‘Joe Versus The Volcano’, Meg Ryan y Tom Hanks viven la vida

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Joe Versus The Volcano es una película rara que apenas llega a memorable, pero es la primera vez que Meg Ryan y Tom Hanks trabajaron juntos, y al menos como anécdota, vale la pena revisarla teniendo en cuenta que fueron a convertirse en una de las parejas en pantalla más adorables de los 90. Es un poco triste teniendo en cuenta que probablemente nunca más trabajen juntos y un poquito más porque Hanks sigue manteniendo el carisma de siempre y Ryan está cerca de ser olvidada. La obra se realizó en el 89 y se estrenó a principios de los 90, así que está en medio de dos décadas únicas para el género de la comedia romántica, aunque su estilo es ciertamente algo excepcional.

Y la película es rara porque comienza siendo una inteligente sátira y continúa siendo una comedia que olvida completamente sus raíces, agregando romance y melodrama, con personajes descartables y situaciones que no tienen pie ni cabeza, aunque eso últimamente se convierte en el encanto de la obra porque es evidente que no se toma en serio en ningún momento. A eso le sumamos el hecho de que Meg Ryan interpreta a tres mujeres distintas, y no se le puede negar que lo hace bien y es su presencia mayormente lo que hace que el título sea único aunque sea por sus extrañas características. Tom Hanks está simplemente bien, pero es un descenso después de haberse consagrado con la brillante comedia Big un par de años atrás.

La historia sigue a Joe, un joven hipocondríaco que tiene un trabajo horripilante y se pasa el día rodeado de personas que detesta, excepto DeDe, una dulce chica que le atrae bastante a pesar de que nunca hizo nada al respecto. Cuando Joe descubre que tiene unos meses de vida, acepta una increíble oferta de volverse en el sacrificio humano de una tribu desconocida en una isla remota, para así ayudar a la enorme compañía de un gran empresario y terminar su vida con coraje. Por supuesto, en el camino conocerá el amor y disfrutará su vida como nunca antes.

A pesar de que es muy singular, es difícil no quedarse pensando en el primer cuarto de hora de la historia y sus grandes posibilidades como una comedia romántica ambientada en un mundo satírico con gran crítica social, pero los giros que toma en el camino son tan inusitados que es igualmente difícil no echarse unas risas simplemente porque la falta de explicación realmente no afecta la insólita travesía. El guion y la dirección de John Patrick Shanley es hilarante en sus auto-referencias constantes, y todo resulta más cómico teniendo en cuenta que su último trabajo como guionista -y segundo y último como director- fue la excepcional Doubt con Meryl Streep y Philip Seymour Hoffman en el 2008.

En su camino a la nueva vida y eventual muerte, Joe conoce a personajes que le enseñan algo acerca de la vida, aunque toda su odisea empieza aceptando la oferta de Graynamore, interpretado por un Lloyd Bridges desaprovechado, pero que aún así siempre mantiene esa característica mirada de simpática locura. El chofer de una limusina contratada le ayuda a elegir todo lo que llevará en su viaje sin vuelta a la isla y le da algún que otro sermón acerca de conocerse a sí mismo, y una chica llamada Angélica (interpretada por Meg Ryan después de DeDe) le hace pensar un poco más en sus acciones hasta entonces. Luego conoce a Patricia (la tercera de Meg Ryan), quien es la encargada de llevarlo hasta la isla donde Joe se ofrecerá a los Wapooni, una tribu mezclada de polinesios, celtas, hebreos y latinos, aunque en piel parecen más norteamericanos de lo que podrían ser los hijos de Hanks y Ryan.

Todo el tercer acto es aún más raro porque la película, que comenzó como una sátira y continuó como una comedia romántica, es ahora un sketch con gags chaplinescos y diálogos que ya rozan lo absurdo, con el comediante Nathan Lane haciendo del líder Wapooni con expresiones que causan gracia fácilmente y todos los extras haciendo bailes y rituales disparatados propios de alguna comedia mexicana de los setenta. Joe Versus The Volcano no sobrevive al más mínimo análisis, pero eso sería un error, ya que tiene su atractivo en su simpático sinsentido, su trama de soluciones fáciles y la belleza de Meg Ryan que es única con tres maquillajes distintos. Y para ser una comedia de guion tonto, tiene una interesante fotografía que llega a ponerse algo hipnotizante por momentos, lo que hace pensar que Shanley habrá probado algo nuevo cuando la estaba realizando.

Acerca de Emmanuel Báez 2282 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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