‘Dioses de Egipto’, una bazofia de proporciones sobrehumanas

gods of egypt

Hay una escena en Dioses de Egipto, donde los protagonistas están caminando por un desierto casi a oscuras, con el sol escondiéndose lentamente en el horizonte. Presté atención a esta escena más de lo que presté atención a todas las demás, porque juraba que podía ver la pantalla verde detrás de los actores, debido a una combinación de paupérrima dirección y deleznable fotografía. Me ayudó pensar eso para seguir aguantando el resto de la película con un poco de humor, ya que ni el humor intencionado de la misma estaba funcionando y todo lo demás me estaba generando vergüenza ajena. Reírse con una película es una cosa, reírse de ella, es otra muy distinta. No estoy seguro de lo que estaba intentando el director Alex Proyas cuando trabajaba en esto.

Estoy describiendo una película que costó –según datos oficiales- unos 150 millones de dólares, pero el resultado es bastante irrisorio. La historia sigue al dios Horus y su alianza con un mortal de nombre Bek, con la intención de detener el malévolo reinado del dios Set, que asesinó a su padre años atrás y empezó a comandar Egipto esclavizando a los habitantes y asesinando a quienes se oponían a su poder.

Nada realmente tiene una pizca de sentido en este despropósito, a menos que el propósito haya sido simplemente demostrar algo malo en Hollywood. De repente, se me antoja un documental acerca de cómo se llevó a cabo esta producción, desde su misma concepción hasta su estreno, que pasó desapercibido en la mayoría de los mercados internacionales. La trama se desarrolla en Egipto, pero todos los actores son blancos –excepto aquellos que no son protagonistas principales ni secundarios-, las mujeres son damiselas en apuros o estereotipos llevados al extremo, y la estructura parece copiada de un videojuego genérico. Los héroes –Horus y Bek- literalmente deben recorrer diferentes destinos, buscando ítems y juntando compañeros, para tener la oportunidad de derrotar a Set, y los efectos especiales solo ayudan a imaginar que la película no es más que una serie de secuencias cinemáticas de algún juego de fantasía.

El elenco está conformado por Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites, ente otros, que parecen estar trabajando a punta de pistola, y no puedo pensar en un solo momento en el que hayan estado tolerables. Este es uno de los fracasos más grandes del cine comercial de los últimos años, y no puedo conjugar un escenario donde esta producción haya sido aprobada por un estudio sin alguna clase de chantaje. Chadwick Boseman tiene una aparición como Thoth, y asumo que no querrá que nadie lo vea en esto antes de su debut en el universo Marvel como Black Panther, porque es la interpretación más acartonada y vomitiva que vi en muchísimo tiempo.

No todo es tan horrible. Proyas dirigió dos clásicos de culto, The Crow y Dark City, y Gods of Egypt parece beber un poco del segundo. Hay una secuencia entera que llega a ser bastante interesante, como mínimo, en la que Ra muestra a Horus el trabajo que realiza: estirar el sol todos los días y luchar contra un dios que consume todo a su paso, para evitar así la extinción del mundo. Es una secuencia magnífica, y uno podría argumentar cómo quizás toda la película fue construida alrededor de esta sección, que ostenta el potencial de la mitología detrás de la película. Me hace suponer que, en algún momento de la preproducción, este proyecto fue algo realmente grandioso que se fue transformando en un esperpento visual de proporciones sobrehumanas.

El diseño de producción es ambicioso, así como el arte, que no es nada desprolijo, excepto cuando forman parte de las secuencias de acción donde los malos efectos especiales arruinan todo. Después de eso, ya no hay nada que rescatar. Los diálogos son malos, y las decisiones creativas pertenecen a una película para televisión, lo que me hace sostener que Proyas abandonó la pasión en algún punto y siguió dirigiendo por obligación.

Acerca de Emmanuel Báez 2331 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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