‘Curse of Chucky’, el muñeco diabólico regresa en una sangrienta nueva secuela

curse of chucky

Un cuarto de siglo después de que el ya icónico muñeco diabólico apareciera por primera vez en la pantalla grande, su creador, Don Mancini, lo regresa a la vida con la secuela más entretenida e sangrienta de todas. Tampoco es que eso sea decir mucho, ya que todas las secuelas de Chucky han sufrido bastante y para salvar la gran falta de creatividad, fueron convirtiéndose en comedias negras, dejando de lado el horror slasher que caracterizó a la primera entrega, allá por 1988.

Quizás sea el hecho de que el proyecto originalmente nació como una sátira del consumismo infantil antes de convertirse en un film realmente imaginativo y diferente, según palabras de su propio creador, pero Child’s Play es sin duda alguna una de las mejores obras del terror de los ochenta, y el personaje de Chucky no tiene nada que envidiar a sus compañeros de género, a pesar de que las continuaciones perdieron la cualidad de novedad de la primera. Curse of Chucky, la más nueva película del pequeño muñeco poseído por el alma de un psicópata asesino, es una delicia que agradará tanto a fans de la saga como a amantes del género en general.

Esta vez, es una niña pequeña la que recibe a Chucky como regalo por parte de su tía, Nica, una mujer que se encuentra parapléjica desde siempre y ahora intenta lidiar con la reciente muerte de su madre. Nica comienza a sospechar poco después de la llegada de su sobrina y su familia, que la muerte de su madre podría ser culpa de alguien más en la casa.

El paso del tiempo no ha sido bueno con el cine de terror, ya que las convenciones del género se convierten cada vez más en clichés inaceptables, y los guionistas deben recurrir a trampas absurdas con tal de que la historia se desarrolle y la maldad de turno siga su curso. Así es que tenemos una nueva de Chucky situada en una antigua casa alejada de la ciudad y durante la mayor parte de la película, los protagonistas se encuentran bajo una inmensa lluvia torrencial con descargas eléctricas que interfieren con los aparatos electrónicos y los teléfonos. Ya saben, como el 80% de los slashers de los últimos veinte años.

La cosa no empieza bien para Curse of Chucky, que se apunta durante el primer cuarto de hora como un intento de cine B fallido que exagera con el suspenso innecesario y los diálogos de manual que no cuentan realmente nada. Mancini tiene la intención de jugar con la intriga del espectador, pero solo causa irritación porque resulta bastante evidente lo que pretende y cómo planea concluir el primer acto. Una película como esta no se ve favorecida por el suspenso porque en lo que a la esencia del género se refiere, solo necesita tener una buena construcción de las secuencias sangrientas, y todos van a estar contentos.

Pero de forma repentina, y tras una revelación bastante inesperada acerca de dos protagonistas, la película se va transformando rápidamente en el slasher que pretendía ser desde el principio. Se deja de lado la dilatación del suspenso y se muestra tal cual, con la naturaleza de Chucky revelada ante todos desde las primeras muertes, un poco de humor negro que nunca está de más, y los remates a escenas intensas que por lo general son lo suficientemente sangrientas e ingeniosas como para provocar asombro. Está claro que ya no podrán recrear algunas de las escenas inolvidables de la primera película, como aquella cuando el muñeco prácticamente calcinado camina hacia Andy cuchillo en mano -personalmente, uno de los planos más espectaculares del terror ochentoso-, pero en la nueva entrega aprovechan para hacer referencias y homenajear, al mismo tiempo que entienden que no pueden repetirse y ofrecen una visión más osada del personaje.

Es cierto que Chucky recibió una especie de cirugía estética, y en algunas escenas se nota que es un muñeco digital y no una marioneta, pero todo aporta para actualizarlo a una versión más inquietante, ya que la idea de un muñeco asesino con cicatrices y más expresiones faciales no puede ser otra cosa sino eso. Por supuesto, la inigualable voz de Brad Dourif forma parte de su personalidad y sigue siendo tan memorable como lo fue en el inicio. Lo más interesante de todo, es que no se contentan con una simple película de terror bien trabajada, sino que aprovechan la ocasión para profundizar en la historia de Charles Lee Ray, y su origen no queda nada mal una vez que cierran el círculo y explican la relación de esta película con la original de Tom Holland.

Así es como Curse of Chucky resulta ser la mejor secuela, haciendo un guiño a las anteriores -incluyendo las menos queridas por los propios fans- y entregando, dentro de todo, una serie de muertes que sobresalen dentro del montaje general de las que sufren los protagonistas de toda la saga. Eso es, básicamente, lo que cualquier amante del género estaría buscando en una propuesta como esta, y eso es exactamente lo que obtendrá. Hay además una genial sorpresa tras los créditos que sugiere una continuidad que no sería mal recibida.

Acerca de Emmanuel Báez 2334 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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