‘Mad Max’, mediana aventura post-apocalíptica

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Después de muchos atrasos, la filmación de las dos últimas películas de Mad Max debería comenzar en febrero del 2012, con un elenco genial que seguirá las aventuras de Max Rockatansky en una Australia distópica post-apocalíptica.

El inicio, Mad Max, dista bastante de ser aquella aventura frenética que tiene muchas ganas de ser. Comienza con una espectacular persecución (espectacular para la época, claro) en donde ya se nos introduce rápidamente a este desordenado mundo donde prevalece la ley del más fuerte. Lastimosamente, la primera secuencia es la más interesante de toda la película, ya que el problema principal es que estamos siendo testigos de un relato de origen, donde el personaje del título recién aparece durante los últimos diez minutos de la obra, para terminar con la insatisfacción de haber esperado más.

Mad Max es generalmente mencionada como la película que puso al cine de Australia en el mapa, o la que impulsó a Mel Gibson como estrella de cine, o la que dio a conocer aGeorge Miller como un director de acción a tener en cuenta. Es fácil comprender el éxito de la cinta. El riesgo y la pretensión de la historia son notables para haberse tratado de un film independiente, y Mel Gibson fácilmente podría haber resaltado con el rostro inexpresivo, estando rodeado de un grupo de actores con la capacidad actoral de una roca. En cuanto a George Miller, sólo basta con ver el resto de su filmografía para darse cuenta que lo de Mad Max nunca volvió a repetirse, excepto con la segunda parte de la cual en cualquier lado se habla mucho mejor que la primera.

Y esta película no es mala, para nada, pero por más que estemos viendo una historia de origen, Mad Max parece más bien la primera parte de una película más larga, innecesariamente extendida en el medio, donde hay una repetición interminable de situaciones de riesgo que sólo logran hacer que los villanos sean de lo más ridículos e inverosímiles posible.

Para cuando Mad Max aparece realmente, en busca de la obvia venganza, la ejecución es rápida y violenta. Miller maneja bastante bien las escenas de persecución, y las muertes de los villanos son de lo más variopinto, pero el final es abrupto y Gibson no se defiende con total credibilidad.

Para ser un clásico de culto, Mad Max realmente no ofrece mucho. Todas las secuencias que involucran alta velocidad son bastante memorables, pero componen menos de la cuarta parte de una película con excesos de romanticismo innecesario y desarrollo de personajes dilatado y repetitivo.

Acerca de Emmanuel Báez 2316 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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