‘Amigos Inseparables’, el amanecer de una eterna amistad

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La mayoría de nosotros tenemos familia que vive lejos de la ciudad, en el campo, donde al aire es más limpio y la tranquilidad reina cada día. Donde se hace la comida más tradicional del país donde vivamos, hay ganado, e incluso, todavía se practican costumbres típicas de la región. Pero hay algo que cualquier granja del mundo tiene en común a la hora de salir el sol: el canto del gallo.

Tomando esa premisa y rodeándola de personajes entrañables, Don Bluth y su colaborador fetiche, Gary Goldman, nos llevan a la granja de Chanticleer, un carismático y apuesto gallo que todos los días con su canto (con un estilo y look muy a la Elvis Presley) se dispone a despertar a los animales de la granja con todo el optimismo del mundo. Es un gallito que disfruta hacer que salga el sol. Todos es risas y diversión hasta que llega un secuaz del malvado Gran Duque a poner de cabeza a la granja, y es así como en una pelea con Chanticleer en plena madrugada, este, a pesar de salir victorioso, olvida cantar y el sol sale sin él, haciéndolo quedar como un fraude.

Deprimido y frustrado, Chanticleer se exilia a sí mismo de la granja en busca de un lugar mejor. Pero entre más se aleja el gallo de la granja, las tinieblas se apoderan de ella, dejándola en completa oscuridad y con el Gran Duque dispuesto a devorar a todos los amigos de Chanticleer. Edmond (nuestro niño protagonista que funge como los ojos del público) no se quedará con los brazos cruzados e irá en rescate de nuestro amigo el gallo, aún si este se trata simplemente del personaje del cuento que su madre le lee antes de dormir.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?
Algo que siempre le admiré a Don Bluth en su filmografía es que no pensaba en los niños como tales, consideraba su capacidad de comprender las historias, si bien hay gags en la película, son contados. Bluth por momentos nos sumerge a escenarios lúgubres, sucios e incluso corruptos. Basta con ver la ciudad a donde Chanticleer va a cumplir su exilio, una especie de Las Vegas con todos los excesos que hay en la de verdad.

Otro dato interesante en la manera de contar historias de Bluth, son los sacrificios que sus personajes a menudo tienen que hacer si quieren llegar a ese “final feliz.” Algo tienen que dejar en el camino, algo tienen que arriesgar para que el amigo pueda salir adelante. En Amigos Inseparables (o En Busca del Señor Sol como también se le conoció en otros países) la moraleja podría ser esa, que podemos llegar a hacer lo impensable por nuestros amigos, que no importa qué tan lejos se encuentren, ese lazo es irrompible. El canto de Chanticleer significa precisamente el amanecer de esa amistad, un guardián del sol (mientras que el Gran Duque es el ente de la oscuridad), le canta a la vida, a la alegría, y por supuesto, a la amistad. Amigos Inseparables es un cuento para dormir, con los villanos, las tinieblas, los héroes y la moraleja al final del día: mantén a tus amigos contigo.

Los dejo con el genial y entrañable opening de la película con un Chanticleer que conquista a propios, a extraños… y a las damitas. Disfruten.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles

Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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