De originales y remakes: las películas que inspiraron a ‘Tienes un E-Mail’

Seguirá habiendo mucho debate con respecto a los remakes. ¿Son necesarios? ¿Cuál es mejor? ¿Por qué no simplemente restaurar o reestrenar los originales? Hay muchas teorías detrás de estas preguntas, y así también varios hechos, pero lo cierto es que los remakes suelen recibir mucha crítica negativa en vano porque comercialmente hablando, muchas veces tienen buenas razones de existir. Pero no quiero hablar de cómo funciona la industria del cine, quiero hablar de las películas en sí y las distintas versiones.

remakes posters

LA MAGIA DEL AMOR ANÓNIMO

Una de las ideas más románticas que existe retratada de tres formas distintas pero con igual resultado. Las probabilidades indican de que si tienen más de 30 años de edad, probablemente tuvieron la oportunidad de tener una historia similar, pero el cine, como la mayoría de las veces, sabe mostrarlo de una manera idealista como para seguir dejando buena huella en el género de la comedia romántica, tan poco cuidada en la última década. Un hombre y una mujer, que se llevan bastante mal en persona, se enamoran escribiéndose anónimamente. Así nace una buena historia de amor.

the shop around the corner

The Shop Around The Corner, de Ernst Lubitsch

Una de las últimas películas del gran Ernst Lubitsch, que él mismo llegó a considerar como la mejor que hizo en su carrera, es la primera adaptación conocida de la obra Perfumerie de Miklos Laszlo que luego fue la inspiración para otras obras. James Stewart era aún joven y bien delgado cuando protagonizó esta joya junto a Margaret Sullavan cubierta de una beldad humilde y real. Ambientada en Budapest, la película sigue a un empleado de una tienda de compras que comienza a llevarse mal con una recién contratada en una época de trasfondo social delicado, con mucho desempleo y otras crisis que afectaban a los habitantes.

The Shop Around the Corner (1940) no es solamente una historia de amor entre ambos, ya que la tienda en sí (Matuschek y Cía.) es protagonista con sus demás personajes, cada uno dibujado de manera distinta y con sus problemas propios, que resultan relevantes por más superficiales que sean en comparación. Pero es obviamente la relación entre Klara Novak (Sullavan) y Alfred Kralik (Stewart) lo que más interesa a medida que se va desarrollando y se van descubriendo a sí mismos entre embrollos de trabajo y los intercambios verbales que llegan a ser bastante hirientes.

Pero la química es innegable, más aún en la fascinante secuencia en el café donde Klara espera a su amigo por correspondencia y Alfred descubre que se trata de ella. Probablemente una de las secuencias más inspiradas en la historia del género romántico, por la vibrante energía que transmiten ambos al no poder evitar discutir. Es imposible no alentarlos a seguir peleándose porque la conexión apasionada que llevan indudablemente terminará en romance y solo resta seguir la historia y esperar ese momento en que ambos comparten por primera vez ese beso que vienen anhelando desde hace un buen tiempo.

Las subtramas (del jefe y el adulterio de su mujer) pueden distraer un poco pero no por eso son menos interesantes. Lubitsch no quiere vender solamente sentimentalismo barato sino una idea romántica atemporal en la que el amor puede ser realmente mágico e inesperado.

in the good old summertime

In the Good Old Summertime, de Robert Z. Leonard

Esta versión semi musical es la menos atractiva de las tres, pero aún así es bastante agradable. Es bien diferente a pesar de haberse realizado apenas unos años después de la anterior pero es digna de su época y está bastante marcada por varios elementos que hacen que sea distinguible a pesar de tener prácticamente el mismo guion que la primera. Primero que nada las actuaciones de Judy GarlandVan Johnson, unas sobreactuaciones que se se vuelven evidentes en las escenas más intensas entre ambos y que puede ser simpático si de entrada lo toman como algo normal.

In the Good Old Summertime (1949) cambia la tienda de variedades por uno de instrumentos musicales, lo cual es solo una excusa para escuchar cantar a Garland que no desentona en ningún momento. Las canciones no tienen absolutamente nada que ver con la trama de la película así que fácilmente pueden ser adelantadas, pero diez años después de The Wizard of Oz, la actriz sigue enamorando la pantalla. La versión de Lubitsch también tenía una subtrama de posible adulterio que resultaba interesante, y acá es cambiada por algo más inocente y tampoco es tan memorable, pero los secundarios se desenvuelven bastante bien. Resalta un Buster Keaton alejado de su salsa que aprovecha un par de ocasiones para realizar alguna que otra travesura que hubiera sido tremendamente hilarante en sus mejores años.

Una fotografía pastelosa, un vestuario extravagante y una química creíble entre los principales sellan esta versión de la historia del romance anónimo. No tiene un valor realmente único como para que sea completamente memorable, sino que es sencillamente correcto dentro de todo.

youve got mail

You’ve Got Mail, de Nora Ephron

Hace casi un año fallecía Nora Ephron y el género de la comedia romántica nunca volverá a ser el mismo. Una de las pocas mujeres cineastas que supo revitalizar la idea del amor en que hombres y mujeres se muestran iguales en sus vicisitudes y sus fuerzas, y sabía que no se trataba solamente de una mujer desesperada por encontrar a un hombre que la quisiera y ya, sino que supiera entender la importancia de una relación real. Su guion de When Harry Met Sally sigue siendo uno de los mejores ejemplos de un relato honesto sobre dos personas que aprenden después de mucho tiempo que no hay una relación tan poderosa como una que nace de la amistad.

You’ve Got Mail (1998) marcaba la reunión de Tom Hanks y Meg Ryan tras Joe vs the Volcano y Sleepless in Seattle y ya eran conocidos como una de las parejas en pantalla más queridas por el público. Y no es por nada, ya que es hipnotizante verlos compartir cada escena en este remake que moderniza la obra y cambia las cartas por el e-mail, en una era donde el internet todavía era una noción algo difusa para la mayoría. Ephron tomó eso como ventaja y le agregó los ingredientes exactos, y para finales de la década, todos querían mantener una relación por e-mail con algún extraño. Es indiscutible que esta película no pudo haberse hecho en otro momento. Un par de años después y la idea ya no hubiera sido tan atractiva, con la rápida globalización que acarreó el internet y la aparición de las predecesoras de las redes sociales actuales.

Con bien colocados homenajes a la versión de Lubitsch, como el nombre de la tienda que maneja Kathleen -The Shop Around the Corner-, esta obra funciona mayormente por Hanks y Ryan en lo mejor de su carrera. Meg Ryan le dota de más dulzura e inocencia a su personaje, mientras que Hanks logra que Joe Fox sea simpático a pesar de que su personaje comienza siendo un empresario chupasangre que no entiende de sentimentalismos. Brillantes secundarios, Parker Posey y Greg Kinnear, que refuerzan la naturaleza endeble de una relación sin total entrega ni compresión recíproca. You’ve Got Mail sobrevive por todo esto y por la nostalgia inevitable que provoca, a pesar de no ser tan atrapante como la obra a la que más referencia.

Los tres títulos son buenos cada uno a su manera, pero de cualquier forma son dignos de revisar simplemente porque la premisa es una que probablemente ya no pueda ser versionada a tiempos modernos, donde la idea del amor con una capa de intriga está prácticamente desvanecida en favor de exposiciones un poco más vulgares y un retrato poco encantador del mismo. Si de algo podemos culpar a las redes sociales, es que el romance ya nunca volverá a ser tan fascinantemente misterioso como alguna vez lo fue.

EDICIÓN ANTERIOR: THE TIME MACHINE

Acerca de Emmanuel Báez 2264 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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