‘La Habitación’, una experiencia desgarradora

room reseña

Hay un niño y su madre, atrapados en una habitación pequeña, que es todo lo que el niño conoce. Lo llaman Cuarto, y cada día al despertar, el chico saluda a los objetos inanimados de Cuarto, porque son lo más importante que existe en su vida, después de su mamá. Él nació allí, hace unos cinco años, pero su mamá, fue secuestrada hace siete, violada en repetidas ocasiones, y mantenida viva por su captor. Es un escenario aterrador, el cual siempre vemos a través de los ojos inocentes de Jack, cuyo mayor anhelo es tener velas en su torta de cumpleaños.

Basada en la novela homónima firmada por Emma Donoghue, Room es una de las películas más desgarradoras de los últimos años, dirigida por Lenny Abrahamson (What Richard Did, Frank) con suma inteligencia, poniendo al espectador siempre a la altura de Jack, y mostrando la mayoría de los sucesos a través de sus ojos, con la cámara baja cuando se encuentra en la habitación, y la cámara encerrada junto al chico, cuando este se encuentra detrás de las puertas del armario donde duerme cada noche. La película también tiene una irregular narración, donde Jack explica lo que conoce del mundo, lo que habita en él, y lo que piensa de su madre. La novela en la que se basa está enteramente contada desde su punto de vista, y ese traslado parece haberse hecho con delicadeza. El guion también está firmado por la novelista.

La historia, sin embargo, no es nada delicada, pero hay un logro tremendo en contarla desde la baja estatura de Jack, que percibe al mundo con una inocencia que su mamá mantuvo despierta a pesar del cautiverio, con un cuento de que ese lugar es todo lo que existe, y afuera, no hay más que espacio sideral, como si Cuarto fuera un planeta aislado. Fue una decisión sabia por parte de mamá, que seguramente vivía en completo horror día tras día, sin saber cómo seguir adelante o qué hacer si Jack, de pequeño, llegaba a sufrir alguna enfermedad. Son cuestiones que la película no enfrenta directamente, porque Jack no piensa en ello, pero para un espectador despierto, serán cuestiones que irán llenando el vaso de la desesperación. La tensión que va creciendo llega a su punto límite cuando mamá idea un plan para poder escapar, uno que requiere de la ayuda del pequeño Jack, que apenas entiende lo que ella intenta explicarle.

Brie Larson entrega su actuación más apabullante y humilde, algo que ya se vislumbraba desde la maravillosa Short Term 12. Su interpretación de mamá es sufrida, y la forma en la que lleva adelante un rol sobrecargado de dolor y desconcierto es verdaderamente ensalzable. Jacob Tremblay es la revelación, dando a Jack un rostro de esperanza y optimismo propios de un niño que todavía desconoce los males del mundo. Que su personaje mantenga ese fuego inherente de la infancia hace que la relación entre ambos, y la historia de supervivencia que se va desarrollando, sea una realmente dolorosa y emotiva. Una vez que empiezan a calar los temas ignorados en la película, debido a que Jack es el narrador, comienza a afectar profundamente, y uno empieza a pensar en el sacrificio y el amor de la mamá.

La película se divide en dos. Ambos atrapados en la habitación –que resulta ser un cobertizo- y los dos en el mundo exterior, una vez que logran escapar. La historia no se enfoca para nada en dilemas legales recorridos en incontables ocasiones por otras películas, sino que sigue relatando el descubrimiento increíble del mundo a través del niño, que es como si hubiera nacido de nuevo. Describe los objetos que va conociendo y las situaciones que son enteramente nuevas para él con una emoción que invita a la reflexión acerca de las maravillas del mundo. Es ese tipo de películas que, queriendo o no, empujan a la meditación acerca de lo que es verdaderamente importante en la vida, ya sea la relación entre madres e hijos, o la apreciación de los pequeños placeres de la vida, aquellos que damos por sentado porque vivimos apurados de un lado a otro, sin detenernos a disfrutar más de lo que tenemos en frente. No hay mayores intenciones simbólicas en la narración, pero es inevitable pensar que, a veces, todos vivimos en Cuarto, y necesitamos nacer de nuevo, escapando de la cotidianeidad.

Acerca de Emmanuel Báez 2331 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D