‘El Llanero Solitario’, un gran western lleno de nada

the lone ranger post

Hay un gran western enterrado en algún lugar de The Lone Ranger y probablemente algún día algún fanático se anime a editar las partes inservibles, dejando una película de menos de dos horas de duración que sea lo que realmente podría haber sido ahora. Me animo a decir que esta obra seguramente encontrará un mejor recibimiento una vez que sea lanzada en DVD y pueda ser analizada más detenidamente, pero es innegable que la primera impresión que deja es bastante confusa. Asimismo es innegable que es una producción visualmente maravillosa y que gracias a la sensibilidad de Gore Verbinski, no termina siendo tan descartable como en sus partes menos interesantes.

La adaptación del popular radio show de los años 30 y la subsiguiente serie de TV es, dentro de todo, una adaptación fiel del material fuente, pero como muchas adaptaciones de series de décadas pasadas, hay diferencias temáticas importantes que hacen de la película una versión confusa y plagada de preguntas sobre su realización. The Lone Ranger fácilmente podría haber sufrido el mismo destino que The Green Hornet, excepto que los involucrados acá ya tienen experiencia en aventura y Verbinski es brillante construyendo secuencias de acción después de haber trabajado tres veces en Pirates of the Caribbean. Las secuelas de aquel título no son nada resaltantes pero es innegable que las piezas de acción son bastante inspiradas, y acá ocurre casi lo mismo excepto al menos no hay repetición y hay otros elementos que acompañan y ensalzan un poco el producto final.

Hay que tener en cuenta que esta es una película que en algún momento de su producción tuvo hombres lobo en el guion, y es algo que se nota porque hay bastas sugerencias al respecto, que son obviamente sobras de un guion anterior. El malo de turno es Butch Cavendish, interpretado por un William Fichtner con un maquillaje inquietante y unas muecas atemorizantes; un villano que come las tripas de sus víctimas como si nada y que en todo momento tiene una mirada de animal imparable dispuesto a cualquier acción salvaje con tal de conseguir lo que quiere. Es la marca de un buen actor y es también la marca de que había algo más en su personaje que no se llega a contar, quizás porque en un guion anterior era literalmente algo más que un hombre. Retazos incomprensibles como este llenan las más de dos horas de duración de la película y es inevitable sentirse descolocados.

Por supuesto, como muchas películas de superhéroes realizadas en los últimos años, The Lone Ranger es un relato de origen y explica como John Reid se terminó poniendo la máscara con exagerados detalles acerca de su proveniencia y todo lo que ocurre antes de que finalmente cabalgue sobre Silver por primera vez. Se podría discutir acerca de la necesidad de contar todo el principio para comprender la naturaleza del protagonista, pero la verdad es que héroes como El Llanero Solitario (y muchos otros que pasaron por una adaptación similar) no son memorables por su origen sino por sus valores y sus acciones una vez que ya llevan la máscara puesta.

Lo bueno es que Armie Hammer la calza más que bien al personaje y si hubiera estado mejor trabajado, hubiese sido su momento más alto dentro de su carrera, hasta ahora, pero tanto John Reid como El Llanero Solitario no parecen comprender sus propias acciones y se encuentran constantemente a la merced de las circunstancias, sin hacer algo que realmente marque la diferencia o sea un punto impresionante dentro de su historia, sino hasta el momento típico en que las cosas realmente se van para abajo y el guion requiere por simple inercia que ya el héroe despierte definitivamente para salvar el día. Pero no hay que confundirse con esto, es bastante entretenido cuando ocurre algo imprevisto y el héroe intenta zafarse o hacer algo bien, el problema es cómo ocurre esto y lo que le sigue después, que por lo general es un alivio cómico innecesario junto a Johnny Depp en el papel de Toro (Tonto en inglés).

Y Johnny Depp haciendo de nativo americano es algo que no necesita mucho análisis. Está más que claro en todo momento que su personaje es simplemente simpático porque se trata de Depp haciendo de idiota y no porque su personaje sea interesante por sí solo. A esta altura de su carrera, Depp ya está más que marcado en esa clase de energía monótona que le sirvió bien al inicio de Pirates of the Caribbean pero que por alguna cuestión inexplicable, lo trasladó a sus demás trabajos (véase, la aburridísima Dark Shadows o la insoportable Alice in Wonderland) y ahora ya es simplemente Johnny Depp haciendo de Johnny Depp hasta el cansancio. Tampoco hay que malinterpretar esto, sus ocurrencias son simpáticas y algunos de sus gags funcionan, pero parecen más adecuadas en un sketch de quince minutos que en una película de dos horas y media. Para contrarrestar la unidimensionalidad de su personaje, intentan darle una breve historia de origen que solo hace que su personaje pase de actuar como un idiota a ser un idiota, literalmente.

The Lone Ranger retoma lo mejor de sí en sus magníficos momentos de acción donde Gore Verbisnki despliega su más inspirada mirada de aventura, y donde con el acompañamiento de un genial Hans Zimmer, logra emocionar con secuencias espectaculares, bien trabajadas que se conectan entre sí con una inquebrantable energía. Creíbles o no, varias de las secuencias de acción impresionan por cómo están encaradas y el clímax es una larga persecución en dos trenes que es sencillamente genial y por momentos, hacen que toda la película haya valido la pena. A pesar de su guion, Verbinski se preocupa porque cada escena sea algo más que simplemente hilarante o asombrosa, y a veces lo logra, y otras veces tenemos chistes sobre caballos muertos y conejos carnívoros.

Tom Wilkinson interpreta a otro de los antagonistas de la historia, aquel típico personaje que muestra sus intenciones sin disimulo en el primer minuto de la historia, luego se hace pasar por bueno, y al final revela su verdadera maldad, sin ningún tipo de sorpresa u originalidad en sus acciones o motivaciones, aunque al menos haciendo una buena caracterización como es de esperarse de él. Otras apariciones, como la de Helena Bonham Carter como la dueña de un local nocturno de “fiestas”, es increíblemente innecesaria y lo más fácil en eliminar de toda la película sin que tenga ningún efecto negativo sobre la misma.

Por si no fuera poco, todo este mejunje es una especie de flashback donde un Toro anciano le cuenta la historia completa a un niño en una feria, unos cincuenta años después, poniendo a su personaje en un ridículo aún mayor, si es que eso es posible. Estos momentos aparecen de la nada, a veces interrumpiendo alguna escena interesante del relato principal de forma absurda y otras veces cuando el relato principal se pone aburrido y necesitan mostrar a Johnny Depp con un maquillaje decrépito y grotesco, que aporta cero al todo. Honestamente, creo que hay un gran western en algún lugar de The Lone Ranger, pero está bien enterrado en medio de mucha nada.

Acerca de Emmanuel Báez 2360 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D