‘Rápido y Furioso 5’, la gran estafa

Cuando Rápido y Furioso (The Fast and the Furious, 2001) fue estrenada hace casi diez años, se convirtió en una especie de película de culto para una minoría que surgió de la nada y que, aún siendo minoría, llenó las salas de cine como para que la película tuviera un gran éxito. Pero aquella película tenía poco de original, con una trama copiada de Punto Límite (Point Brake, 1991) y diálogos facilones, el éxito llegó gracias a un elemento distintivo: carreras clandestinas con automóviles tuneados. Eso y mujeres con poca ropa, tipos musculosos, adrenalina y una banda sonora más que acertada, hicieron de Rápido y Furioso lo que fue.

Hoy, cuatro películas después, no hay nada nuevo en el horizonte, pero lo que es peor aún, ni siquiera hay nada viejo en el horizonte. Las carreras fueron dejadas de lado para cambiar completamente el subgénero de la saga de acción con carrera de automóviles a acción con atracos millonarios. El director Justin Lin y el guionista Chris Morgan trabajan juntos desde Rápido y Furioso: Reto Tokyo (The Fast and the Furious: Tokyo Drift, 2006), pero al igual que esta saga, sus primeros trabajos siguen siendo los más interesantes, mientras que Rápido y Furioso 5 (me niego a escribir su estúpido nombre en español), no es más que un ejemplo nuevo de la mediocridad del cine de acción contemporáneo.

Hay que darles crédito por tener cierto respeto por su propia saga, realizando una reunión que dentro del pobre estándar de las películas que la conforman, es algo genial. Sabemos que Letty (Michelle Rodríguez) desaparece en la anterior película, pero casi todos los demás protagonistas de la saga aparecen acá para un gran “último trabajo”, para cuya meta ya no acuden al medio de las carreras de autos que los hizo famosos a todos, sino que se pasan tres cuartos de la película realizando planes, contando chistes e intentando profundizar en sus humanidades para justificar su completa falta de fuerza narrativa.

Vin Diesel y Paul Walker son buenos galanes y tienen el porte para llevar una película en sus hombros como principales, aunque no haya mucho que llevar a cuestas más que escombros, literalmente, por todo el desastre que arman. Tyrese Gibson, Jordana Brewster, Ludacris, Matt Schulze, Sung Kang, Gal Gadot, Tego Calderón y el reggaetonero Don Omar, se sienten como un gran grupo con buena química que, en cualquier otra película, hubiera sido significativo. Por supuesto, la diferencia la hace Dwayne “The Rock” Johnson, probablemente en su mejor trabajo, como el imponente agente Luke Hobbs, invocado por la FBI “como último recurso” para atrapar a estos evasores de la ley que se refugiaron en Rio de Janeiro.

Irónicamente, las mejores secuencias de la película son las que involucran a Diesel y Johnson, y no son carreras de autos. Estas incansables persecuciones a través de las favelas brasileñas, así como las secuencias de los enfrentamientos entre ellos y el grupo criminal bajo el mando del villano de turno, interpretado correctamente por Joaquim de Almeida, son de lo mejorcito de un film que no tiene otra cosa que ofrecer. Y más irónicamente aún, la única carrera que se puede ver en toda la historia, se lleva a cabo entre los propios protagonistas a modo de juego, y no es más que un insulto bajo e innecesario. Casi parece que recordaron a último momento que no filmaron una sola carrera, y decidieron agregarla al final del rodaje.

Como punto a favor, Justin Lin filma bastante bien las persecuciones a pie y no cae en el error de otros cineastas de personificar a la cámara y darle Parkinson, así también las demás escenas de acción que no involucran automóviles. Para no repetirme, es justo decir que Rápido y Furioso 5 es una gran ironía, que funciona mejor como comedia que como película de acción. Atrás quedan ahora aquellas interesantes carreras filmadas con eficacia por Rob Cohen en la primera película, dando lugar a tramas tan imposibles como ridículas, propias de personajes que desde el comienzo hablan de asaltos increíbles como Danny Ocean, de La Gran Estafa (Ocean’s Eleven, 2001). Es más, todo lo que George Clooney necesitaba era un Toyota Supra para escapar del casino y ya teníamos un argumento más para otra película de Rápido y Furioso.

Acerca de Emmanuel Báez 2264 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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