‘Los Amores Imaginarios’, atracción y competencia

Les Amour Imaginaires es una película de Xavier Dolan, un joven cineasta canadiense que realizó este filme cuando tan solo tenía 21 años, en el 2010. Cualquier persona diría ¿cómo puede ser buena una película de un muchacho tan joven? Pues bien, aquí tenemos una entrega de un buen cine indie lleno de arte.

El director Xavier Dolan también interpreta al protagonista de la historia, Francis. Este es un joven bastante buen mozo que comparte una muy estrecha amistad con Marie, una mujer algo mayor que él. Ambos sufren un cortocircuito en sus vidas cuando durante una cena de amigos conocen a Nicolas, un chico rubio y encantador, que cautiva con su sex-appeal y su personalidad. Poco a poco, Nicolas es incluido a este círculo de amistad y los tres comparten vivencias interesantes.

El ingrediente con que ellos no contaban es que la atracción se entremetió en sus relaciones y tanto Francis como Marie terminan perdiendo la cabeza por Nicolas. Entre juegos y salidas, los celos se van apoderando de los mejores amigos y convierten su  relación amistosa en una competencia enfermiza. Nicolas, en cambio, siempre se mantiene en un punto intermedio, como complacido de ser adorado. El sexo también es un ingrediente bastante predominante en el filme, más aún durante los problemas internos de Francis y Marie. De todos modos, estas escenas un tanto fuertes están presentadas de manera tan artística que no dan lugar al morbo.

Cuando hay atracción de por medio, muchas veces vemos las amistades como un obstáculo y nos entregamos por completo a la pasión que nos domina. Peor aún cuando existe competencia y se da paso a esos patéticos comportamientos que luego de un tiempo nos avergüenzan porque sólo demuestran nuestra inmadurez y egoísmo. Además de eso, este filme nos habla mucho del narcisismo y la idealización en las relaciones. Pensar que tal o cual persona es lo máximo mientras nosotros nos arrastramos recogiendo las sobras de lo que se le viene en ganas dejarnos.

De todas formas, Los amores imaginarios, como sería el título en español, es otra película más que nos induce a la reflexión. “No hay más verdad en el mundo que el delirio amoroso”, cita el director a  Alfred de Musset en el inicio de la película. Como un aderezo especial están las conversaciones de personas externas a la historia que nos hablan respecto a sus relaciones. En estos apartados es muy difícil no sentirnos identificados.

La estética de esta película es bellísima. Con evidentes reminiscencias almodovarianas y algo de Godard por momentos, Dolan nos llena la pantalla de color y moda, una fotografía hermosa que se luce en cada toma y esta combinación tan especial de actores que nos proveen una carga dramática interesante. Este joven realizador, además de tener un ojo estético impresionante, interpreta el papel de Francis llenándolo de matices psicológicos, haciendo del personaje un ser complejo e interesante, quien por momentos nos apena.

Aún hay jóvenes talentos que despiertan en el cine esperanzas de que las interminables secuelas mainstream nos den un respiro y resucite ese cine tan hermoso y poético que además tiene grandes dotes de inteligencia y finales que no decepcionan. Dolan es un joven promesa, que ojalá con el paso del tiempo con cada película no decaiga en genialidad y perspicacia.

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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