‘The Human Centipede II’, cuando un fanático lleva las cosas a otro nivel

Cuando supe la noticia que iban a hacer una segunda parte de The Human Centipede, me sentí tan feliz porque pensé “si es que así de asqueroso ya fue el primero, ¿quién sabe cómo va a ser el dos?”. Cada vez las expectativas iban creciendo más y más, y aunque iba a ser diferente (ya que no iba a tener al amado Dr. Heiter), prometían que iba a superar a la primera. Así que cuando tuve la oportunidad de verla estaba muy emocionada, pero nada en este planeta me había preparado para lo que iba a ver.

En esta segunda entrega del año 2011, tenemos a Martin (Laurence R. Harvey), un gordito con problemas mentales/psicológicos que vive con su madre (que lo trata para el orto) y trabaja como guardia de seguridad por las noches en un estacionamiento subterráneo de Londres. ¿Pero cómo Martin se entretiene todas las noches cuando no pasa nada en el trabajo? Sencillo, tiene un ligera (muy grande) obsesión con la película The Human Centipede 1, entonces todas las noches se las pasa viendo una y otra y otra vez, con cara de pervertido y totalmente excitado.

Martin tiene un sueño en la vida, crear su propio ciempiés humano imitando el proceso utilizado por el Dr. Heiter en el primer film (que, personalmente, es una de las mejores escenas jamás hechas). Para lograrlo, tiene que pasar por un sinfín de eventos, por ejemplo, cómo hará para reunir a las personas necesarias para lograr su cometido (no les quiero arruinar contando la cantidad de personas que utiliza), cómo hará para juntarlos a todos,  su madre (la más hija de puta de todos), sus herramientas y pequeños detalles que deberá atender.

Esta película se nos presenta en blanco y negro, y a medida que pasaba comprendí el verdadero motivo. Es muy sangrienta. La primera entrega no se caracterizó por tener toda la sangre del mundo, sino más bien por lo enfermizo de la idea, la repulsión, el asco y el dolor que sentís cuando te imaginás en esa misma situación, pero en esta, para lograr un efecto aún mayor, se volcaron a lo básico.

Ahora déjenme explicar, cuando digo “básico” me refiero a que Martin no es ningún doctor, no tiene ninguna clase de conocimiento médico (aparte del que “adquirió”, por así decirlo, viendo la primera película repetidas veces) ni acceso a herramientas médicas, por lo cual se ve obligado a improvisar y utilizar instrumentos que todos tenemos en casa, cinta adhesiva, martillos, tijeras, cuchillos y demás, de una forma tan salvaje, inhumana y asquerosa. Utiliza martillos para romper cada uno de los dientes de sus víctimas (estando éstas aún con vida) cuchillos para cortar la piel, engrapadoras para unirla y lo peor es que mantiene a sus víctimas en la oscuridad de un depósito, el cual utiliza para construir su obra.

Esta película es genial, con mucha sangre, planteamientos inhumanos, escenas asquerosas y dolorosas (como Martin masturbándose con un pedazo de lija), ligamentos de las rodillas cortados sin piedad, una mujer embarazada dentro del ciempiés, tortura y un personaje principal sumamente enfermo y no salido de este mundo.

Acerca de Angélica González 14 Articles
Considero que las buenas películas no son necesariamente las que aparecen en la pantalla grande. Amante del gore, zombies, vampiros, Jocántaro y demás criaturas que aparecen justo antes de dormir.

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