‘The NeverEnding Story’, el eterno poder de la imaginación

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Muy pocas veces una película habló tan directamente a la imaginación del espectador como lo hizo The NeverEnding Story, aquella obra del alemán Wolfgang Petersen que por poco no llegó a suceder, y cuando comenzó la producción, se encontró con tantos problemas que varias escenas no pudieron ser filmadas, contando al final con un corte más abrupto que el planeado originalmente.

Sin embargo, la película sigue funcionando bastante bien a pesar de que se le notan los años en los efectos especiales y los prácticos que involucran enormes títeres que en la época que fue estrenada, aún se veían muy novedosos. Pero sus monstruos siguen siendo creíbles, Falkor sigue siendo tierno, el Gmork sigue provocando miedo, el gigante devorador de piedras sigue luciendo sabio y temeroso al mismo tiempo, y los distintos habitantes de Fantasia se ven aún variopintos y agradables. Funcionan todavía por una personalidad realista, sin complicaciones, y a esta altura, por una nostalgia agregada.

Y la películasigue funcionando porque su mensaje es eterno y sirve para los niños de hoy, para los de ayer, y servirá perfectamente para los de mañana, quizás aún más importante para los de mañana, quienes nacerán más probablemente al lado de una tableta que al lado de un libro común y corriente. La historia, tan sencilla como universal, sigue a un niño cuya madre falleció recientemente y su padre no es avezado a la hora de comunicarse con él, aunque hace un buen esfuerzo. Este niño, Bastian, tiene problemas en la escuela y con otros niños, por lo que termina escondiéndose detrás de libros, y en una tarde particular, se encuentra con uno que le llevará a una aventura más allá de las páginas.

La película comienza tan cursi como cualquier obra de aventura y fantasía de los ochenta, directamente con la inolvidable música de Limahl (cuyo videoclip es tan cursi como podría ponerse en esa época), que da paso a nuestro protagonista por primera vez, despertando de un sueño. Ya desde el principio se hacen alusiones a los sueños, a la imaginación y al poder de este por sobre la vida, aunque esto se hace más constante y relevante a medida que avanza la historia, mientras Bastian se refugia en un misterioso ático de su escuela para enfrascarse en el libro.

Hay cosas que no tienen sentido alguno en la película -como dicho tenebroso ático en medio de una escuela- y hay momentos en que se vuelve aparente que tuvieron alguno que otro problema en la producción, que a pesar de contar con buenos efectos especiales para la época, resultan muy evidentes y pueden ser una distracción. Pero el trabajo completo es una obra magnífica que sorprende y entretiene, y sus momentos más personales siguen siendo emotivos, así como sus tragedias siguen siendo conmovedoras. Esto se debe mayormente a que es imposible no sentir empatía como Bastian mientras lee la historia, ya que la aventura de Atreyu depende de la decisión de este niño humano, que tiene mucho que ver con la Nada que está destruyendo la Tierra conocida como Fantasia.

Una historia brillante, curiosamente nihilista tratándose de una película infantil, acerca de la importancia de mantener los sueños vivos y la imaginación siempre despierta, lista para adentrarse en cualquier historia que requiera de nuestra empatía para funcionar. The NeverEnding Story es un relato atemporal acerca de la magia del cine mismo, de las historias que contamos, que leemos, que vemos, y del poder que pueden tener por sobre nuestras vidas, porque todos en algún momento somos Bastian leyendo a Atreyu, y ya sea a través de un libro o a través de una película, es innegable el poder de esa magia, que seguirá existiendo siempre y cuando sigamos aceptando su existencia y su valor. Es una relación recíproca de emociones y sentimientos que nos hacen más humanos y nos conectan más con nuestra propia realidad. Es ahí donde yace la historia sin fin.

Acerca de Emmanuel Báez 2315 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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