‘Rabbit Hole’, perdiéndonos dentro de nuestro dolor

Rabbit Hole, o como se la conoce en Sudamérica “Laberinto”, es una película de John Mitchell del 2009. Con una estética exquisita nos relata una historia muy profunda que toca el tema de la pérdida de una manera realista.

Nicole Kidman nos presenta una de sus interpretaciones más intensas y eficaces, una madre llamada Becca que ha perdido a su hijo pequeño hace ocho meses y que intenta sobrellevar su matrimonio en medio de un proceso de duelo. Su marido, encarnado por el actor Aaron Eckhart, complementa la historia con una actuación muy lograda.

Esta historia es bastante compleja, pues profundiza los sentimientos y las facetas más introspectivas del duelo. “Esto que siento me duele, me está matando por dentro, no quiero comprensión, no quiero ayuda, no sé cómo actuar”-es el grito desesperado de Becca quién intenta con todas sus fuerzas adecuarse a una realidad desolada. La culpa, el vacío, reposa sobre todos, la madre de Becca, la hermana, su marido, ella misma. Nadie puede traer a Danny de vuelta.

Escenas con grandes cargas dramáticas actuadas de manera sobresaliente, hacen de este filme un proyecto independiente de gran calidad, tanto estética como actoral. La estética de Mitchell llega a su punto de mayor pulidez, previamente sospechada en sus icónicas e innecesariamente fuertes Shortbus y Hedwig and the Angry Inch, proveyéndonos de tomas exquisitas en fotografía, con colores realmente bellos y que dan una atmósfera óptima a la historia que en sí se bambolea entre lo cotidiano y lo funesto. El guión también encierra conversaciones tan naturales respecto a la muerte y el dolor que nos recuerda a muchas que quizás nosotros hayamos escuchado o inclusive hablado.

La atmósfera de este filme es hipnótica y atrayente, como si siguiésemos la intimidad de una pareja de cerca, adentrándonos en sus aventuras, en sus respectivas catarsis, en las formas distintas de administrar el dolor y la frustración. El dolor nos trasforma, deja de nosotros lo básico, esas personas desprotegidas que en verdad somos en la intimidad de nuestro ser. En un mundo paralelo entonces, todo sería mejor. El escapismo es la única opción.

Para los que perdieron a alguien y vieron afectadas por ese hecho a otras facetas de su vida, debido a que el difícil proceso del duelo muchas veces nos deja vulnerables, insensibles a los corazones de las personas que más amamos, esta película puede servir de ejemplo. Así se vive un duelo. Cuando estamos dolidos, muchas veces lastimamos al resto sin querer, nuestras heridas sangran y salpicamos a todos con nuestra pena. Lo bueno es seguir luchando, es intentar acostumbrarse, es procurar seguir. A pesar de que nada volverá a ser igual.

Vean esta película porque nos enseña que el dolor solo, no se vive. Es bueno tener una mano que tomar al final del día.

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D