‘Melancholia’, el más íntimo drama familiar ante el fin del mundo

Hay tantas imágenes hermosas en Melancholia, que la tarea de revisar cada escena en busca del plano perfecto se hace difícil y excitante a la vez. Al mismo tiempo, sería una labor sencilla si la intentamos comparar con otras películas que quieren contar el fin del mundo tal y como lo conocemos, mediante el uso exagerado de efectos visuales cansinos y repetitivos. No, acá hablamos del apocalipsis a través de los ojos de dos hermanas cuya complicada relación no se apacigua recién hasta los últimos momentos de la historia, donde no queda nada más que aceptar y abrazar la ineludible muerte. Lars von Trier logra hacer que el fin del mundo sea mucho más interesante que el cine más comercial.

Melancholia arranca con un prólogo de imágenes oníricas y premonitorias bajo imponente música de Tristán e Isolda de Richard Wagner, y no es hasta cinco minutos después que la historia realmente comienza, cuando estas imágenes ralentizadas que forman un extraño sueño sin pies ni cabeza ya dejaron ver uno de los mayores atractivos: una fotografía hermosa que permanece durante todo el metraje.

Luego de este prólogo vemos a Justine (la mejor Kirsten Dunst, aunque poco forzada en algunos momentos) y Michael (un buen Alexander Skarsgård de quien nunca se pide demasiado), una pareja de recién casados que está llegando tarde a una fiesta que su hermana y cuñado prepararon para ellos. Todo es falso y engañoso, pero con atisbo de realidad, en planos cortos donde la mirada de Justine se pierde en la nada mientras Michael mantiene la compostura. Sin el prólogo, ya hubiéramos sentido algo extraño en el aire a medida que ambos se acercan al castillo donde todos esperan hace horas. El chofer de la limusina tiene problemas para poder llegar hasta el lugar. Todo nos está preparando para lo que se viene.

Allí, su hermana Claire (maravillosa Charlotte Gainsbourg) ya la recibe con reprimendas, pero se mantiene calmada. Hay costumbre. Esta primera parte de la película se llama simplemente “Justine” y es una hora en donde nos sentimos incómodos en un mejunje familiar, la presión laboral y la creciente depresión de la novia que realmente intenta parecer feliz, pero que no encuentra de donde sostenerse. La hipocresía de los invitados, su cuñado (serio Kiefer Sutherland) que le recuerda cuánto gastó por el evento, su madre que poco o nada podría estar interesada y su padre que está igual de ausente aunque esté ahí. Lo único que le atrae a Justine es la existencia de Melancholia, un planeta que podría o no chocar contra la Tierra en algún momento.

Es este inevitable desastre lo que va moviendo todo, pero siempre manteniendo la historia enfocada en esta relación de hermanas que a pesar de todo, se mantienen una cerca de otra. Lars von Trier logra un trabajo impecable, que si bien se siente algo desequilibrado en el medio, probablemente por querer separar la historia en dos partes, logra recomponerse hacia el tramo final cuando toda esperanza es tiempo pasado y no hay salida posible. En esta segunda parte, llamada “Claire”, los papeles se van invirtiendo y es Justine la que se encuentra más calmada. Se trata de aceptar lo inevitable, ya sea la muerte o la vida, y enfrentarla. Acá es donde se ve lo mejor de Kirsten Dunst, cuando Justine se recuesta en la pastura e intenta seducir a Melancholia, no hay nada que temer.

Sin edificios explotando, sin personas desintegrándose mientras el planeta desaparece, solamente el drama. La destrucción personal, la depresión, enfrentar el olvido eterno tal como debe ser. Melancholia es un maravilloso Lars von Trier que ante todo desastre, solo desea mostrar el más íntimo drama familiar, y lo logra.

Acerca de Emmanuel Báez 2279 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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