‘Liquid Sky’, la moda que incomoda

El secreto para disfrutar Liquid Sky es aguantar los primeros diez minutos, después ya estás enganchado, así como los 3 primeros tragos reglamentarios del fernet. Antes de eso, el hecho de que un film así pueda tener 94% de aprobación en Rotten Tomatoes no termina de cuadrar.

Estrenado en 1982, el film está dirigido por el ruso Slava Tsukerman, quien con su mujer escapó de la Unión Soviética para instalarse en NY en el 76. Slava, quien previamente había tenido una carrera exitosa en Rusia e Israel como documentalista y director de TV,  cruzó caminos con Anne Carlisle, estudiante de Artes Visuales y una especie de musa del underground neoyorkino. Juntos escribirían el guión del film. Lo que Tsukerman percibía desde afuera, Carlisle lo vivía desde adentro, era lógico que terminara siendo la actriz principal de Liquid Sky.

Si bien la cinta contiene elementos sci fi, sería un error ubicarla totalmente dentro del género. Así como Almodóvar retrataba a la movida madrileña en sus primeros títulos, LS es una fotografía de un momento en la historia, donde una subcultura se encontraba sumergida en una decadencia post punk hedonista tratando de sobrevivir a una ciudad que exudaba distopía. Al más puro estilo Anthony Burgess y su Naranja Mecánica.

Ubicada en el apogeo del movimiento new wave de New York en los 80, Liquid Sky (eufemismo de heroína) nos cuenta la historia de Margaret y Adrian. La primera, una modelo andrógina bisexual deprimida y posiblemente ninfómana; la segunda, su novia pseudo artista intelectualoide, performer y dealer de heroína. Las dos mantienen una relación tóxica de amor/odio y quieren escapar a Berlín, el mismo lugar al que Bowie e Iggy Pop se dirigieron en el 77 para desintoxicarse y combatir sus respectivas adicciones. Lo irónico (o tal vez no) es que Berlín tiene la fama de ser la capital de la mencionada droga.

La pareja vive en un departamento que cuenta con una gran terraza, punto exacto donde un plato volador, del tamaño de literalmente, un plato, aterriza y se estaciona en la azotea, al margen de todos. El extraterrestre es un espectador. El hecho de que los realizadores no hayan perdido tiempo dándole un giro estilístico al ovni es un indicativo de que es un simple artilugio que funcionará como detonante catalizador de los protagonistas.

Verán, los aliens han sido atraídos a NY por el alto consumo de heroína en la ciudad, éstos aparentemente se nutren de la energía liberada por las endorfinas al inyectarse, y pronto descubrirán que los orgasmos son una fuente de energía superior a la droga.

Tras un desfile en un club avant garde, Margaret lleva a un hombre a su departamento con la promesa de cocaína. Para decepción de ella, el tipo cuenta solo con quaaludes (barbitúricos), y por lo tanto pierde todo interés. Ella no quiere bajones, quiere subidones. El invitado no se lo toma tan bien y abusa de ella. Ella opone resistencia al comienzo, pero sabe que es en vano. Es aquí cuando sucede, al mismo instante de concretarse el acto sexual, el tipo muere. Los aliens han cobrado su primera víctima. Han sintetizado el orgasmo y lo han recolectado. Margaret se sorprende y no tarda mucho en comprobar que cada vez que tiene sexo con alguien, ésta persona termina muerta o, como sucede más tarde, se desintegra. Se da cuenta que puede asesinar con la vagina. El sueño del pibe para muchas.

Margaret, en su incredulidad y desesperación, atribuye estos superpoderes a un tal Dios Indio (manifestado en el Empire States) y deposita en él su esperanza de salvación hacia una mejor vida, una que la aleje de esa ciudad infecta.

