‘Thor: Ragnarok’, El Dios del Trueno finalmente tiene una película genial

Taika Waititi es un nombre tan particular que es muy fácil memorizarlo, y luego de sus trabajos con What We Do in the Shadows y Hunt for the Wilderpeople, es un nombre que estaba destinado a ser pronunciado muchas veces. Por el contrario, el nombre de Thor no era el más interesante de entre los Avengers, con una primera película inferior al estándar de Marvel, y con una segunda apenas por encima de la media esperada -aunque con secuencias de acción ingeniosas-, es el superhéroe que menos se estaba destacando de entre todos los del equipo, lo cual estaba resultando algo decepcionante, ya que es el que posee uno de los trasfondos más ricos de todo el universo cinematográfico de Marvel, con una mitología amplia repleta de mitos y leyendas que son fascinantes de conocer, independientemente de que las películas no resulten tan memorables. Es por eso que esta colaboración es una de las mejores que ha conseguido el estudio, y agrega un necesario sabor que hasta ahora solo lo había logrado James Gunn con las dos entregas de Guardians of the Galaxy.

En Thor: Ragnarok, Chris Hemsworth vuelve a interpretar al superhéroe asgardiano y en esta ocasión parece estar en más en sintonía con la película que con la gran mayoría de sus anteriores trabajos, especialmente donde intenta entregar una interpretación más dramática y seria. Su fuerte parece adecuarse más a una mezcla de tonos con inclinación a la comedia, la parodia, o hacia algo más digerible, destacándose en trabajos como The Cabin in the Woods o su fantástica aparición en Ghostbusters, a menos que tenga la guía idónea como lo fue Ron Howard en Rush y In The Heart of the Sea. En las películas de Marvel, siempre me pareció el más incómodo de los actores, a pesar de que físicamente es un casting acertado y tiene una energía moderada que es lo apropiado para el rol secundario que tiene en las películas de los Avengers. Bajo la dirección de Waititi se convierte en una joya cómica con una energía fascinante con dosis concentradas de melodrama, encontrando su punto perfecto.

Menciono lo de la comedia porque esta es la primera comedia de ciencia ficción de Marvel, algo que muchos fans apuntan como crítica negativa, cuando la verdad es que el estudio estuvo apuntando a este tipo de películas desde el principio, y algo que no se les puede negar es que generalmente entregan exactamente lo que venden, y no pretenden que todo va encaminándose hacia algún tipo de evento cinematográfico con trascendencia filosófica de ninguna clase. Los que atacan a las películas de Marvel por tener más humor de lo que ellos consideran acertado, lo hacen por un problema con sus propias expectativas, y no por que las películas tengan un problema en sí por ser como son, y Thor: Ragnarok está demasiado consciente de su propia naturaleza como para reprocharle nada con respecto al tono. Es disparatada, colorida, y sin duda alguna, la película más cómica y divertida de todo Marvel. Ahora, que sea una buena película, es algo totalmente distinto.

La misma empieza con el personaje titular peleando contra una entidad antigua conocida como Surtur, un colosal demonio de fuego cuyo objetivo es destruir Asgard y causar el Ragnarok, el fin del mundo. El Dios del Trueno se enfrenta a él y sus súbditos al ritmo de Immigrant Song, y termina venciéndolo, despojándolo de sus gigantescos cuernos. Entonces procede a volver a su mundo, dando a entender que no pisa su tierra natal desde hace un buen tiempo, por lo que resulta confuso para él encontrarse con un Asgard descuidado y más festivo de lo que recuerda. Allí descubre que -¡sorpresa!- Odin es en realidad Loki, y que él mismo expulsó al padre de ambos a vivir en la Tierra. Al reencontrarse con él (y después de la simpática aparición de otro Vengador que ya fue anunciado en una escena post-créditos anterior), Odin les cuenta que su vida está llegando a su final, y que su partida causará la liberación de Hela, la Diosa de la Muerte, y hermana de los dos. Esta revelación tiene su efecto dramático durante pocos segundos, ya que Cate Blanchett aparece y la película automáticamente sube varios puntos por genialidad en casting.

Blanchett, así como el elenco completo, convence porque es evidente que lo está pasando genial entregando sus líneas cliché de personaje de comics con un vestuario fantástico y una apariencia típica que destaca simplemente porque es la primera mujer villana de Marvel en el cine. Ella es tan genial que es una pena no sepan exactamente qué hacer con su personaje, y aparece como relleno forzado para mostrar lo mala que puede ser, aunque la película está ocurriendo en otro escenario, ya que tanto Thor como Loki terminan en un planeta remoto llamado Sakaar al intentar enfrentársele. En dicho planeta, Thor -sin su martillo Mjolnir, destruido por Hela sin esfuerzo alguno-, deberá sufrir un cambio que no había experimentado anteriormente, ingresando así a una travesía inesperada de autodescubrimiento para la cual no estaba preparado. Al despojarle la historia de uno de sus elementos más importantes, ponen al personaje en un riesgo necesario para que la aventura adquiera más peso (algo que solo hizo Shane Black con Iron Man 3 al quitarle las armaduras a Tony Stark) y dándole al superhéroe una vulnerabilidad que lo hace más entrañable.

En su imprevista odisea se reencuentra con Hulk, que lleva el título de campeón en una regular contienda de gladiadores comandada por el Gran Maestro (Jeff Goldblum), conociendo también ahí a otros peculiares personajes como Valkyrie (Tessa Thompson), Korg (Taika Waititi), y reencontrándose con Loki -que aprovechó sus habilidades sociales para hacerse amigo del Gran Maestro-, además de Bruce Banner (Mark Rufallo con un estupendo timing cómico). En todo momento, el guion escrito por Eric Pearson, Craig KyleChristopher Yost se ladea hacia la comedia, aunque tampoco es el humor básico cine yanqui sino más bien uno que deviene de los personajes y cómo reaccionan a la situación que están enfrentando. Es por eso la película que más aprovecha las fortalezas de su elenco de todo Marvel, ya que la intervención de cada uno es fantástica, ya sea en el humor sutil que Waititi demostró dominar previamente, o en la química general que comparten todos en cada escena, con el obvio destaque de Goldblum que puede resultar hilarante con un simple ademán. Su misma fortaleza es también su debilidad, ya que el guion no explica en absoluto algunos eventos pasados relacionados con Loki y Hulk que requerían de una resolución satisfactoria.

Sin embargo, hay otro gran logro que rompe un paradigma de Marvel presente en todas las películas, y es la banda sonora compuesta y dirigida por Mark Mothersbaugh, que mezcla una orquesta con sintetizadores dándole personalidad a la música acorde a las rarezas de la película. Todas las películas de Marvel han tenido un serio problema con su banda sonora -hablando específicamente de lo orquestal-, y acá finalmente le dan protagonismo y no lo dejan en el fondo, lo que hace de la experiencia todavía más divertida y enérgica. Visualmente sigue siendo un deleite, como era de esperarse, aunque vale destacar el hecho de que la constante interacción entre Thor y Hulk es verosímil y distrae poco o nada. Lo único que les falta conseguir ahora es tener un villano que realmente infunda miedo con una capa extra de personalidad y vaya más allá de lo cliché. Blanchett es genial pero Hela realmente no hace nada interesante más allá de lo básico, aunque la evolución de la relación entre Thor y Loki y la profundización en la mitología asgardiana son suficientes para el toque extra de una película más que entretenida.

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Acerca de Emmanuel Báez 2364 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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