‘A Civil Action’, cuando el narcisismo se transforma en justicia

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Lo genial de escribir esta columna es que vuelven a salir a la luz esas películas que de niños nos fascinaban y nos maravillaron por la riqueza de su historia o efectos especiales. Pero la década de los 90 también significó el surgimiento de buenos dramas, que si bien igual ignoramos de niños, ahora podemos disfrutarlos con ese enfoque adulto.

Hoy quiero recuperar la que es personalmente una de mis películas favoritas. A Civil Action, película basada en la novela de Jonathan Harr y llevada a la pantalla grande por Steven Zaillian (responsable recientemente de guiones como Moneyball y The Girl With the Dragon Tattoo de David Fincher) que nos lleva a la dura pelea que se tuvo que dar en los tribunales contra dos compañías alimenticias acusadas de verter desechos tóxicos en un río cercano a una comunidad, provocando así problemas de salud entre sus habitantes, y peor aún, la muerte de algunos, entre ellos niños.

John Travolta encarna a Jan Schlichtmann, un abogado egocéntrico, que viste trajes de diseñador, conduce un Porsche y que se ha hecho de una gran fama a lado de su bufete de socios en Boston resolviendo casos por daño a persona física y quien no desaprovecha ningún momento para conseguir las mejores demandas. “Su dolor es mi dolor.”, dicta la filosofía de Schlichtmann, y que pronto le jugará una mala pasada, pues un viejo caso que ignoró en el pasado regresa para solicitar nuevamente su ayuda, y quizá con la fama que se ha hecho, pueda conseguir algo más.

Con su reputación de por medio, Schlichtmann decide darle una segunda oportunidad al caso, y no tanto porque le interese desenmascarar a los responsables y hacer justicia, sino porque sabe que hay bastante dinero en juego. Alimento para su ego (y sus bolsillos), en pocas palabras. Una línea que poco a poco Schlichtmann no comienza a diferenciar. ¿Lo hace por la justicia o por el dinero?

¿Por qué sacar a esta película de El Baúl?

Quizá la década de los 90 fue la que impulsó el drama legal, especialmente en la televisión (Law & Order ya se emitía en ese entonces), y Steven Zaillian aprendió bastante del género y logra una película que si bien no conmueve, nos mantiene interesados cual jurado que está presente en la corte. Zaillian pone las cartas sobre la mesa, y esas cartas es el tremendo elenco con el que rodea a la película. Nombres que van desde John Lithgow, William H. Macy, Kathleen Quinlan, Tony Shalhoub, James Gandolfini (QEPD), Dan Hedaya, el mismísimo Sydney Pollack y Robert Duvall. Este último en particular da una actuación espléndida y que le valió una nominación al Oscar como el veterano abogado que reta al personaje de John Travolta (quien también da una de las mejores actuaciones de su carrera) dentro y fuera de la corte. A Civil Action es un vistazo a lo que un servidor público es capaz de hacer dejando a un lado el egocentrismo y las ganancias, y ver de verdad por el bien de la ciudadanía. Meterse de lleno en las leyes, sentirlas, gritar de rabia cuando estas se violan, y quedar quebrado tal cual las familias lo hicieron al perder a sus hijos. “Su dolor es mi dolor.”

Así que, básicamente, les estoy recomendando un capítulo de Law & Order pero con onda ambiental, noventero, con excelentes actuaciones y que resulta una buena inversión de tiempo si no se antoja nada de la cartelera actual. Los dejo pues, con el avance de la película, y que con cada segundo que va avanzando os va enganchando más y más hasta lograrnos ponernos tensos en menos de dos minutos.

Acerca de Ricardo Trejo 95 Articles
Dicen por ahí que me parezco a Doug Narinas. David Fincher es mi pastor, nada me faltará. Amante del formato IMAX. A veces hago podcasts con mis amigos. Me encuentran en Twitter y Letterboxd como @id0ug.

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