‘Space Jam’, el juego de estrellas más memorable de los noventa

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Películas hay y muchas. Algunas nos dejan marcados de por vida y no dejan de asombrarnos sin importar cuántas veces las hayamos visto. Pero de vez en cuando, se estrenan otros dos tipos de cintas: las que injustamente quedan en el olvido y que cuentan con la misma riqueza artística que las más aclamadas, y las que alguna vez vimos y amamos cuando niños, pero con el paso del tiempo también las olvidamos sin darnos cuenta. Lo genial de ambas es que al revisitar esos filmes, nos damos cuenta el por qué amamos tanto el Séptimo Arte. Cada semana quiero rescatar cuantas películas de ese tipo sean posibles.

¿Por qué nos emocionamos tanto cuando nuestras estrellas favoritas coinciden en una producción? ¿Es por cómo lucen de atractivas cuando están juntas? ¿O porque son famosos a su manera?

La respuesta podría ser que cada estrella significa algo para nosotros. Admiramos ciertas cualidades de ella que sabemos que si convergen con las de otra, de eso puede resultar algo extraordinario. Quizá no solamente sean estrellas para nosotros, también podrían se nuestros héroes. Es por ello que cuando en una película coincide tanto talento, nos emocionamos, porque sabemos que entre la genialidad de cualidades que cada actor, director, productor, etc. poseen, puede surgir algo bueno o hasta épico.

A la Warner Bros. y la NBA les pasó esa idea por la cabeza y decidieron unir a los dos héroes más grandes que la mayoría de los niños tenían en los 90; del bando de la Warner salía Bugs Bunny, siempre adorable, listo y haciendo de la pantalla un lugar de lo más agradable. Pero la mejor carta la tenía la NBA, quien en su momento poseía al mejor jugador de baloncesto de la historia, el otro hombre que hizo creer a los niños que se podía volar… Michael Jordan. Y digo “otro” porque el primero fue Christopher Reeve, al menos en el cine.

Juntar a este par en una película bien podrían llamarlo algunos como una buena jugada mercadológica, yo lo llamaría entretenimiento a lo grande. Si bien Michael Jordan si dejó mucho que desear con su actuación, he de decir que el doblaje le ayuda bastante. Dejando a un lado lo anterior, hace que Space Jam se convirtiera en una de esas películas que se podía ir al cine a ver una y otra vez y comentarlas con los amigos después del colegio. La historia es súper sencilla: unos extraterrestres llegan a la Tierra para secuestrar a Bugs Bunny y su pandilla para llevarlos a su aburrido planeta e inyectarle algo de diversión. Pero los Looney Toones no cederán tan fácil, y retarán a los alienígenas a un partido de baloncesto. Creyendo que podrán vencerlos cual novatos que son en el deporte, no contarán con que estos robarán el talento de las mejores estrellas de la NBA.

Y es ahí donde entra Michael Jordan, y hace de héroe otra vez. Se deja dar de besos, palizas, humillaciones cómicas. No sin antes presentarlo como el hombre de familia, humilde y consiente de sus decisiones. Todo para que la historia fluya. Tarde o temprano, este será secuestrado (la ironía) por los Looney Toones para que este los ayude a rescatar sus traseros antes de ser arrastrados fuera d ela Tierra.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

En sí, Space Jam nunca debería estar en El Baúl. Es una película que debe mantenerse vigente y que es genial a su manera. Quizá haya demasiado de los años noventa en ella (el soundtrack es fundamental en esta historia), pero eso es lo que la hará perdurar mientras la generación que la vio en cines la tenga en sus corazones. Space Jam retoma la figura de Michael Jordan y la convierte en una especie de veterano que regresa al deporte que lo vio nacer como estrella y que pide de su ayuda para consolidarlo como leyenda (en la película lo ponen jugando béisbol). Trata tanto de la aventura de los Looney Toones contra los Monstars, así como de el encuentro de identidad de Michael Jordan. Igual y hasta podría tratarse indirectamente de una bio-pic del jugador.

Por supuesto, guiños y cameos están presentes en la cinta, desde el genialísimo homenaje a Pulp Fiction de Tarantino, así como el cameo de Bill Murray y algunas otras estrellas del baloncesto. Space Jam es una película que al igual que su sountrack, deben de estar en la colección del cinéfilo. Es una cinta que marcó a una generación, que antes de Los Vengadores ensambló a una serie de estrellas en la pantalla grande logrando uno de esos eventos cinematográficos que serán bastante difícil de ignorar en un futuro, y que nos recuerda que la magia la llevamos dentro. Depende de nosotros si la utilizamos a nuestro favor.

Los dejo no con el avance de la película, sino con la genial secuencia que nos presenta al Tune Squad antes del llamado “Juego del Siglo”. Oh, los noventa. Buenos tiempos, ¿no creen?

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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