‘Toys’, hermoso retrato de la frágil inocencia


En algún punto de nuestras vidas, nos encontramos con películas que dejan una marca en nuestro historial cinéfilo, pero con el tiempo esta se desvanece sin darnos cuenta. Años más tarde, volvemos a encontrarnos con esa cinta que de inmediato nos remonta a ese genial momento en que la vimos por primera vez, y que incluso, nos hace recordar el por qué amamos el Séptimo Arte. Así de poderosa es la magia del Cine y cada miércoles quiero rescatar cuantas memorias sean posibles.

La década de los 90 fue una época muy colorida, y lo fue todavía más para quienes crecimos en ella. Muchos de nosotros nos iniciamos como cinéfilos en aquellos años, y muchas de las películas que estrenaron en ese tiempo difícilmente saldrán de ese lugar especial en nuestros recuerdos. Hoy quiero rescatar una cinta que seguramente fue una de las primeras veinte que vieron en su vida, pero que ahora se les ha olvidado. Hoy quiero hablarles de Toys.

La historia comienza con Kenneth Zevo, quien antes de morir cede el control total de su fábrica de juguetes a su hermano Leland Zevo, un veterano de guerra y quien no tiene el mínimo interés en ella, salvo mantener su honor como General. Esta decisión toma por sorpresa a Leslie, hijo de Kenneth, pero todo apunta a que con ello, Leslie tendrá que madurar, algo que todavía no ha logrado a sus treinta y tantos años.

Barry Levinson (Good Morning, Vietnam) dirige esta increíble odisea visual digna de Oscar sumergiéndonos en un mundo donde las sonrisas son algo que nacen y no se piden, donde los colores dictan el ánimo de las personas, donde lo bizarro pinta en lo normal y donde la imaginación es un requisito indispensable para crear el objeto favorito de cualquier niño: un juguete. Vamos, Levinson plasma la visión del mundo según Kenneth Zevo con un diseño de arte MAJESTUOSO, que no deja de cautivarnos durante toda la película.

Vale muchísimo la pena rescatar esta película por varias cosas. Empezando con su genialísimo elenco: Robin Williams en su indudable apogeo, Robin Wright en el que es tal vez su papel más sano hasta la fecha, Joan Cusack más adorable que nunca, LL Cool J, un badass en una película para niños, y Michael Gambon, quien antes de ser Albus Dumbledore, aquí nos mostraba su faceta como el villano de la cinta. El segundo es la música: Un joven Hans Zimmer que ya entregaba uno de sus primeros scores memorables impregnando perfectamente esas campanitas y felicidad que uno sentía antes de abrir un juguete o la emoción de tenerlo ya en las manos. Así es, chicos, Zimmer no sólo es Inception y The Dark Knight.

Y la tercera razón y más importante, Toys es una cinta que nos deja un mensaje todavía vigente en estos días: La inocencia es muy frágil e ingenua, se le puede corromper fácilmente, y se corre el riesgo de que se le despoje a los niños de ella a la hora de realizar su actividad favorita en el día… jugar. Y Barry Levinson deja muy en claro lo anterior al poner a combatir juguetes bélicos en contra de juguetes que sólo exhortan a la imaginación y a la pureza de esa inocencia.

¿Por qué se ha olvidado esta película?

En su momento, Toys no fue recibida por la crítica con los brazos abiertos. Para ellos sólo fue una absurda aventura demasiado inverosímil y que rayaba en lo ridículo: juguetes vs. juguetes (¡por favor!). Una cinta con tan malas reseñas no genera un boca a boca tan grande y esta se pierde entre el público. Tal vez no se entendió la puesta que Levinson plasma en pantalla. Pero hoy, con más directores que se atreven a retar las fronteras de lo visual, de lo moral y de lo narrativo, Toys es una película que todavía puede resurgir y volver a tocar a nuestro niño interior que se emocionaba en aquellas mañanas de Navidad. Toys merece una segunda oportunidad y, ¿por qué no?, una edición especial en Blu-Ray. Revivir esta odisea visual en alta definición sería maravilloso.

Personalmente, esta fue una de las películas que ponía como pretexto para que mi padre me llevara al videoclub cuando niño, simplemente el hecho de entrar a la tienda y ver el enorme póster de Robin Williams con su sombrero cuadrado era maravilloso. Al final del día, no importaba si había rentado la película o no, yo ya había visto ese póster una vez más.

Los dejo con el avance de la película, quizá quienes no conocieron esta cinta en su niñez, todavía logren enamorarse de ella.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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