‘Batman: The Killing Joke’, una broma aburrida

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Hay varios tipos de debates que se están llevando a cabo ahora mismo con respecto a la adaptación de una de las novelas gráficas más populares de Batman. Uno de los debates es sobre la fidelidad de la adaptación, el paso casi idéntico de muchos cuadros de las páginas a la pantalla, algo que es comentado positivamente por la mayoría de los conocedores del material original. Por supuesto, es un desconocimiento total del concepto de adaptación, que supone una “transformación”, y no un “traslado” sin modificaciones algunas. Funcionó en Watchmen por una conjunción de factores bien trabajados y bien pensados. En Batman: The Killing Joke hace que una hora de historia se sientan como dos horas.

Otro punto es la adición de un prólogo centrado en Batichica, algo que para alguien que no leyó nunca la novela gráfica, como yo, se hace completamente evidente, sin necesidad de explicación alguna. Se siente como dos episodios largos, sin cohesión alguna, pegados con el simple propósito de expandir la trama a un largometraje. Irónicamente, aunque se trata de un prólogo claramente inventado para tratar de generar más empatía con el personaje de Bárbara Gordon, es uno que termina empujando a la misma a una zona de ridículo cliché absoluto e innecesario, ni que decir sexista recalcitrante. Luego, de un momento a otro, la película se convierte en otra cosa, dejando claro que ya pasa a enfocarse en la copia de las viñetas.

The Killing Joke, de Alan Moore, es considerada como una de las novelas gráficas más importantes y fulminantes de todo el universo de Batman. Surge en cualquier conversación sobre comics como uno de los materiales más imponentes y sólidos, ya que lleva al límite la relación entre dos personajes contrapuestos que se desafían constantemente hasta llegar al borde del abismo de la moral y la cordura. La tesis del Joker es fascinante, ya que quiere probar que cualquier persona puede ser empujada a la locura, y todo lo que se necesita para perder completamente los estribos es un mal día. Es un tema muy interesante que, lastimosamente, no consigue atrapar más allá de la premisa, al menos en la animación de la nueva película de Warner Animation.

Es mayormente decepcionante que Batman tenga una presencia tan débil, teniendo en cuenta que solo hace un par de años tuvimos The Dark Knight Returns, adaptación de otra novela gráfica, la cual sí tuvo un paso más que apropiado al formato animado. Lo poco que se puede rescatar de este despropósito es la excepcional interpretación de Mark Hamill, comprometido con cada línea de diálogo, haciendo del Joker un personaje tan memorable como lo fue en todas sus encarnaciones. En ese aspecto, como alguien que no leyó la novela gráfica, no pude estar menos atraído hacia su supuesto origen, que pretende humanizarlo para un análisis psicológico que resulta tremendamente superficial, si bien es su propio relato lo que funciona como argumento para su tesis.

De cualquier manera, no se trata de una adición sustancial a la mitología del superhéroe y su adversario más contradictorio. Las secuencias que involucran al Joker en la feria son geniales hasta cierto punto, y los monólogos del mismo son realmente escalofriantes, pero eso es casi todo material puesto en bandeja, y no hay nada realmente sorprendente que eleve a la película más allá de lo genérico y, en algunas situaciones, lo ofensivo. Para una película que llega vendiendo su calificación “para mayores de edad”, se trata de una historia bastante blanda, que nunca se atreve a ser lo suficientemente complejo, sino es simplemente violento porque sí.

Acerca de Emmanuel Báez 2333 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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