‘La Princesita’, cine de arte para los más pequeñines

Los niños. Personitas maravillosas y subestimadas, y en el cine no son la excepción. Se tiene la mala costumbre de pensar que debida a su poca experiencia con la vida y demás, su exigencia con la calidad en las películas que ven debe ser mínima y básica. Debe hacerlos reír a base de chistes bobos y comedia barata. Pero la realidad es que la mayoría de ellos usa su mejor virtud a la hora de sentarse a contemplar el Séptimo Arte: su imaginación. Y es que a pesar de su corta edad, la imaginación de un pequeño no tiene límites, y puede crear lo impensable. Afortunadamente hay directores que ven al público infantil al igual que un público cinéfilo y exigente, filman la película pensando en ellos y en lo que verán cada vez que vuelvan a ver la película.

Allá de 1995, un joven director mexicano llamado Alfonso Cuarón (quien venía de dirigir su ópera prima, Sólo Con Tu Pareja) llegaba a Hollywood para hacer su debut cinematográfico, y lo haría adaptando uno de los clásico literarios más queridos, A Little Princess de Frances Hodgson Burnett. La versión que más estaba en la mente del público era la de 1939 y que protagonizara Shirley Temple, así que el reto estaba sobre la mea y quedaba en el director plasmar su respectiva visión de la novela.

La historia nos presenta a Sara Crewe (estupenda Liesel Matthews), una niña que lo tiene todo, pero con lo pies bien colocados sobre la tierra. Su padre (Liam Cunningham), ha sabido educarla con la ausencia de su madre, y todos los días le recuerda lo especial que es ella para él y el resto del mundo. Un día, el padre de Sara es convocado a pelear en la Primera Guerra Mundial, por lo que decide dejar a Sara en un internado donde podría disfrutar de una estancia tranquila y una educación de élite. Lamentablemente, el padre de Sara cae en batalla y la pequeña queda en custodia de la institutriz Minchin (temible Eleanor Bron), quien la hará pasar el tormento de su vida.

¿Por qué sacar esta película de El Baúl?

Porque es una obra de arte, porque Alfonso Cuarón pensó tanto en los adultos cuando leyeron la novela cuando niños, como los niños que recién conocieron la novela y la recordarán como adultos. Su visión de este mundo en donde los sueños y esperanzas son vital para el día a día es magnífica. Se encarga de que el personaje de Sara Crewe sea la valiente que hable por los pequeños y los guíe por una serie de situaciones bastante difíciles, sobre todo con los adultos que han dejado de creer. La imagen que plasma aquí de la señora Minchin (la malvada institutriz) es de alguien que es un cáncer en el mundo. Incluso el mismo look del personaje recuerda mucho al de la madrastra de Cenicienta. Hasta relámpagos le pone de fondo Cuarón cuando entra en escena. A Little Princess fascina a los pequeños porque los entiende, muestra lo que es soñar en grande, tener aspiraciones y hacer travesuras. Esto último resulta bastante curioso, pues mucha de la estética, música y forma de filmar esta película se puede ver en El Prisionero de Azkaban, una entrega de Harry Potter que personalmente, me parece que fue filmada como una gran travesura.

A Little Princess es cine de arte para los niños, quienes se deleitarán con las historias sobre los días de Sara en la India, y que se verán sorprendidos al ver que este lugar es igual a como se lo imaginaban cuando Cuarón nos pone en pantalla vistazos a este mágico mundo que es el medio oriente (ya lo hablábamos la semana pasada con Aladdín) y hermosamente fotografiado por ese ojo tan pulido que tiene Emmanuel “El Chivo” Lubezki . Los niños saben lo que ven, lo que piensan y lo que quieren, y ningún adulto tiene el derecho de destruir sus sueños porque a este le fueron arrebatados en su infancia. Este es el gran mensaje que Cuarón les da a los pequeñines, y sobre todo, ser siempre la contraparte del adulto regañón (que también hablamos con el corto ¿Bailamos?). Los niños deben tener por dentro la esencia de Sara Crewe.

Despido el Baúl de hoy con una escena que recuerda mucho ese estilo que Alfonso Cuarón utilizó en El Prisionero de Azkaban. La manera en que las niñitas están dirigidas (uno de los elencos más adorables con los que me he encontrado), la música y la forma en que la cámara se enfoca en los gritos de la adorable Lottie. Quizá esta fue la secuencia por la que Chris Columbus convenció a la Warner de ofrecerle la silla de director al mexicano para la adaptación de la tercer entrega literaria de J.K. Rowling. De ser así, mejor película no pudieron escoger, pues el mismo Alfonso Cuarón ha declarado que si le dieran a elegir una de sus películas, A Little Princess es con la que más se siente contento… y más identificado. ¿Será por aquello de “soñar en grande”?, ahí se los dejo de tarea.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles

Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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