‘Oz El Poderoso’, una mágica y colorida travesía con acertados homenajes

oz 2

A pesar de que las obras de  L. Frank Baum son de dominio público en USA y cualquiera puede usar a los personajes y adaptar los libros que quieran, la adaptación de 1939 pertenece a la Warner Bros. enteramente con sus icónicas adiciones, así que la nueva película de Disney, Oz The Great and Powerful, no podía parecerse completamente a esa versión para evitar demandas. En cierto sentido, es realmente una bendición que haya sido así ya que la nueva película dirigida por Sam Raimi vive perfectamente por sí sola y realmente no necesita ser comparada ni atada a The Wizard of Oz.

No es una obra perfecta, ni mucho menos una magnífica introducción de los personajes, pero es una gran alegría, un viaje repleto de vivos colores y adecuados homenajes, con nuevos personajes adorables y entrañables y brujas temibles y memorables. Oz El Poderoso es una película única en su estilo mezclando magia, aventura y comedia en partes iguales, y logra satisfacer ese anhelo de fantasía que quedó un poco ausente en el cine de los últimos años.

La historia sigue a Oscar Diggs (nombre completo: Oscar Zoroaster Phadrig Isaac Norman Henkel Emmannuel Ambroise Diggs), interpretado por James Franco quien explica que sus amigos lo conocen como Oz, por su nombre de mago de circo y con el cual sobrevive todos los días estafando a los más crédulos con una magia barata y de manual. Es un ser ambicioso y egoísta que pronto tendrá su oportunidad de vivir una experiencia que lo pondrá a prueba.

Sam Raimi decidió iniciar su viaje en blanco y negro en un claro y sentido homenaje, y aunque ciertamente el prólogo no tiene el mismo impacto emocional que la versión de Victor Fleming, es un innegable deleite sentir como tanto la música de Danny Elfman como la fotografía de Peter Deming ayudan a sentirse realmente transportados a un mundo lleno de magia. Este prólogo en blanco y negro dura el tiempo exacto como para que la transición sea efectiva, un poco más y podría haber sido exagerado, un poco menos y podría haber sido innecesario.

Ahí Oz encuentra a Theodora (Mila Kunis), que le explica al falso mago acerca de la profecía que comienza a cumplirse con su llegada. La Bruja Malvada debe ser derrotada y así la Tierra de Oz volverá a estar tan viva como antes. Desde que inician su viaje juntos, está bastante claro que el guion de Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire es sencillo y lineal y ese es el mayor homenaje que tiene la obra para con la versión de 1939. Se mantiene jovial en su sencillez y ofrece momentos de honesta comedia mientras adorna con colores y criaturas simpáticas un guion que está destinado a ofrecer una historia cálida y tierna sin mayores ornamentos ni complicaciones narrativas. Es tan sencillo como se puede poner y no cae en lo común en ningún momento.

Y lo mejor de todo es que el mundo se siente vivo dentro de todo y no parece tan artificial como lo es. Gracias mayormente a la dirección de Sam Raimi, que se divierte enormemente con su cámara como lo hacía en The Evil Dead (hay un claro auto homenaje cuando vemos por primera vez a uno de los babuinos alados de la Bruja Malvada) y luego se pasa recorriendo los paisajes como lo haríamos nosotros si estuviéramos acompañando a Oz.

Una vez que llegan a la Ciudad Esmeralda, conocen a Evanora (Rachel Weisz) que desde su aparición está claro es la manipuladora y quien tiene los deseos ulteriores en la historia. Hay un gran juego de diálogos entre ella y Theodora que enfatiza este hecho, y es obvio el camino que tomará el relato luego de eso. Aunque la película se mantenga generalmente predecible, ofrece algunas sorpresas en el camino que son bienvenidas, y la ejecución de estos giros (especialmente en la revelación de la Bruja Mala del Oeste) es en donde Raimi más se muestra excitado con su dirección.

Pero todos sabemos que la verdadera Bruja Buena es Glinda, y una vez que Michelle Williams aparece en pantalla, es más que evidente que estamos ante su presencia. Quizás su belleza no sea tan agraciada como la de Billie Burke, que realmente parecía de porcelana en The Wizard of Oz, pero está ahí cerca con una delicada sonrisa que esconde una bondad y una fuerza suficientes como para mantenerse viva por aquellos que la necesitan.

Como dije al principio, no estamos una obra perfecta y la razón de esto no es más ni menos que el propio James Franco. El actor es correctísimo haciendo del engreído, egoísta, ambicioso y débil Oz, pero no convence haciendo del honesto y bueno Oz que se transforma y se vuelve en el Gran Mago de Oz que todos esperaban. Es simplemente poco apto y poco hipnotizante y gran parte del tiempo parece que se esfuerza demasiado haciendo que su caracterización sea muy obvia. Así que cuando el actor principal tiene problemas, indefectiblemente toda la historia tiene problemas (e imaginen por un momento que Robert Downey Jr. era la primera elección de Raimi), pero afortunadamente la película tiene poco del Oz honesto y más del Oz egoísta. Y gracias a eso, funciona.

El guion, mágico por su sencillez, también sufre de cierta inconsistencia tonal, especialmente hacia el tercer acto cuando algunos gags dejan de funcionar y el desarrollo se pone un poco grandilocuente, pero hay suficiente Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams como para aplacar el James Franco que no se pone más interesante, y hay un buenísimo enfrentamiento entre dos brujas donde, una vez más, Sam Raimi se encuentra en su juego ganando todas las partidas. Al final, el viaje vale la pena y el claro indicio de una secuela solo da ganas de volver a emprender la travesía en el futuro.

Acerca de Emmanuel Báez 2266 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D