‘Deathgasm’, brutal festival gore metal

deathgasm

Hay una línea en Deathgasm que no sé si es inédita, pero es increíblemente genial. Una psíquica vaticina la llegada de un gran demonio de nombre Aeloth a las 3 de la mañana, “la hora del diablo”, y uno de los protagonistas se pregunta si los demonios reconocen el cambio de horario para ahorro de energía. Es el comentario más inteligente acerca de la absurda nota de las películas de terror que dicen que los seres demoníacos tienen una hora exacta en la que hacen más ruido entre los vivos.

Luego está el hermoso plano de Brodie, un joven metalero cuya apariencia contrasta bastante con el resto del pueblo donde vive, sentado en un banco junto a la popular y bella Medina. Ambos tomando un cono de helado intentando entablar una conversación sin que resulte tan incómodo. Él está interesado en ella porque es la chica más popular, mientras que ella ve en él algo diferente al novio acosador idiota que tiene. Son momentos como estos, con una mezcla entre puro ingenio y extraña ternura que hacen de Deathgasm una de las películas más entretenidas del género en años.

La misma sigue a Brodie, que anhela tener una banda de metal, y por cosas del destino termina juntándose con Zakk, con quien comparte la misma pasión, pero no tanto los mismos valores morales. Ellos y otros dos nerds forman una banda, y a causa de la rebeldía criminal de Zakk, terminan consiguiendo la partitura de una canción que, al ser ejecutada, invoca a las fuerzas de un demonio ancestral que transforma a la mayoría de los habitantes del pueblo en súbditos que tienen como meta limpiar la ciudad para la llegada de su maestro. Es una historia que se toma su tiempo en llegar a este conflicto, y cuando lo hace, es un deleite de situaciones hilarantes que aportan lo suficiente para separase del cliché.

Escrita y dirigida por Jason Lei Howden, esta propuesta neozelandesa triunfa por ofrecer héroes bastante diferentes a lo acostumbrado, aunque sea en una comedia de horror que se aprovecha de una premisa ultra gastada a estas alturas. Con algunos condimentos inesperados, la trama avanza haciendo reír por la peculiaridad de la conjunción de personajes bien variopintos, si bien no son más que estereotipos que nuevamente no ayudan a eliminar prejuicios sobre estos tipos de culturas, desde el metalero aislado de la sociedad hasta el nerd que solamente piensa en jugar juegos de mesa.

En su apartado más gore, es una producción muy bien lograda para quienes solamente busquen títulos que sepan cómo gastar litros de sangre falsa y cómo esparcir tripas por toda la pantalla. Creo que se trata de una producción mayormente práctica, con apenas dos o tres escenas donde era más evidente el uso de sangre digital, que en la mayoría de los casos suele ser una distracción en vez de algo beneficioso. Entre eso y el maquillaje acertado, hay de sobra elementos que sean del gusto de los que simplemente adoran esa parte del género, aunque no puedo dejar de mencionar el guion que no busca pasar de una escena gore a otra sin antes conocer un poco más a los protagonistas y el sufrimiento que atraviesan.

Hay también varios chistes que apuntan más a la cultura de la música metal en general, como cuando los cuatro amigos se encuentran haciendo brainstorming para decidir el nombre de la banda y se les ocurren algunos como “Erección Asesina” o “Esperma de Gusano”, antes de quedarse con Deathgasm, que francamente es tan genial que es ridículo que no haya existido antes de la película.

Acerca de Emmanuel Báez 2384 Articles

Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D