‘Tesis’, suspenso español entre el gore y la curiosidad

Realizar una tesis siempre es un desafío para todo estudiante, más aún para uno que persigue el tan dificultoso pero emocionante camino de construir desde el ámbito audiovisual. Explorar un lenguaje tan amplio y tan masivo, que desde sus inicios tuvo una repercusión tan inmediata en la gente no es una tarea sencilla, menos aún cuando uno pretende analizar la psicología del espectador y del emisor (ya sea televisivo o cinematográfico) en busca de porqués.

Esta es la ambición de Ángela, una aplicada estudiante de audiovisual que está interesada en tratar el tema de la violencia en los medios audiovisuales. No sabemos bien si este interés nace del morbo o de una preocupación auténtica. En verdad, ni la protagonista lo sabe muy bien, pero con una loable tenacidad emprende este proyecto tan atrevido como desafiante.

En medio de su investigación contacta con un joven llamado Chema, con quien empieza a ver material snuff para poder entender mejor acerca de lo que está haciendo en su tesis. A la par solicita a su profesor que le provea de material gore de la videoteca de la facultad para seguir complementando su trabajo. Entre sucesos repentinos e inexplicables esta historia va tomando un rumbo extraño y aquel distante tema de tesis que nada más era un proyecto de nuestra protagonista pasa a ser el ingrediente principal de este filme y nos condena a casi dos horas de tensión ininterrumpidas de la mano de los suspicaces personajes.

Esta es la obra prima del brillante director Alejandro Amenábar, uno de los más exitosos exponentes del cine español contemporáneo que también incursionó varias veces en Hollywood (con Los Otros por ejemplo). Tesis es un camino de tensión constante que no nos deja un momento para desviar la mirada y nos produce inclusive algo de desesperación, de claustrofobia, trasmitiéndonos por completo lo que siente la protagonista. Un guión bien desarrollado en el que en todo momento persiste la duda y las piezas del rompecabezas van cayéndose en su lugar de a poco, siempre sorprendiéndonos o dejándonos sujetos a ese péndulo de incertidumbre en que no sabemos a quién apuntar, en quién confiar y quién no.

Existe un tesoro impresionante en el cine de suspenso, y más aún en uno de bajo presupuesto y tan bien elaborado como lo es Tesis.  En los 90, Amenábar innova en varios sentidos tocando temas tan insólitos como el gore y las torturas más de 10 años antes de que se ponga tan de moda y de manera tan cliché. Aquí no lucen la perversión ni los efectos especiales sino una buena historia con un enredo que en un momento inclusive nos puede llegar a colapsar de emoción. Este desarrollo correcto del lenguaje cinematográfico lo llevó inclusive a ganar muchos reconocimientos, Premios Goya principalmente.

Tras varias recomendaciones que en este espacio están teniendo una intención reflexiva, me pareció interesante traerles una propuesta más entretenida y basada en hechos que en el mundo interno de los personajes. Además este filme habla mucho de lo que es el cine en sí, como dispositivo y como representación ¿Qué se filma y qué no? ¿Por qué se filma esto y no lo otro? y otras cuantas preguntas que dejaré que ustedes mismos puedan hacerse si les nace analizar un poco más a fondo ese lado de esta gran película. Vean Tesis y van a ser cautivados por el director (en esta época, año 1996, este filme era bastante indie y Amenábar no era quién es hoy). Disfruten de la tensión elaborada con inteligencia y con esa chispa de obra prima que la hace más interesante aún ¡A conseguirla ya!

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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