‘Le Dernier Combat’, El Hombre vs La Bestia

Le Dernier Combat (El Último Combate) es un film de sci fi post apocalíptico estrenado en 1982, tres años después de Mad Max, el sugar daddy de los films post apocalípticos. Sería una película más que se coló al baile del género de moda si no fuera por que está dirigida por el francés Luc Besson, en su debut cinematográfico.

Besson es un tipo visual, junto al capo de Leos Carax y Jean Jacques Beineix, es uno de los representantes de la movida “Cinéma du look”, que como bien su nombre hace sospechar, firman cine que pregona el style over susbtance, el espectáculo sobre la narrativa, el cine cool. Cintas como Leon, Nikita y The Big Blue son piedras angulares del movimiento.

Con The Fifth Element, Besson se alejaría del alumnado para convertirse en el Spielberg francés. El film de sci fi futurista no solo sería el punto más alto en la carrera del director, sino que, de alguna forma, también sería el declive de ésta… hasta Lucy, que a pesar de ser una película que tomaba por estúpida a la audiencia, fue otro hit y un exitazo de taquilla. También fue el momento perfecto para que alguien tuviera la mala idea de que Scarlett Johansson era perfecta para el papel de Motoko Kusanagi en Ghost in the Shell.

Valerian se estrena esta semana, y sin discusión, es la película más grande del director en cuestión de espectáculo. Qué mejor punto de partida para hablar de su opera prima, Le Dernier Combat., una joya del 80.

Propulsada por un sutil humor y por una banda sonora compuesta de un jazz ochentero sintético, LDC cuenta una historia bastante básica, es tan simple que incluso los protagonistas ni siquiera llevan nombre, sino que son simples alegorías. Tenemos a El Hombre, El Bruto y El Doctor, a lo Sergio Leone.

El film empieza con el paneo interior de una oficina deshabitada y el jadeo de El Hombre (Pierre Jolivet) teniendo sexo con una muñeca inflable, quien acto seguido empieza a perder aire y desinflarse. El Hombre debe continuar con su misión, la cual consiste en encontrar un motor para el aeroplano DIY que está armando para escapar y migrar a otra zona.

A raíz de un no explicado Apocalipsis, la sociedad se ha reducido a tan solo un puñado de personas que, gracias a una extraña polución del aire, han perdido totalmente el habla. La falta de comunicación verbal ha dado lugar a un sistema de gestos y muecas guturales, regresando de esta forma, a un estado cavernicolesco.

Luego de robarle un motor a una pandilla de gángsters, El Hombre consigue hacer funcionar su planeador, atravesar el desierto y llegar a una ciudad en ruinas.

El Hombre no es muy sofisticado, pero lo es lo suficiente como para escuchar música en un pequeño aparato de sonido, apreciar la belleza y cocinarse sus alimentos; a su vez, lleva unas muñequeras protectoras, un casco y una lanza construida de vestigios metálicos, sugiriendo una especie de armadura medieval futurista y su estado de guardia permanente.

Luego de una surrealista escena donde miles de peces caen del cielo en forma de lluvia, El Hombre tiene su primer encuentro con El Bruto, interpretado genialmente por un joven Jean Reno canalizando a John Wayne en su andar. El Bruto es la personificación de la destrucción, de lo que queda del hombre cuando se le despoja de su sensibilidad, es el instinto básico. Y sin embargo, el film trata de humanizarlo en constantes ocasiones, como si su estatus de predador natural fuera un rol del que no se puede deshacer.

Después de una lucha a muerte y con apenas fuerzas para escapar, nuestro héroe se arroja por un agujero del alcantarillado y llega a la guarida de El Doctor, la metáfora del mundo antiguo, el último bastión de una civilización que no existe más.

El Doctor habita en una especie de fortaleza, alejado del exterior, aforrándose a tradiciones, a etiquetas y a conceptos inservibles para este nuevo mundo de perro contra perro, él lo sabe, pero también sabe que es lo único que permitirá que no nos transformemos en salvajes absolutos. En su pequeño castillo, El Doctor se guarece de los constantes intentos de invasión de El Bruto.

El Doctor es afable, refinado, de semblante amable, es aficionado a la pintura, disfruta del buen vino, se sienta en una mesa y acompaña su pescado con guarnición, pero lo mas importante, El Doctor posee una máquina de oxigeno que permite a la persona que inhala el gas, la capacidad de decir unas pocas palabras. En una escena que sirve como eje emocional de toda la cinta, dos palabras bastan para recordarnos que lo más importante para el hombre es la capacidad de comunicarse, pero no de una forma primitiva, sino de tener una voz que transmita un propósito y una intención. El habla es lo que finalmente nos separa de las bestias.

En la trinidad de El Hombre, El Bruto y El Doctor, tenemos dos opuestos y al hombre en el medio, eligiendo constantemente cual será el siguiente paso de su evolución. Es la clásica historia de la bifurcación de los dos caminos, del poder de elegir, de la habilidad de crear o destruir, de aprender y enseñar…

La fotografía corre a cargo de Carlo Varini quien, por razones de presupuesto, optó por

un blanco y negro hipnótico que con eficacia transmite un toque lúgubre a los paisajes desolados sin perder nunca la claridad de los matices y los detalles.

Esta sería la primera colaboración entre el director y Eric Serra, quien proporcionaría la extravagante y peculiar banda sonora. Si bien en partes, la música resulta un tanto anticuada, cursi y hasta fuera de lugar, dota al film de una cualidad desafiante y desenfadada, que funciona estupendamente para darle un estilo único. Le Dernier Combat es como una canción rara que no pasan por las radios.

En un film donde escasean las palabras, un novato Luc Besson logra decirnos mucho más de lo que la mayoría de films de ciencia ficción modernos no pueden, demostrando que el género sci fi brilla con intensidad cuando lo verdaderamente importante es una historia que hable de lo que nos hace humanos.

Acerca de Claudio Guzmán 8 Articles
Me gusta el cine, la música, la mitología griega, los amaneceres y las largas caminatas en la playa... Si me eliges, te prometo buenas conversaciones y ser un mal amigo fiel.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D