‘Boyhood’, un extraordinario relato de una vida ordinaria

boyhood reseña

Ni bien terminado el visionado de Boyhood, me acosté con una sonrisa en la cara dibujada de oreja a oreja. No soy viejo, no soy muy sabio, pero creo que viví lo suficiente como para comprender las palabras del celebrado crítico de cine Roger Ebert cuando se refería al cine como una máquina que genera empatía, que permite a uno entender las esperanzas, aspiraciones, sueños, y miedos del ser humano. La nueva película de Richard Linklater es un retrato revolucionario de la vida de un ser humano, desde su infancia hasta su juventud.

Nada raro viniendo del cineasta detrás de la magistral trilogía de Before Sunrise, que tiene un magnífico don de hacer obras memorables de historias realmente simples. Boyhood es una más, acerca de momentos absolutamente sencillos, que suman y van construyendo una historia de vida digna de ser celebrada a pesar de lo corriente que puede ser ante ojos experimentados. Es acerca de las esperanzas, aspiraciones, sueños y miedos de un chico, mientras este va creciendo, y cómo el mundo que lo rodea va transformando y madurando su personalidad.

Es una verdadera obra maestra que carece de significados relevantes o mensajes novedosos que llevar con uno mismo, pero que emociona por su simpleza, y una clara ambición que nunca es superada, sino es cortejada por un desarrollo fluido y extremadamente digerible. Fueron las dos horas y cuarenta minutos más rápidos que viví en el cine del 2014. La película comenzó a filmarse en el 2002 y concluyó su producción en el 2013, llegando a los doce años de trabajo. El resultado es una obra que marca un hito merecidamente.

Ellar Coltrane interpreta a Mason, y su historia empieza con él cuestionando la existencia de las avispas, y termina con él hablando acerca de los momentos de la vida, y cómo estos son los que nos aprovechan a nosotros, y no al revés, como reza la frase. Sería fácil decir que es completamente intrascendente solo porque la película carece de momentos intensos que definirían al personaje de un largometraje convencional para transformarlo en la siguiente secuencia, luego de una breve elipsis. Pero eso sería como decir que nuestras propias vidas son realmente intrascendentes, solo porque están compuestas de una serie de días normales sin muchas situaciones memorables.

Boyhood es la mímesis perfecta, un espejo de la cotidianidad y como los clichés diarios son los que nos forman, y deberían importar más de lo que es costumbre. Mason, tras su adolescencia, se cuestiona cómo el hombre está más pegado a sus aparatos electrónicos que a su alrededor, y lo entumecidos que estamos mientras todo sigue su curso, incluyendo los momentos que nos pasan sin que nos demos cuenta. Su reflexión, tan ordinaria como es en estos días, tiene peso porque se lo ve crecer, y a pesar de que no tiene una vida “completa” en el sentido tradicional, va absorbiendo todo lo que vive con mucha sensibilidad.

Pero la película no es solamente acerca de él y su vida, sino acerca de las vidas que lo rodean, incluyendo su hermana Samatha, interpretada por Lorelei Linklater, su papá, interpretado por Ethan Hawke, y especialmente su mamá, interpretada por Patricia Arquette. Aunque siguen siendo secundarios, el guion se encarga de otorgarles profundidad, ya que sus decisiones afectan la vida de Mason así como afectan las decisiones de la familia a nuestras vidas, ya sea directa o indirectamente.

Me parece innegable que parte del gran logro de la obra se debe al “truco” de haberla filmado en el transcurso de doce años, y que con un enfoque común se hubiese perdido esa sensación de acompañamiento real y esa naturalidad inherente que Linklater consigue mediante un lenguaje sencillo, que quizás rose lo plano y lo mundano, pero jamás en un sentido peyorativo. Pero eso no le quita mérito alguno.

Boyhood es ordinario, es esperanzador, porque invita a reflexionar en la vida propia de una forma distinta, sugiriendo aceptar que cada momento vivido es significativo para el futuro. Coltrane madura en Mason, y aunque no empieza convenciendo en su caracterización, termina con una mirada sólida, sabia, completando una metamorfosis que lo encamina a un porvenir que bien podría ser meritorio de una película aparte. Si Linklater probó algo, es que puede hacer algo extraordinario de una historia ordinaria.

Acerca de Emmanuel Báez 2455 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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