‘Martha Marcy May Marlene’, las consecuencias del abuso y el miedo

¿Es realmente posible huir del pasado, o es acaso el final nada más que una ilusión para la supervivencia? Algunas personas se pasan toda una vida intentando deshacerse de sus demonios, y otras vuelven a sucumbir ante ellos sin posibilidad de una verdadera recuperación. ¿Realmente hay esperanza? Hablar de estos temas es hablar de la mente humana, y hay pocas cosas más fascinantes que eso, porque no hay nada más impredecible que la mente humana.

Tal análisis es inevitable tras un visionado de Martha Marcy May Marlene, en el que una joven debe luchar para mantenerse cuerda luego de escapar de un culto donde estuvo durante dos años y volver junto a su hermana mayor, con quien nunca tuvo tanto apego antes de todo. “Antes de todo” no es una vaga declaración, ya que la historia nos presenta a personajes casi sin desarrollo por una razón bastante interesante, y es la de sentirnos igual de confundidos que ellos. Sin embargo, esta decisión por parte del director primerizo Sean Durkin es al mismo tiempo lo que hace que la película se balancee entre lo insustancial y lo suficiente.

Martha es interpretada por una joven Elizabeth Olsen, que en su debut demuestra vulnerabilidad e inocencia, y hace notar que las sutilezas son su fuerte. Su hermana mayor es interpretada por Sarah Paulson, que hace el papel de una mujer que a pesar de tener una vida de lujos casi de snob junto a su reciente marido, tiene una genuina preocupación una vez que la joven reaparece misteriosamente. Desde este inicio, la película presenta una narrativa no lineal con el objetivo de crear confusión, y quizás, ponernos en la piel de Martha, quien se encuentra constantemente reviviendo su vida en el culto, desde su llegada, hasta los últimos tormentosos momentos que hicieron que finalmente decidiera huir.

Hay una verdadera sensación de desconexión entre las hermanas, pero al mismo tiempo hay un honesto intento de unión que se ve constantemente truncado por el completo distanciamiento entre ambas, así como el distanciamiento de Martha para con las costumbres socialmente aceptables. Su estadía en el culto cambió completamente su visión del mundo, y el líder del mismo (un siempre loable John Hawkes) se encargó de retorcer aún más el frágil espíritu de la joven para su propia conveniencia. Por supuesto, esto es algo que debemos asumir porque no se nos cuenta, que la vida de las mujeres ya estaba dañada emocionalmente antes del culto, porque solo una mente sumamente frágil podría terminar convenciéndose de la falsa cordura de formar parte de un culto abusivo como el que se les presenta. En este sentido, la película sufre de una insipidez estructural y de contenido, porque a pesar de que no es más que una reflexión sobre la fragilidad de la mente humana, no hay peligro, ni tensión, ni desarrollo. No hay una razón real por la cual deba importarnos en absoluto el devenir de ninguno de los protagonistas.

Por supuesto, eso no le quita el mérito de la reflexión que surge de la ambigüedad que va presentando la historia, con un desenlace que se está volviendo tan usado en el arthouse que a veces se siente que están cambiando un cliché por otro. Sin embargo, acá funciona de nuevo lo suficiente como para meditar sobre la capacidad del ser humano de superar traumas. Una vez que Martha descubre que haber vuelto junto a su hermana no fue del todo eficaz, hay un cambio notable en su personalidad, y parece que su paranoia va transformándose lentamente en añoranza, porque después de todo, no encuentra en ella la seguridad y la familia que alguna vez sintió que tenía en el culto.

¿Cuánto podemos engañarnos acerca de la propia seguridad, cegándonos acerca de la verdadera naturaleza de nuestras decisiones? La película quiere mantenerse lo más real posible, recordando la infinidad posible de finales y el aparentemente ineludible hecho de que los desenlaces felices no es cosa de todos los días. Algunas personas deberán seguir toda su vida luchando contra sus pasados, por más grande que sea el intento de seguir adelante. Lastimosamente, esta historia en particular puede llegar a parecer tan débil como la mente de su protagonista, y no presenta sino hasta el final una paranoia real como para decir que hay algo más allá de las notables actuaciones.

Finalmente. el mayor logro de la película es presentarnos a Elizabeth Olsen como a una actriz a tener en cuenta, así también el director Sean Durkin, quien con un guión más sólido en mano podría ofrecer algo más trascendente que su ópera prima.

Acerca de Emmanuel Báez 2314 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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