‘Tumba abierta’, tres amigos, un muerto y un maletín

Tumba abierta comienza con un tímido joven entrando al piso de tres carismáticos amigos quienes parecen ser felices viviendo juntos. Estos son Alex, un periodista, David, contador y Juliet, una doctora. Los tres profesionales conviven en un amplio piso, y se encuentran en la búsqueda de un cuarto ocupante. El carisma de este trío estalla desnudando una química efervescente entre ellos, son divertidos, son espontáneos, distintos y se complementan.

Tras descartar a varios postulantes, escogen a Hugo, un hombre que le cayó bien especialmente a Juliet. Luego de unos días de desaparecido, sin que ninguno de los tres amigos sepa nada de él, lo encuentran muerto en su habitación, desnudo y con un misterio importante encima. Las reacciones son variadas. Alex es atrevido y empieza a rebuscar entre las cosas del huésped intentando descubrir más de quién fue, David completamente en shock no sabe qué hacer, y Juliet va a denunciar a la policía respecto al cuerpo hallado. Todo para de repente. Debajo de la cama de Hugo hay un maletín lleno de dinero. La decisión la deben tomar juntos y rápido porque el cuerpo empieza a heder. Alex, David y Juliet tienen posturas e intereses diferentes, pero un piso en común.

Esta es la obra prima que Donny Boyle, el director ahora galardonado con un Oscar por “¿Quién quiere ser millonario?”, nos traía por el año 1994 con una forma completamente innovadora de contar historias. Quien hayan visto Trainspotting de él, otro gran exponente del cine independiente, va a poder reconocer sus primeros pasos en Tumba abierta.  Desde el inicio de este realizador su cine tuvo rostro propio, ritmo propio. Desde las ponencias filosóficas e introspectivas, hasta los drásticos giros de 180 grados de sus personajes Boyle siempre juega con la sátira del ser humano, del citadino profesional en este caso.

La amistad es la relación más provechosa del ser humano, al ser sana al menos, siempre está en condición de dar, mucho más inclusive que en una relación amorosa. Por otra parte, el dinero así también es el único dios que se apodera del ser humano por completo, lo vemos en muchos ejemplos tales con la Biblia “no se puede servir a Dios y las riquezas”, “El Jugador” de Dostoievski, o para los compatriotas paraguayos el libro “La quema del Judas” de Halley Mora, por citar algunos de los tantos ejemplos de degeneración a causa de los bienes. Entre estas dos puntas nuestra historia se desarrolla, pero no en un tono discursivo, sino en el más emocionante plano de los excesos y la tensión de no estar seguro de saber lo que se está haciendo.

Este filme, que bien fue financiado con muy bajo presupuesto y además dio pantalla a actores entonces desconocidos, como Ewan McGregor, es un producto bueno, creativo e innovador. Nos regala la frescura de Boyle en su detonante de creatividad, el juego con lo grotesco que tanto lo caracteriza y el humor negro de fondo, de repente tan ordinario y de repente tan inglés. Una película que no puede dejar de ver ningún cinéfilo que prefiera el buen cine independiente. Quizás simplemente te divierta o tal vez te haga pensar en el dilema dinero-amistades, para que después termines riéndote de vos mismo y de la escasa probabilidad de que encuentres alguna vez un maletín lleno de dinero.

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles

Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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