‘Los Picapiedra’, el clásico animado llevado al live action por Steven Spielberg

Películas hay y muchas. Algunas nos dejan marcados de por vida y no dejan de asombrarnos sin importar cuántas veces las hayamos visto. Pero de vez en cuando, se estrenan otros dos tipos de cintas: las que injustamente quedan en el olvido y que cuentan con la misma riqueza artística que las más aclamadas, y las que alguna vez vimos y amamos cuando niños, pero con el paso del tiempo también las olvidamos sin darnos cuenta. Lo genial de ambas es que al revisitar esos filmes, nos damos cuenta el por qué amamos tanto el Séptimo Arte. Cada semana quiero rescatar cuantas películas de ese tipo sean posibles.

Quizá pocos lo sepan, pero la primer película que vi en una sala de cine fue El Rey León. Antes de vivir una de las experiencias que definirían por completo mi vida, pasaron el avance de Los Picapiedra. Mentiría si dijera que no quedé fascinado por la manera de recrear todo lo que había visto en los dibujos animados los sábados por la mañana, pero ahora en carne y hueso. Y esto era posible gracias a un tal Steven Spielrock (se trataba de Spielberg, obviamente), personaje de Hollywood del que no tenía idea de quién era en ese momento, pero si algo me quedó claro al terminar el avance, fue que quería ver esa adaptación. Semanas después se convertiría en la segunda película que viera en el cine.

Los Picapiedra es dirigida por Brian Levant (Jingle All The Way, Beethoven), y quien de la mano de Spielberg (que en esos días comenzaba a hacerle más y más reputación a su nombre) logró uno de los mejores live actions a nivel de producción que se vio en la década de los 90. Pero no sólo el gran acierto fue en el aspecto técnico, sino en el casting. John Goodman queda perfecto como el macho y cobarde Pedro Picapiedra, al igual que la guapa Elizabeth Perkins como Vilma o Rick Moranis como el ingenuo pero carismático Pablo Mármol. Lo que sí recuerdo es que causó polémica que Rosie O’Donnell diera vida a Betty, pues su físico en sí no encajaba con el dibujo animado (y he de decir que tampoco la esencia). Incluso por ahí la mismísima Elizabeth Taylor comparte créditos con los protagonistas como la aterradora suegra de Pedro Picapiedra.

Y como ya no sucede hoy en día, Los Picapiedra no sólo se encarga de recrear escenas del storyboard al celuloide, sino que nos pone una pequeña historia sobre el no olvidar nuestros orígenes y el valor de la amistad. La trama nos cuenta cómo es que en La Cantera, el señor Rajuela (Dann Florek) comienza a aplicar exámenes de conocimiento a sus empleados, y de esta manera, encontrar a la mente brillante que se esconde entre los salvajes obreros. Mientras eso sucede, Pablo y Betty están luchando en la agencia de adopción por un pequeño, pero el costo del trámite es demasiado alto. Por ello, Pedro (a escondidas de Vilma) le da todos sus ahorros a Pablo para poder concretar la adopción y así poder cumplir su sueño de ser padre. En agradecimiento, Pablo durante los exámenes en La Cantera, ayuda a Pedro a obtener la mejor calificación, detalle que le otorga a su amigo el puesto que siempre soñó, y es aquí donde comienza lo interesante.

Generalmente pensamos que tenerlo todo es garantía de felicidad absoluta. Pero olvidamos que en realidad lo que nos otorga confort son las personas que nos rodean: los amigos, la familia, y también nuestras mascotas. Los bienes materiales vienen después, o incluso una vez teniéndolos en la mano, estos carecen de importancia. A Pedro y Vilma se les olvida ese detalle y se corrompen por todo el lujo que este nuevo puesto ejecutivo les otorga, pero a un precio bastante alto: renunciar a sus raíces y a sus seres queridos (excepto la mamá metiche de Vilma, claro). Y lo peor, los Mármol también pagan caro el retribuir el favor a Pedro, pues prácticamente son exiliados de todo lo que conocen y se internan en lo salvaje.

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No hay que tomársela TAN en serio. Los Picapiedra es de esas películas en la que las bromas del guión estaban pensadas para chicos y grandes. Se comprometía en satisfacer a ambas partes y no sólo recrear escenas y demostrar lo bonitas que se veían en la vida real y con el CGI que apenas comenzaba a ganar fama. Esta película a pesar de los tomatazos que le avientan algunas reseñas en Internet, en sí no es mala. Tiene elementos qué rescatársele, tiene un elenco de calidad (no olvidemos que también participaron Kyle MacLachlan y una primeriza Halle Berry) que le es fiel a sus personajes, y tiene una historia con la que quizá algunos se identifiquen o más sencillo, termine agradándoles. Hay final feliz, pues.

Para mí el gran valor de Los Picapiedra es que a pesar de ser entretenimiento puro y sin pretenciones, Spielberg se tomó en serio la labor de darle valor técnico y narrativo a la historia. Tal cual lo hizo con Casper el siguiente año. Spielberg entendía en aquellos días (y digo “entendía” porque parece que con Transformers se le olvidó) que llevar un personaje animado al cine suponía tener una historia que fuera digna de filmarse y ser contada a las masas en una sala de cine, y no llegar con una que podía verse fácilmente en un episodio doble por televisión en horario estelar, detalle que lamentablemente, sucede con frecuencia en cartelera. Los dejo con el trailer oficial.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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