‘Doctor Strange’, Marvel deslumbra con lo místico

Doctor Strange es una película que empuja al máximo los niveles del espectáculo visual en el cine comercial, logrando una superficie increíblemente entretenida que se sostiene por una fórmula repetida bien aceitada que funciona grandiosamente a pesar de la familiaridad. En otras palabras, tomaron la estructura de cualquier película de superhéroe con relato de origen, y la renovaron desafiando los límites de lo que la tecnología puede ofrecer ahora mismo en favor de un guion sencillo y divertido. No es la mejor película de Marvel Studios, pero sin duda alguna es la más osada y psicodélica de todas.

La trama gira en torno a Stephen Strange (Benedict Cumberbatch), o al menos eso es lo que él cree gran parte de la historia. Un neurocirujano exitoso y de habilidad casi sobrehumana cuando se trata de realizar cirugías complejas que otros especialistas no dudarían en rechazar, Strange es un personaje arrogante cuyo ego está a la misma altura de su capacidad e inteligencia, algo que lo mantiene ciego ante la realidad que lo rodea, como una mujer llamada Christine (Rachel McAdams) que le tiene un afecto sincero, algo que él no logra comprender detrás de su envoltorio egocéntrico.

A pesar de seguir un camino de fórmula, la película dirigida por Scott Derrickson (Sinister) lo hace con soltura, explotando el carisma de múltiples universos de Cumberbatch, que se compromete enteramente al rol del arrogante Strange, convenciendo completamente en su posterior transformación. Entre él y las increíbles visuales, la obra va más allá de lo repetitivo, algo que podría haber sido tedioso en circunstancias diferentes. En manos de estos, son suficientes unos cuantos minutos de diálogo entre Strange y Christine para entender a la perfección su carácter, sin necesidad de profundizar de más. Claro que eso significa tener un desarrollo de personajes algo pobre, pero lo que se puede encontrar de negativo, está bien compensado.

La odisea empieza realmente cuando Strange se dirige a Nepal buscando una cura para sus manos luego de un brutal accidente, lo que lo lleva a conocer a Mordo (Chiwetel Ejiofor) y al Ancestral (Tilda Swinton), que lo invita a conocer una realidad más allá de la propia. Esto da lugar a una secuencia asombrosa inspirada en 2001: A Space Oddysey, pero llevada al apogeo sensorial con juegos visuales y auditivos realmente alucinantes. Solamente por ese espectáculo vale la pena la entrada al cine. Allí también se entera de Kaecilius (Mads Mikkelsen), quien solía ser un aprendiz del Ancestral, hasta que decidió transferir su lealtad a un ser legendario de otro universo conocido como Dormammu. En ese sentido, Marvel sigue sin innovar ni sorprender, ofreciendo un antagonista típico con intenciones monotemáticas.

Lo bueno es que es una película de casting impoluto, desde el propio Cumberbatch hasta los secundarios que nunca faltan para ofrecer un poco de alivio cómico, algo que no se puede eludir en una producción de este universo cinematográfico, que ya viene marcado por un estilo ligero y que nunca apunta más allá de la madurez juvenil y el divertimento pasajero, exceptuando tal vez, Captain America: The Winter Soldier, que permanece como un título sólido que bien podría no pertenecer al conjunto de películas de Marvel por su visión cruda de la realidad y su crítica política. Por supuesto, nada de esto hace que Doctor Strange sea menos entretenida, pero sí se puede cuestionar una falta de moderación en ciertos fetiches.

La película está repleta de situaciones de adrenalina pura y deleite visual onírico, en que los personajes intercambian puños y patadas con efectos especiales de última generación, pero en medio de un enfrentamiento sobrecogedor e intenso siempre hay un gag o un chiste que no aporta absolutamente nada más allá de la risa momentánea, y sin la cual se podrían elevar las escenas a algo verdaderamente cinematográfico y trascendental. Si no estuviéramos hablando de una película donde las paredes se transforman constantemente y edificios enteros se doblan como si estuvieran hechos de goma, probablemente estaríamos hablando de una película menor del sello.

Sin embargo, como lo mencioné más arriba, lo que se encuentra de negativo está muy bien compensado, y al final del clímax, es realmente la película más atractiva y deslumbrante de la factoría Marvel, con suficientes momentos que quedarán para la posterioridad, al menos en un debate que se refiera exclusivamente a las escenas visualmente memorables de todo el universo cinematográfico del estudio. Ahora que ya establecieron perfectamente al personaje y lo que lo rodea, espero que en una siguiente ocasión puedan usarlo con más sobriedad y una exploración más profunda de su mitología a través de sus ojos.

Acerca de Emmanuel Báez 2386 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D