‘The Greasy Strangler’, una película asombrosamente incómoda

El mayor logro de The Greasy Strangler es uno que muy raras veces se puede adjudicar a las películas que se hacen en estos días: es una obra como ninguna otra, difícil de describir, ya que debe ser experimentada, y si logran verla hasta el final, tal vez nunca logren olvidarla. ¿Cuándo fue la última vez que una película les dejó completamente desconcertados y fascinados al mismo tiempo? Háganse esa pregunta un momento y luego siéntense a verla. La ópera prima de Jim Hosking se vendía como una comedia de horror, pero no es ninguna de las dos cosas. El humor es asqueroso y repugnante, tanto que termina siendo cómico, pero más por lo extravagante, mientras que el aspecto aterrador es chocante y asombroso, pero más por lo inaudito.

La trama sigue a Big Ronnie (Michael St. Michaels), que junto a su hijo, Big Brayden (Sky Elobar), manejan un negocio turístico caminante sobre la historia de la música disco. En uno de los recorridos, llega a la vida de ambos Janet (Elizabeth De Razzo), que conecta primeramente con Brayden y supone un problema para la relación entre padre e hijo. Esa relación no es exactamente la más sana, ya que Ronnie se aprovecha de la inocencia de Brayden para su propio beneficio. Durante las noches, Ronnie se convierte en El Estrangulador Grasiento, ahorcando a sus víctimas usando un traje hecho de grasa, y luego comiéndose sus ojos bañados en mucho aceite.

Al ritmo de una banda sonora apropiadamente pegadiza bien neo-disco con sintetizadores y un juego de voces y sonidos descolocados, la película avanza en su conflicto familiar que se va descomponiendo con la llegada de esta mujer cuya historia de vida tampoco es la más estable, aunque tampoco podemos hablar de un drama propiamente dicho. La mejor manera de describir una película como esta es una serie de situaciones e interacciones que no tienen sentido alguno, como parte de un mundo donde todas las personas tienen alguna clase de discapacidad en la comunicación, y la coherencia es un término que jamás existió.

Tomemos como ejemplo una escena donde tres personajes discuten durante varios minutos sobre una máquina expendedora de snacks que dejó de funcionar, y uno de ellos intenta pronunciar la palabra “patatas”, pero no lo consigue debido a su acento, por lo que el otro le pregunta incansablemente cuál es la palabra que está intentando decir. La escena pasa de ser ridícula a ser increíble en pocos segundos, hasta que se torna nuevamente extraña y genial con la aparición de El Estrangulador Grasiento, que no habla sino emite una especie de leve chirrido salvaje mientras ataca. Posteriormente vuelve a convertirse en Ronnie al pasar por un lavadero automático de automóviles, quedando desnudo y revelando que tiene un pene con la forma de un tubérculo alargado con una punta canina.

De hecho, gran parte de la película los personajes están desnudos o en paños menores, incluyendo a Janet, que luego se convierte en la pareja de Ronnie, elevando la pugna entre padre e hijo. Todo esto con un humor que va siempre de lo escatológico a lo absurdo, a veces en cuestión de segundos, y los diálogos pueden parecer los más ridículos pero es imposible evitar repetirlos después de ver la película, como un chiste que se repite durante toda la historia y los tiene a ambos gritándose “artista de patrañas (bulshit artist)” sin cesar. En otro alucinante momento, Ronnie empieza a bailar música disco de la nada bajo un spotlight teatral al ritmo de la banda sonora de Andrew Hung que es demasiado adictiva.

Sin duda alguna, no es una película para cualquiera, y hasta un amante del cine más zeta podría verse a sí mismo superado, pero ese es otro gran acierto de la propuesta, que no se contenta con ser simplemente extraña, sino que va agregando elementos y situaciones que son cada vez más incómodas y desubicadas, aunque en el contexto de la película misma, cada momento es una joya que subvierte la paciencia del espectador con una desquiciada mezcla de situaciones indescriptibles que se ganan su asombro. Pensarán acerca de The Greasy Strangler mucho después de terminada la película, tal vez intentando comprenderla, o tal vez simplemente admirando la osadía de su existencia.

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Total: 3 Promedio: 4
Acerca de Emmanuel Báez 2315 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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