‘I Killed My Mother’, amor-odio sin cordón umbilical

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Definitivamente el único ser en este mundo a quien alguna vez estuvimos verdaderamente conectados es nuestra madre. Muchas veces ese cordón umbilical que nos unió durante nueve meses perdura años y años en los que se logra desarrollar una bella relación de compañerismo y amor profundo. Otras, la relación con la madre suele ser la más dolorosa, distante y difícil. ¿Quién en su adolescencia no peleó con su mamá al menos alguna vez? La etapa en la que empezamos a tomar nuestras propias decisiones y a esquivarnos un poco del ala protectora para emprender vuelo propio suele ser una de las más difíciles de la vida.

Xavier Dolan, el joven talentoso de Canadá que sobresale por su precocidad en la elaboración de materiales cinematográficos apareció en la escena mundial con este trabajo llamado “Ja’i tué ma mere” o como se la conoce en inglés “I killed my mother” (Yo maté a mi madre). Recibió por este filme una ovación de ocho minutos en pie en el festival de Cannes como corresponde a una obra prima de un promisorio joven (también director de Les amours imaginaires, posteriormente). Esta película es especial porque está protagonizada por el mismo director y nos narra una historia bastante autobiográfica según podemos saber de la relación de él con su madre en una etapa difícil, la dramática adolescencia.

Lo interesante de este filme es que tiene una narración tan íntima que nos atrapa entre monólogos y nos deja explorar lo más hondo del sentimiento contrariado amor-odio. Así él mismo lo dice: “En el fondo la quiero, pero no es el amor de un hijo. Es extraño, porque si alguien le hiciera daño, mataría a esa persona. Seguro. Pero a la vez hay cientos de personas a las que quiero más que a mi madre”.

Una manera de narrar con nuevos aires, que dividió a la crítica y no permitió que a nadie le pase desapercibido marcó la diferencia desde el principio con este joven, que a tan poca edad puede jactarse de tener un estilo propio. De evidente bajo presupuesto, pero con una estética tan marcada que impresiona, Dolan nos muestra el punto de vista de un artista (como lo deja bien en claro en el material presentándose a sí mismo como estudiante de arte) llena los planos de colores y contrastes que acompañan la de la mente abatida de este protagonista que está en la búsqueda de sí mismo.

En ocasiones podemos hacer daño a quienes amamos y también podemos ser heridos sin entender en verdad el porqué de la situación. Nos sentimos confundidos y es entonces cuando se despierta dentro de nosotros (si todo sale bien) la posibilidad de reflexionar y evaluar qué es lo que estamos haciendo, hasta donde nuestro empecinamiento puede causar daño y cómo con intenciones de cuidar a los demás, a veces terminamos provocando heridas peores. I killed my mother toca muchas llagas, muchos temas poco hablados, y duele, sí, duele como las cosas fueron y como las encontramos hoy.

Espero que le den un espacio a esta gran pieza de arte, que sí capaz tiene mucho de amateur y de principiante, a su vez posee gran fuerza dramática y belleza estética que nos hace olvidar que su director tan sólo tenía 20 años cuando la culminó.

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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