‘Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas’, un viaje alucinante

Crítica con spoilers

Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas inicia con Space Oddity de David Bowie acompañando un montaje que homenajea la evolución de la exploración espacial, primeramente con el histórico apretón de manos entre astronautas norteamericanos y rusos en 1975 y, posteriormente, una serie de escenas donde más naciones del planeta van sumando equipos en una estación espacial destinada a unir al mundo a través de la ciencia espacial. Mientras avanzan los créditos, la estación va recibiendo a sus primeros miembros extraterrestres, que llegan desde los cuatro rincones del universo para acoplarse a esta nueva “ciudad espacial” donde muchas especies compartirán su cultura y conocimiento para un futuro mejor. Es, sencillamente, uno de los prólogos más hermosos que vi en el cine en mucho tiempo.

La nueva película de Luc Besson es un deleite visual de inicio a fin como pocas veces se vio en el cine de género de las últimas décadas. Tal vez desde The Fifth Element -la incomprendida e infravalorada obra del mismo Besson- es que no tenemos una película tan bella en su heterogeneidad visual, al menos hablando del cine de space opera, un género tan abandonado que cada nuevo título es todo un evento en sí mismo. No por nada aquel film tuvo como inspiración uno de los volúmenes de los cómics originales de Valerian y Laureline, personajes que finalmente cobran vida en una obra tan asombrosa como hipnotizante. Si tan solo la historia se hubiera mantenido tan interesante y seductora como su apartado visual, los halagos no cesarían.

El mismo Besson también firma el guion, que continúa con la presentación de los nativos de un planeta disfrutando tranquilamente un día más. El diseño de los mismos recordará a la mayoría a los personajes de Avatar, pero seguramente tienen su origen en los mismos cómics que empezaron a circular a finales de los años sesenta, e inspiraron a muchos proyectos cinematográficos sin crédito alguno, tales como Star Wars mismo. Los nativos -quienes luego descubrimos que son los Mül- se ven sorprendidos por una guerra entre dos especies que no tienen relación alguna con ellos, y a causa de eso, su planeta termina destruido. Esto es presentado como un sueño del cual despierta Valerian (Dane DeHaan), mientras descansa a bordo de su nave en compañía de Laureline (Cara Delevingne), en medio de un viaje  que es parte de una misión importante que están por ejecutar.

Rápidamente se revela que Valerian tiene intenciones románticas con Laureline, si bien ella está convencida de que sus motivaciones no son más que superficiales, dado su historial de mujeres que no provocan la mínima confianza. Sin embargo, trabajan juntos y como soldados, se desempeñan magistralmente. La química es palpable, si bien ninguno de los dos tiene la presencia típica de un héroe carismático por el cual uno aplaudiría en cada victoria. Él es arrogante, ella es risueña, ambos son astutos e inteligentes y convencen en las escenas de acción, lo cual es muy importante porque la película arranca con una larga secuencia que se lleva a cabo en una especie de mercado situado en un planeta desierto, pero en otra dimensión dentro del mismo. Es muy original y se presta para una secuencia de gran ingenio el cual Besson no desaprovecha en lo más mínimo.

La película nunca se pone tan atractiva como en los primeros cuarenta minutos, al menos no en su trama, que pone a Valerian en el centro de un misterio que parece tener relación con una especie desaparecida hace décadas, mientras se va desarrollando otro misterio, en paralelo, que tiene que ver con Alpha, “la ciudad de los mil planetas”. Allí es donde conviven las especies que fueron uniéndose para compartir toda la cultura del universo, y donde una extraña presencia va creciendo como un tumor, convirtiéndose en una amenaza para todo el ecosistema espacial. Valerian y Laureline son asignados como guardaespaldas personales del Comandante Arun Filitt (Clive Owen), si bien se revela a los pocos minutos que él mismo tiene mucho que ver con el caos que se está por desatar.

De ahí en adelante es un setpiece tras otro, y toda la fuerza de la película recae en los personajes, los escenarios, y el diseño de producción que no da respiro alguno. Es evidente que Besson ama The Fifth Element porque hay varios guiños a su película, y hasta parece que hay algo de utilería reciclada, lo cual hace que el visionado sea mucho más gratificante si es que uno presta atención. Por supuesto, esto no tiene relación directa con la trama, pero es un genial plus. Hay dos intervenciones actorales que definitivamente elevan la travesía más allá de las flaquezas del guion: Rihanna en el papel de Bubble, un genial alienígena con habilidades camaleónicas, y Ethan Hawke como Jolly, un proxeneta espacial, si pueden imaginarse exactamente en qué consiste eso.

Otro gran desacierto es la banda sonora, que resulta tan insulsa y monótona como la mayoría de las bandas sonoras de grandes producciones de esta clase. El trabajo de Alexandre Desplat es minúsculo y siempre está en el fondo, sin personalidad propia. Comparando con el carácter que tuvo The Fifth Element de la mano de Eric Serra, es insólito que Besson no haya vuelto a colaborar con él, ya que realmente podría decirse que ambas películas existen en el mismo universo. Dejando eso de lado, Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas es una experiencia única que merece al menos una repetición en la mejor sala de cine que puedan encontrar. A lo largo de su desarrollo, la trama se va desinflando, pero creo que la imaginación de cualquiera que la vea se verá mucho más enriquecida. Además, es sencillamente divertida, alocada, y por su innegable extravagancia, una de las mejores películas del año.

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Total: 8 Promedio: 4.1
Acerca de Emmanuel Báez 2359 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

9 Comentarios

  1. Una total porqueria, el que escribió esta reseña no vio la película pero si el cheque que le dieron, no hay forma que alguien, que realmente haya soportado cada minuto de esta tontería pueda decir que merece mas de 2 estrellas.

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