‘Flubber’, un poco de ciencia y diversión elástica con Robin Williams

Sí, señor, Robin Williams regresa a El Baúl y de mano de un personaje bastante peculiar en el universo Disney, y que volviera algunas décadas después en forma de remake desde la original The AbsentMinded Professor (Robert Stevenson, 1961). Quién mejor para apadrinar este retorno que el ingenio de John Hughes, quien a principios de los 90 ya era una marca registrada en cuanto a humor familiar se refiere. Aquel remake llevaría por título Flubber (Les Mayfield, 1997).

La premisa es bastante sencilla, el Profesor Phillip Brainard (Williams) ha trabajado día y noche en su laboratorio creando la nueva gran maravilla que podría salvar la escuela en la que es docente. Pero justo el día en que intentará casarse por tercera vez con Sara Reynolds (Marcia Gay Harden, en el que es quizá su papel más sano) logra crear una especie de goma voladora (flying rubber = flubber). Brainard queda muy sorprendido por su invento que le dedica más noches de insomnio para explotar todas las posibilidades que nuestro pequeño y elástico amigo verde podría brindarle el mundo. Pero esto tendrá un precio muy alto, pues Brainard queda atrapado entre su amor por la ciencia y el amor que siente por Sara.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Hay que ser honestos. Si nos ponemos a ver puntajes en Rotten Tomatoes, Flubber reprueba con un 23% de aprobación. Y no es de extrañarse, pues mucho del humor que John Hughes agregó a Home Alone (Chris Columbus, 1990) se puede encontrar en Flubber, y mucho público no es flexible con ello. Entonces ¿por qué recomendar una película con tan bajo puntaje?. Si bien la película contiene escenas de comic relief muy a la Buster Keaton de mano de esa genial improvisación de Robin Williams, la cinta nos regala dos detalles bastante agradables. El primero son los personajes secundarios. Weebo y Webber, los robots asistentes del Profesor Brainard se roban varias escenas de la película con esos bips y lenguaje “corporal” muy bien coreografiado. Principalmente Weebo, quien a través de esa pequeña pantalla que porta en su cabeza podemos decidir perfectamente qué travesura transcurre los circuitos de su sistema, y con ello regalando una de las escenas más emotivas de la película.

El segundo elemento es el score juguetón de Danny Elfman, claramente en su apogeo en aquella década, habiendo trabajado ya con Tim Burton, Barry Sonnenfeld y Brian De Palma y haciendo gala aquí de sus habilidades para darle todavía más vida a esta goma voladora que gusta del buen mambo. Flubber es básicamente la historia de un profesor que no entiende al mundo, por lo que la ciencia le resulta más exacta y dedica la mayor parte de su tiempo a volar cosas en su casa. Pero como a cualquier persona, cuando el amor entra a la ecuación, todas las variables se alteran y cuesta trabajo encontrar el valor exacto para despejar cualquier duda que ponga en riesgo los resultados. Robin Williams es el alma de la película, de no ser por sus numerosas improvisaciones (que seguramente no marcaba el guión de Hughes) la cinta perdería su encanto. Curioso es, que tratándose de una película de la casa Disney, hay una secuencia de venganza por parte del personaje de Williams. Algo extraño en esos días.

Despido pues el Bául de hoy con aquel mambo que Danny Elfman, compuso para nuestro verde amiguito, aportando así una de las secuencias más divertidas de la película, y cuyo uso del CGI (que en ese entonces empezaba a despegar) resulta de lo más artístico. Después de todo, no es una película de Disney si no hay un número musical incluido, ¿no creen?

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles

Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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