Lo único que hace este don es desequilibrar aún más la mente de Margaret, quien al comienzo se siente culpable por los asesinatos, pero finalmente abraza con cierta sed de venganza y acepta su nuevo estatus de femme fatale, deshaciéndose de todas las personas que le han hecho mal. Su apariencia angelical vulnerable es ideal para atraer a los depredadores.

Temáticamente podríamos comparar a Liquid Sky con la reciente Neon Demon, nombre que también describe a la perfección al film de Tsukerman. Las dos cintas presentan al mundo de la moda como una manada de caníbales cuyo único objetivo es devorar el espíritu humano y escupirlo una vez consumido. De hecho, estoy convencido de que Nicolas Winding Refn, siendo el gran cinéfilo que es, lo utilizó como punto de referencia para realizar su película.

La fotografía corrió a cargo de Yury Neyman, otro inmigrante ruso, quien hace un trabajo apoteósico con los colores flúor y la omnipresencia del neón. Sumado al trabajo de cámara y a la particular edición, Liquid Sky adquiere un estilo peculiar que captura la idiosincrasia de la época, como resultado el film transmite una sensación de ser un escaparate de una fauna exótica, donde las criaturas habitan y se mueven libremente en sus jaulas luminiscentes.

La banda sonora, genial y estrambótica por partes iguales, fue compuesta por el mismo director, Clive Smith y Brenda Hutchinson. Mezcla de new wave, circo y sonidos aliénigenas sintéticos. Es tanto el punto fuerte para algunos como también lo más ominoso del film. La OST de Liquid Sky cumple la misma función que cumple un bajo en una banda, la de rellenar los espacios vacíos, cuando el film no es lo suficientemente raro, entra la música para demostrarnos que estamos equivocados.

Uno podría considerar al film como una declaración feminista, ¿verdad? Nope. ¿Como un film hembrista tal vez? ¿Por qué no? El film presenta a los hombres como cerdos sedientos de droga y sexo. En una ocasión, Margaret tiene un encuentro con su ex amante, ex profesor de universidad y ex hippie de los 70. Éste desaprueba totalmente el estilo de vida que su protegida mantiene, señalando su frivolidad, vulgaridad y promiscuidad. Ella se defiende preguntándole si le gustaría que se comportara como una dulce ama de casa y luego sentencia que hasta una prostituta tiene más libertad.

También tenemos el caso de la dualidad de personajes: la actriz que interpreta a Margaret también interpreta a Jimmy, su contraparte masculina, otro modelo y drogadicto que constantemente la humilla y maltrata verbalmente. “La Chica Pollo” acostumbra decirle con maldad.

En síntesis, la película pareciera rozar la misandria, si no fuera por este fragmento del gran monólogo lisérgico de la protagonista:

“ ¿Cómo ser libre e igual? Ten sexo con mujeres en vez de hombres…

…y descubrirás un reino lleno de libertad.

Los hombres ya no te pisotearán. Lo harán las mujeres.”

El director no está criticando a una cultura en específico, sino que las está criticando a todas, para él todo es lo mismo, la sociedad está construida como si de un gran teatro de lo superficial se tratara, obligando a convertirnos en lo que se espera de nosotros y al hacerlo, alienarnos. Another Brick in The Wall.

Lo magnífico de Liquid Sky es que más allá del maquillaje pintoresco, lo estrafalario de los visuales, de los efectos especiales baratos, las actuaciones de piedra y de lo absurdo de sus personajes, el film mantiene una coherencia envidiable donde cada una de las piezas cae en su lugar adecuado. En su artificialidad roza lo verité y gracias a eso, se convierte en una experiencia similar a ver un documental acerca de una civilización retro futurista extinta de la National Geographic, ideal para una generación obsesionada con vivir a través de sus pantallas. ¿O eso ya no está de moda?

Acerca de Claudio Guzmán 8 Articles
Me gusta el cine, la música, la mitología griega, los amaneceres y las largas caminatas en la playa... Si me eliges, te prometo buenas conversaciones y ser un mal amigo fiel.

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