‘Capitán América y el Soldado del Invierno’, política y espionaje resaltan en la nueva grandiosa entrega de Marvel

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Otro año, otro título de Marvel, otro listón dejado bien alto. No puedo imaginar el nivel de planeamiento que hay detrás de todo esto, porque es realmente innegable que con cada entrega están logrando superarse, aprendiendo de los errores cometidos y agregando elementos nuevos que mantienen con vida a todos los superhéroes. De Iron Man 3 hicieron una de acción con buddy-cop al mejor estilo Arma Mortal, a Thor: Un Mundo Oscuro le agregaron ciencia ficción salida de Star Wars, y Capitán América y el Soldado del Invierno es un thriller de espionaje de la vieja escuela, con acción y efectos prácticos de la vieja escuela.

Y eso es más que importante porque con la cantidad de películas que ya hicieron, uno pensaría que sería cada vez más fácil decaer y repetirse, pero los directores Joe y Anthony Russo logran hacer de la segunda batalla en solitario del Capitán, una de las más interesantes películas de Marvel. Joe Johnston hizo un trabajo estupendo dándole forma al personaje en la pantalla grande, aportando su toque de The Rocketeer a la acción y aventura de época, pero los hermanos Russo forman un equipo excepcional y es evidente el cuidado que tuvieron al desarrollar la historia junto con los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, que vienen trabajando juntos también con la segunda de Thor y otras películas como Pain & Gain y The Chronicles of Narnia.

Quizás trabajar de a dos sea la técnica de Marvel para lograr mantener el nivel de sus películas, que se vuelven cada vez más complejas a medida que el universo cinemático de los superhéroes va agregando nuevos personajes e historias más intrincadas y relacionadas entre sí. Definitivamente algo deberán guardar bajo la manga, porque la escena de los créditos finales de Capitán América y el Soldado del Invierno sugiere un universo mucho más expandido que seguramente dará un tremendo dolor de cabeza a Joss Whedon.

Pero no vale adelantarse, porque este nuevo reto del Capitán merece atención en cada secuencia, cada escena, cada setpiece, cada momento pulido con meticulosa atención. Steve Rogers recién intenta ajustarse al nuevo mundo, ya que apenas al despertar unos años atrás tuvo que ponerse el uniforme para enfrentarse a la invasión de New York. Pero esta secuela arranca casi como ninguna de las películas de Marvel hasta ahora, con un momento de reflexión. Nuestro héroe se encuentra ejercitándose durante una mañana cualquiera, y en medio de su rutina -que consiste en correr unos 10km en treinta minutos-, conoce a Sam Wilson, un militar veterano que terminará dándole sugerencias con respecto a su actualización cultural e histórica.

Rogers entonces quita una pequeña libreta y anota la sugerencia. La cámara muestra algunas de sus otras anotaciones, como Star Wars, Star Trek, y hasta Shakira. Es un detallazo para reírse y apreciar la minuciosidad con la que tratan sus productos, y es aún más increíble si tienen en cuenta que dicha escena muestra distintas anotaciones según el territorio donde se proyectará la película. Esto ya no tiene que ver con la narrativa de la película en sí, sino con el respeto de Marvel Studios para con el público, que viene apoyando los trabajos desde Iron Man en el 2008.

Pero volviendo a la historia de la obra, es de aplaudir que sigan animándose a explorar más de lo que otro estudio no aceptaría. Esta continuación es una gran muestra de respeto a un género poco visitado en la última década, el thriller de espionaje, que combinado con la modernización de otro género, el de superhéroes, resulta en una conjugación brillante y hasta relevante, que no es para nada indiferente al mero entretenimiento, pero que agrega matices suficientes como para que se mantenga con el paso del tiempo. Por ejemplo, aprovechan para criticar al gobierno de los Estados Unidos y los recientes casos de espionaje ciudadano, lo que hace que la historia se sienta bien actualizada.

Esta vez, una amenaza interna se hace presente en SHIELD, y la infección va expandiéndose sin ninguna pista de quién podría ser el responsable. Claro está que el espectador fácilmente podría estar un paso adelante de los protagonistas, como sucede en varias ocasiones, pero el desarrollo y la revelación están tan bien orquestados que la sorpresa y el asombro son igualmente inevitables. Los fanáticos de los comics no podrán negar que, a pesar de que conocen la misteriosa identidad del villano de turno, El Soldado del Invierno, su encuentro con el Capitán es hasta emocional, no solo por la relación entre ambos sino por las brutales peleas que ya tuvieron hasta entonces.

Además, los sucesos que terminan en peleas suman para que las mismas tengan ese golpe emocional. No saltan de secuencia de acción a secuencia de acción con pretextos en el medio, sino que se toman el tiempo de seguir explorando los problemas de cada personaje, y los inconvenientes generales de la situación actual de SHIELD, los superhéroes en el mundo moderno, y los conflictos de vivir en un mundo moralmente cuestionable. Y entonces, cuando hubo suficiente información para considerar y analizar, solo ahí entregan las mejores secuencias de acción de las películas de Marvel hasta ahora.

Digno de la vieja escuela, esta secuela tiene muchas peleas cuerpo a cuerpo y ninguna se siente cansina en ningún momento. Una magnífica coreografía está sellada solamente con magníficas interpretaciones, que logran que la acción sea mucho más sentida y real de lo que llegaron a ser inclusive las secuencias de Los Vengadores. Esto solo se consigue con acción práctica, con una gran disminución de efectos digitales, y que hayan conseguido transmitir tanta fuerza y variedad con puras patadas y puños es algo encomiable. Por supuesto, pequeños detalles son otra vez los que ayudan, como el hecho de que el Capitán usa muchísimo más su escudo de forma ofensiva, y no solamente como un mecanismo de defensa como lo hacía anteriormente.

Y del Capitán, no hay mucho que decir. Si alguna vez Chris Evans dejó espacio para la duda, eso ya quedó atrás hace tiempo, porque el porte de superhéroe es enteramente suyo y ya estamos en ese momento en que es imposible imaginar a nadie más en el papel. Sin embargo, y a pesar de que profundizan en su pasado y su origen, dándole más peso a sus decisiones, esta entrega también se divide entre Nick Fury y Black Widow, cuyos pasados y las decisiones que tomaron para estar donde están, influyen bastante en el rumbo de la trama. Secundarios con peso llevan así adelante un fascinante guion que se balancea perfectamente entre la acción y la intriga, que tiene mucho que ver con la historia. Los héroes necesitarán más que nunca confiar unos en otros, y cómo llegan a esa conclusión, es un gran recorrido. Merecida mención aparte para Robert Redford, sereno y enigmático, de esos antagonistas que infunden miedo con palabras y muecas de odio bien disfrazadas.

Y como dije, vale la pena quedarse tras iniciar los créditos, porque con lo que se viene, realmente parece que a pesar de todo lo que ya vimos hasta ahora, el verdadero caos apenas está empezando a formarse tras bambalinas. En su irrefutable grandiosidad, Capitán América y el Soldado del Invierno es un nuevo prólogo en los eventos cósmicos que se irán revelando, aunque para nada se siente como una mera excusa para una siguiente película, como ocurrió en el pasado con Thor o Iron Man 2. Es una gran historia independiente, bien redonda, seguramente con alguno que otro cabo suelto sin importancia, porque cumple una vez más con la declaración de que el género de superhéroes nunca estuvo mejor.

Acerca de Emmanuel Báez 2329 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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