‘Gigantes de Acero’, entretenimiento de acero

Fuera de Rocky, ¿cuántas películas sobre boxeo fueron realmente interesantes? En Real Steel somos testigos de un futuro no tan lejano en el que el boxeo de robots ha reemplazado al boxeo humano, y la cantidad de dinero y posibilidades que están en el medio son bastantes para el entretenimiento general y para la cultura underground de los que no pueden permitirse participar en las grandes ligas.

La premisa no es nada nueva, ni mucho menos algo medianamente original. Mezclando dos clásicas historias: la del héroe que asciende rápidamente de la nada a convertirse en el centro de atención, y la del padre que tiene una nula relación con su hijo y encuentran el modo de arreglar sus diferencias y conocerse. Sin embargo, hay en Real Steel algo que pocas películas pochocleras logran al querer homenajear a otras del mismo género, y es vida propia. Entre referencias y obvias similitudes con Rocky, Real Steel sale del ring con una victoria merecida.

Por supuesto, la diferencia más importante es que estamos hablando de enormes robots de 400Kg, lo cual hace que el espectáculo sea más interesante, y no está para nada de más mencionar que se ven mucho más atractivos que los incoherentes robots de Transformers, y lo cual es aún más llamativo, el director Shawn Levy se mueve mucho mejor que Michael Bay a la hora de enfocar nuestra atención en las peleas. Donde en la otra película son cortes que marean, acá son bailes que entretienen.

El siempre carismático Hugh Jackman hace de Charlie Kenton, el padre casi arruinado que debe dinero a todos y, luego de una desafortunada partida de boxeo entre su robot y un toro de 900Kg, debe enfrentarse a una realidad mucho más seria: un hijo del cual no tuvo que preocuparse hasta entonces. Afortunadamente para él y para la facilidad del desarrollo de la historia, su hijo (bien interpretado por Dakota Goyo) tiene once años y sabe tanto de computadoras, videojuegos y de la vida como para no ser una completa molestia. Por momentos, para que todo vaya para adelante, ya sabe demasiado para ser creíble.

El chico logra desenterrar a un viejo robot considerado bot de práctica, pero encuentra que tiene lo necesario para probar peleas reales con otros robots. De ahí en más, las cosas comienzan a salir mejor entre él y su padre, y este bot, llamado Atom, hasta llega  a ser querible gracias a un diseño que lo diferencia de los demás y una acertada decisión de Levy de darle más tiempo en cámara. Llegamos a querer que gane y sentimos los golpes que él no puede sentir. Como no puede faltar una contrapartida femenina, Evangeline Lily (LOST) cumple con lo justo para que el regreso de Charlie tenga más peso.

Real Steel tiene onda, y no se toma en serio, deposita toda su fuerza en sus robots, que tienen un diseño fotorealístico impresionante, y todos son únicos en eso. El diseño de sonido, importante para todas las peleas, es realmente bueno y en todo el apartado que tiene que ver con el deporte, la película es intachable. Sugar Ray Leonard participó activamente de la filmación y ayudó en la coreografía de las peleas, algo que se nota ya que todas están bastante realistas y tiene un sentido de espacio real (algo que no le enseñaron a Michael Bay).

Para el entretiempo y los momentos más emotivos, el compositor Danny Elfman no se esfuerza tanto para crear unas melodías sentimentalistas. Hacia el final, prácticamente calcando el final de Rocky, ya se ponen más sentimentales de lo necesario, pero el público ya recibió todo el entretenimiento que quería, y se los perdona.

Acerca de Emmanuel Báez 2316 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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