‘Small Soldiers’, cuando los niños juegan una guerra de verdad

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En materia de cine, la década de los 90 tuvo varios estrenos en donde los juguetes cobraban vida, ya sea a manera de fantasía (Toy Story) o a manera de fábula (Toys de Barry Levinson, con la cual inauguramos esta columna). Casi llegando al año 2000, hubo una cinta que pareciera, combinó un poco las dos premisas de las películas antes mencionadas y la transformó en algo más cool y con un toque muy Mattel. Hoy toca hablar de Small Soldiers.

Si no mal recuerdo, acá en latinoamérica se le conoce como Pequeños Guerreros, y contaba la historia de dos líneas de juguetes; los Gorgonitas, tímidos, generosos y guardianes de la paz; por otro lado estaba el Comando Elite, que representaba todo lo contrario, guerra, rudeza y un gusto por volar cosas. A esto súmenle que a ambos bandos les añadían un chip de inteligencia artificial con tecnología militar. No es un combo tan inocente que digamos, ¿verdad?.

Small Soldiers establecía la posibilidad de que por fin, la guerra se apoderaba (en ese entonces) de la inocencia de un niño, jugando este a través del Comando Elite, y olvidaba a los juguetes que predicaban el fair play por así decirlo (que aquí son pintados como unos cobardes). Esta premisa la establecia Toys años atrás: reemplazar a los ositos de peluche, a las pelotas, a las muñecas por juguetes de guerra que son más dinámicos, más geniales y más rudos. Obligan al niño a servir a su país inconscientemente. Pero en Toys los juguetes no cobraban vida… al menos no de manera literal, que es lo que sí sucede con Toy Story, y el cual es el segundo elemento que Small Soldiers añade a su trama. Teniendo estos dos factores en cuenta, estamos ante una película que nos plantea la posibilidad de jugar a la guerra, pero en serio. Con heridos, daño colateral y bajas por ambos bandos. “Todo lo demás es un juguete” diría el General Chip.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Otra cosa que era genial de los años 90 eran los juguetes. No me negarán que los diseños de aquella época tenían más onda y empatía que los juguetes actuales. Es muy difícil ya encariñarse con un juguete en estos días, pero en aquella época queríamos llevarnos media juguetería con nosotros. Small Soldiers nos vende esos juguetes que veríamos en una tienda de este tipo y que seguramente tendríamos en nuestra repisa o un pequeño baúl como el de Andy. En la historia se nos plantea que estos juguetes se idearon con inteligencia artificial para que jugaran también con el niño. ¿Pero a qué precio?. Una cosa es jugar a la guerrita y otra a la guerra con las consecuencias que señalaba acá arriba.

Incluso en cierta parte de la película se incluye una secuencia que me parece bastante graciosa, pero a la vez me resultó curiosa, y es que las Barbies (o muñecas haciendo alusión a ella) también son corrompidas por el gusto bélico y terminan siendo más sádicas que el mismo Comando Elite. Esa escenita prácticamente nos está diciendo que hasta el más inocente, el más puro, puede ser seducido por lo bélico y enlistarse en las filas del ejercito. Cierto, una cosa es servir al país y otra muy diferente quererle sacar los ojos a un niño.

A final de cuentas, bien dicen algunas de muñecos de acción que se juegue bajo la supervisión de un adulto. Yo lo que me pregunto al final es, ¿esta película es una pequeña denuncia a la avaricia de las compañías de juguetes por corromper el alma de un niño?, o mejor aún, ¿acaso esta película también necesita verse acompañado de un adulto? Los dejo con el trailer oficial.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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