‘Mission to Mars’, la odisea roja de Brian De Palma

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Películas hay y muchas. Algunas nos dejan marcados de por vida y no dejan de asombrarnos sin importar cuántas veces las hayamos visto. Pero de vez en cuando, se estrenan otros dos tipos de cintas: las que injustamente quedan en el olvido y que cuentan con la misma riqueza artística que las más aclamadas, y las que alguna vez vimos y amamos cuando niños, pero con el paso del tiempo también las olvidamos sin darnos cuenta. Lo genial de ambas es que al revisitar esos filmes, nos damos cuenta el por qué amamos tanto el Séptimo Arte. Cada semana quiero rescatar cuantas películas de ese tipo sean posibles.

Continuamos con nuestro especial de películas en el espacio, queridos lectores. Primero hablamos sobre Apollo 13 de Ron Howard, y después sobre Deep Impact de Mimi Leder. Hoy, quiero hablar de una película bastante apaleada en la crítica, y curiosamente viene de la mano de un director al que por un tiempo se le consideró de culto. Hoy, quiero hablarles sobre Mission to Mars de Brian De Palma.

Y yo sé, estoy pisando terreno peligroso al intentar darle méritos a esta película, y es que basta con leer las reseñas allá afuera para darse cuenta lo mucho que le aventaron tomates a esta película. ¿De qué va la trama, pues?

Una vez que el hombre conquistara la Luna, el siguiente gran paso era nuestro hermano rojo: Marte. Para ello se envía a la primer tripulación para aterrizar y explorar el planeta vecino, pero durante la expedición, una entidad se hace presente y mata a tres de los cuatro astronautas en Marte. Pronto, se lidera una misión de rescate para traer de vuelta al único sobreviviente (Don Cheadle), y de paso, saber qué fue lo que causó el incidente.

Ahora, hay que considerar (por un lado) que Mission to Mars sufrió un recorte de presupuesto bastante fuerte durante la filmación, por lo que imagino, eso fue lo que obligó a De Palma a entregar secuencias de efectos especiales un tanto pobres (y de las que muchos se quejaron), aunque personalmente, me parecen bastante dignas. Después de todo, ILM se encargó de ellas. Y por otro lado, gran parte del abucheo de la cinta se debió a que parecía un remake moderno de 2001 de Stanley Kubrick, detalle que me parece interesante. Si bien hay guiños (y bastante notables) a la obra maestra de Kubrick, el gran aporte de esta película es el volvernos a recordar la fascinación del hombre por romper nuevas fronteras y desenmarañar lo desconocido, que era parte de la premisa de 2001. “Pararse en un planeta y mirar al horizonte para explorar el siguiente”, dice uno de los personajes en la cinta. Viajar al espacio significa también ir hasta las últimas consecuencias para obtener nuestras respuestas.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Mission to Mars fue tachada de lenta y absurda. De nuevo, hay que recordar que se estrenó en una época donde se nos habían vendido ya blockbusters espaciales como Independence Day de Roland Emmerich o Armageddon de Michael Bay. Incluso Deep Impact tenía un poco más de dinamismo que la cinta de De Palma. Pero lo que causó más polémica con la película, es su final, y ese, precisamente es para mí, la enorme razón por la que esta cinta no debe ser desechada. Desde la primer escena, Brian De Palma se encarga de sentar las bases emocionales de la trama y que servirán como catalizador en la secuencia final. A ello le sigue un manejo del suspenso magnífico en varias escenas como acostumbra siempre en su filmografía, y estas son acompañadas de un tanto bizarro, pero interesante score del maestro Ennio Morricone (y quien por cierto, todavía sigue trabajando).

Todo lo anterior, establece incógnitas en cuanto al incidente en Marte, pero una vez desenmarañando lo anterior, la película nos recompensa con una gran respuesta y que creo, no muchos esperarían. El final (al igual que 2001), nos muestra el siguiente paso que el hombre debe dar para conocer su verdadero origen de una vez por todas, para que así, se dé todavía uno más grande, lo que se podría traducir como evolución. “Pararse en un planeta y mirar al horizonte para explorar el siguiente”, ¿recuerdan? Incluso la reciente Prometheus de Ridley Scott utiliza esa premisa.

A final de cuentas, Mission to Mars nos deja pensando sobre nuestro lugar en el universo, nos obliga a considerar nuevas posibilidades, y eso es lo genial sobre las películas en el espacio. No sólo se trata de entretenernos con lindos diseños de naves espaciales y explosiones, sino de hacer que el espectador de pregunte qué hay más allá, qué no hemos visto, qué desconocemos y qué podríamos descubrir cuando lleguemos a nuestro siguiente destino. Esto también podría a ayudar a descubrir de dónde podríamos venir en realidad, quizá las respuestas no están en la Tierra, quizá las encontremos allá afuera, y una vez resueltas nuestras dudas, surgirían más en base a los nuevos conocimientos y así. Sería genial, ¿no creen?

Denle una nueva oportunidad a Mission to Mars, déjense llevar por la trama y no por la calidad de sus efectos visuales. Si hacen lo anterior y retoman la premisa de 2001 y su afán de desenmarañar lo desconocido, entonces creo yo, el viaje a Marte resultará más emotivo que cualquier otra cosa. Quizá el final no responda a todas sus preguntas (tal cuál sucedió con Prometheus), pero ninguna película tiene la obligación de contestarlas. Al contrario, creo que es mejor que planteé nuevas incógnitas. Si una cinta nos deja pensando horas después de haberla visto, entonces el director tuvo éxito. Los dejo con el trailer oficial.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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