‘7 Cajas’, la odisea por el Mercado 4

Así es la vida, papá… el vivo vive del sonso.

Tres años le tomó a Víctor y sus 7 Cajas llegar a México. Tres años de estar leyendo por Internet varias reseñas sobre cómo la cinta de Juan Carlos Maneglia y Tana Schembori se llevó las palmas de cada audiencia en donde la película tocaba tierra, incluyendo las del Festival Internacional de Cine de Toronto y San Sebastián. Tres años que me siento seguro de decir, valieron la espera.

La cadena de cine que actualmente está exhibiendo 7 Cajas en México, optó por ponerla a competir contra Misión: Imposible – Nación Secreta, Ant-Man, y Ciudades de Papel en cartelera. Estoy orgulloso de decir que eso no fue, ni está siendo un problema, pues el boca a boca de la cinta está haciendo que la gente acuda a ver la odisea de éste chico y su carretilla por el Mercado 4 de Asunción.

A estas alturas muchos ya conocemos la premisa: Víctor (Celso Franco), un chico humilde que acarrea mercancía en dicho mercado, de pronto se ve involucrado en una misteriosa entrega de 7 Cajas. Sin preguntas, sin nombres, desconociendo el contenido de lo que transporta, y con la mitad de un billete de 100 dólares en su bolsillo, la carretilla emprende su odisea.

La película no pierde el tiempo y de inmediato nos introduce a la vida y rutina del Mercado 4 (en un estilo que recuerda a Danny Boyle) y comienza a lanzar información por todos lados. Detalles que a primera vista parecen pasar desapercibidos, poco a poco se van mezclando con nuevos y la historia comienza a tomar forma en líneas paralelas. Al mismo tiempo, se presenta una variedad de personajes (incluido un par de orientales que se me hizo curioso encontrar hasta allá) que van desde lo más bizarro, a lo más escalofriante, en una onda similar a Snatch de Guy Ritchie.

Ese par de elementos ayudan mucho a la audiencia a no perder el hilo de la historia, e igual es una forma de decir de la película que no se está tomando muy en serio. Aún con ese detalle, los directores logran momentos donde el miedo y peligro acechan en cualquier pasillo o rincón del Mercado 4, por lo que cada vez que nuestro protagonista levanta y echa a andar esa carretilla, uno ya se hace a la idea de que todo puede pasar.

Los motivos reales de Víctor para verse involucrado en tal lío son muy inocentes: él simplemente quiere hacerse del celular de moda (ese con camarita), y poder verse en él como la estrella de televisión que tanto añora ser. Sólo tiene que rodar esa carretilla unas cuadras más y la otra mitad de ese billete será suya. Irónicamente (o quizá intencional), la película cumple el sueño de Víctor al final, siendo todos testigos del héroe del Mercado 4, cara a cara con su némesis, Nelson (genial Víctor Sosa), como en aquella escena de acción que nuestro protagonista está viendo al inicio de la trama en un puesto de DVDs.

Además de la calidad cinematográfica y narrativa de 7 Cajas, la película significó para mí un viaje personal a uno de los rincones más conocidos de Paraguay y poder echar un vistazo a un día en la vida sus habitantes. Quienes me sigan en redes sociales, sabrán la relación que he llevado por cuatro años con algunos hermanos de por allá. Durante ese tiempo, he ido familiarizándome con algunas locaciones, costumbres, gastronomía y términos lingüísticos de la región, y el hecho de poder identificar alguno de esos elementos durante la película, hizo que la disfrutara aún más: esa escena de los policías acompañando su cena con chimichurri me aclaró el por qué a veces leo tanto amor por esa receta en redes sociales; o aquella otra rumbo al final donde se le ve al oficial gordito con su termo de tereré, me recordó muchísimo a una amiga y su afición por esa bebida tradicional. Incluso, hay un momento en la cinta donde una llamada se corta y la cámara enfoca inmediatamente la pantalla del celular mostrando que la compañía telefónica es Tigo. Yo estaba segurísimo que uno de los personajes iba a culparla de que la llamara se cayera (sí, hasta yo sé en México la reputación de dicha compañía), por lo cual me empecé a reír sólo en el cine. Aún si al final tal broma nunca sucedió, fue bastante hilarante el deducirla.

Independientemente de lo anterior, da gusto saber que en latinoamérica todavía hay realizadores que se esfuerzan en contar y filmar historias de calidad, pero que lamentablemente no tienen la distribución que merecen. Es ahí donde nosotros los cinéfilos tenemos que entrar y poner de nuestra parte. El boca a boca del público al salir de la sala siempre va a pesar más que un póster o un espectacular en la ciudad (a veces incluso más que una mala reseña), y estoy seguro que aquí en México, 7 Cajas va a quedarse en la memoria de muchos y se convertirá en referencia del género a la hora de elegir una buena película; una que siempre recordaré con cariño, una que le hizo frente a Tom Cruise, Paul Rudd y Cara Delevingne en cartelera, y aún así, logró sobresalir entre el público y la crítica mexicana, demostrando una vez más que un guión bien trabajado y una cinta filmada con el corazón, puede anteponerse a producciones de gran presupuesto.

7 Cajas, no sólo la considero como una de las mejores películas que he tenido el gusto de ver este año, sino también un enorme aporte al cine latinoamericano en ésta década, y que seguramente inspirará a más de un joven cineasta a filmar su propia historia, o mejor aún, hará que otros quieran formar parte de ella… así como Víctor, que sueña verse en una contemplando las pantallas en aquel local del Mercado 4.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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