‘Doug: la película’, el personaje de culto favorito de Disney da un genial salto a la pantalla grande

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Películas hay y muchas. Algunas nos dejan marcados de por vida y no dejan de asombrarnos sin importar cuántas veces las hayamos visto. Pero de vez en cuando, se estrenan otros dos tipos de cintas: las que injustamente quedan en el olvido y que cuentan con la misma riqueza artística que las más aclamadas, y las que alguna vez vimos y amamos cuando niños, pero con el paso del tiempo también las olvidamos sin darnos cuenta. Lo genial de ambas es que al revisitar esos filmes, nos damos cuenta el por qué amamos tanto el Séptimo Arte. Cada semana quiero rescatar cuantas películas de ese tipo sean posibles.

Muchos de los lectores de Cinéfiloz crecimos en la década de los 90. Y muy seguramente hubieron dos series animadas que nos marcaron a varios. La primera es Hey Arnold! perteneciente a Nickelodeon. En cada episodio no sólo nos relataban las peculiares aventuras del chico con cabeza de balón, sino había geniales y hermosas moralejas con valores sociales en ellos. La otra serie animada pertenecía a Disney, y contaba la historia de un chico dueño de un perro llamado Chuletas al que le encantaba escribir en su diario todo lo que le sucediera en su vida o su cabeza, y que aún despierto, constantemente imaginaba realidades alternas. El nombre de ese chico era Doug Narinas.

Doug (personaje al que muchos afirman, me parezco yo… aunque esa es otra historia) tuvo su oportunidad de llegar a la pantalla grande en 1999 con una historia bastante sencillita: él junto a su amigo Tito Valentino encontraban al monstruo del lago. Le toman fotos con su Polaroid y se sorprenden al ver lo que hay en ellas cuando son reveladas. Pero al igual que en una película de Spielberg, el monstruo no resulta ser del todo malvado, sino todo lo contrario, una pequeña alma en pena en busca de compañía. Mientras eso ocurre, Patti Mayonaisse (el amor eterno de Doug) prepara el baile de San Valentín, y todo apunta a que ahora sí va darle una oportunidad a nuestro narizón protagonista. Al mismo tiempo, el gobierno (o una agencia no existente, pero vinculada a él… bueno, ya saben cómo es eso) busca a la criatura para atraparla y hacer quién sabe qué experimentos con ella (les digo, parece película de Spielberg). Esto pondrá en aprietos a Doug, quien debe decidir si rescatar a la criatura de un destino fatal o darle prioridad a su primer y quizá última oportunidad que tenga con Patti.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Nostalgia. Mera nostalgia. ¿Quién no se despertaba todas las mañanas en su cama acompañado de un plato de cereal viendo las peculiares aventuras de Doug Narinas? ¿o quién no se sintió identificado con ciertas situaciones por las que él pasaba en los pasillos de la escuela? Caricaturas como estas, inconscientemente influían en nosotros cuando niños, y sólo ahora que somos adultos nos damos cuenta de los geniales valores y moralejas que aprendimos de ella. Por ese detalle, Doug se convirtió en un personaje de culto (quizá el más subestimado de Disney), y viendo su primer largometraje, podamos retomar algunas de esas enseñanzas, al mismo tiempo que revivimos viejos momentos con las aventuras de este chiquillo lleno de imaginación. Recordar, que después de todo, es el objetivo principal de esta columna. Ah, y también volver a ver esta película sería la excusa perfecta para ver de nuevo en acción al Hombre Codorniz. No hay mejor héroe que aquel que luce su ropa interior por fuera.

Normalmente los dejaría con el trailer oficial, pero no pude encontrarlo en la red salvo este promo para la televisión. El clásico intro mostrando a Doug y Chuletas, pero diferente al de la serie original. Disfruten.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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