‘Selena’, el retrato inmortal y emotivo de la reina del Tex-Mex

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Los bio-pics son cosa de cada año, y la mayoría de ellos tienen como objetivo llegar a la ceremonia de los Oscar y arrasar con los premios, pero a veces el precio de buscar la gloria trae consigo un costo que afecta al sector más importante: el público. Y es que a veces las actuaciones son geniales, y sí, dignas de una ceremonia grande, pero la historia es muy, muy pobre (véase The Iron Lady con Meryl Streep) o simplemente, el bio-pic no le llega al público de la manera en que debería.

¿Pero qué si un bio-pic se hace pensando en el público?, o mejor aún, ¿qué tal si en ese bio-pic el público mismo forma parte de la historia? (tal cuál sucedió en la vida real). Allá de 1997, un cineasta llamada Gregory Nava (Frida) acertaba en lo anterior al ser seleccionado para filmar la vida de la recientemente fallecida y aclamada cantante, Selena Quintanilla. La presión era enorme, pues la tragedia de la artista todavía se encontraba muy fresca. Afortunadamente y con la ayuda también de la familia Quintanilla, Nava entregó el que es para mí uno de los mejores bio-pics de la década de los 90. Hoy rescatamos de El Baúl un bio-pic llamado Selena.

Como muchas películas del género, la historia nos relata los humildes inicios de Selena Quintanilla (interpretada de niña por una brillante Rebecca Lee Meza), quien curiosamente, no gustaba de la música en español, sino de cantantes como Donna Summer. Pero la conexión que Selena tenía por la música anglo, mas el sueño de su padre Abraham (magnífico Edward James Olmos) al crer que su hija lograría el éxito que el no pudo cuando joven con Los Dinos, era que Selena al cantar, sentía que la gente la escuchaba, se sentía libre. Es así como somos testigos como la pequeña reina de la cumbia que conquistaría fronteras comienza a nacer tocando en ferias, festivales de pueblo, restaurantes, todo a raíz de que en una tarde en la playa, su madre le enseñara a bailar cumbia. El resto de la historia la conocemos, Selena arrasó en premiaciones locales o del género hasta llegar a conquistar un Grammy, rompió las barreras musicales que había en la frontera entre México y Estados Unidos (se decía que una mujer no podía tener el mismo éxito grupero que un hombre), y al mismo tiempo también logró cumplir su sueño como diseñadora de modas. Lamentablemente, todo esto le fue arrebatado una tarde del 31 de Marzo de 1995.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Razones sobran. Es un bio-pic genialmente armado y pensado para los fans, para el público que amó (y ama) todavía a Selena. Las premaciones acá no importaron. La historia de Selena conquistó también al séptimo arte, llegó al público que no pudo conocer del todo su música y se animó a comprar uno de los álbumes al salir de la sala de cine. Muchos son los elementos que hicieron que la película tuviera el impacto que logró. El principal fue el casting de la actriz que tendría que ponerse en la piel de la cantante, y que, como ahora, causó polémica a la hora de su elección. Una actriz nacida en Nueva York y con ascendencia puertorriqueña llamada Jennifer Lopez, en la que sin duda es la mejor actuación de su carrera. Los fans pedían a gritos a una actriz mexicana (se llegó a sugerir a Salma Hayek), pero Nava eligió a Lopez por algo, pues no sólo se trataba de emular el parecido físico, baile y manerismos de la cantante en el escenario, sino como cualquier otro personaje, traer a la superficie la esencia que caracterizó a la verdadera Selena Quintanilla. El carisma, nobleza, sencillez y corazón que ponía en su música y sus fans. En serio es para reconocerle a Jennifer todo el empeño que puso en su papel, (se dice que para entrar en personaje, Lopez vivió con la familia Quintanilla) y quien por momentos logra que nos olvidemos del final trágico que no queremos volver a recordar, pero que es inevitable, y tenemos que enfrentar una vez más. No por nada logró una nominación al Globo de Oro como Mejor Actriz. Précticamente, Selena es la película que animaría a Lopez a iniciar una carrera en la música y de otorgarle la fama que actualmente disfruta.

Lo mejor de Selena es que es una película que no solamente le da play a la música y pone a bailar a sus personajes, sino se encarga de montar secuencias que sean inolvidables, tanto cómicas (la escena del autobús varado es genial) como musicales que el público comente como si en verdad acabaran de salir de un concierto de la reina del Tex-Mex. Escenarios y miles de extras tuvieron que ser convocados para volver a recrear los mejores momentos en la carrera de la cantante. Momentos icónicos. Inmediatamente al ver la pantalla se ve el entusiasmo del público al querer volver a vivir y sentir el legado de Selena. Hay mucho cariño puesto en esta película, desde el elenco que nota que se la pasó de lo mejor filmando la película (incluso los momentos más difíciles de la familia que se sienten bastante honestos), hasta la dirección de Gregorio Nava, quien realmente conoce modismos, vicios y forma de vida de los mexicanos que comparten frontera en el norte. Nada se siente fingido, sino auténtico.

Despido esta columna con una de esas secuencias musicales que reflejan tanto la genial actuación de Jennifer Lopez, la edición, diseño de vestuario, dirección y entrega por parte de los fans al recrear uno de los éxitos más grandes de la cantante. Una secuencia que no es un mero fan service, pues no solo conquista a quienes conocieron la música de Selena en su apogeo, sino también la de el público ajeno a la cantante y que seguramente volverán a escuchar alguna de las canciones de la cantante al término de la película. El legado de Selena es enorme. Tanto que hasta la fecha, los fans y la industria musical siguen llorando su partida.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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