‘Star Wars: Los Últimos Jedi’, explorando los nuevos límites de la galaxia

Star Wars: Los Últimos Jedi es la película más Star Wars de la saga. Los nuevos elementos introducidos y expandidos por Rian Johnson llevan a una exploración más profunda de la esencia de la misma, algo que es bienvenido siendo la octava película de una serie que, para su regreso, se apoyó mucho en la nostalgia con El Despertar de la Fuerza, repitiendo muchos de los compases del film original. Esta nueva entrega empuja un poco los límites de la zona de confort de la saga a lugares inexplorados, aunque ninguna de las nuevas decisiones la aleja de su verdadera naturaleza. Tal vez se sienta algo extraña, pero eso se debe a que es una magistral deconstrucción de la mitología que durante tantas décadas acompañó a millones de fans, que seguramente se sienten confundidos siendo testigos de cómo su adorada marca es despedazada y rearmada de vuelta de una forma tan inteligente y mordaz que propicia una necesaria expansión.

Lo más gratificante de este nuevo viaje es que Johnson respondió varias de las preguntas sembradas por J.J. Abrams de las formas más inesperadas, alejándose del cliché y buscando ser lo menos predecible posible, aunque eso afecta un poco al tono y al ritmo en la primera media hora. La historia empieza con un ataque imprevisto por parte de las fuerzas de la Primera Orden a la base principal de la Resistencia, quienes logran escapar luego de un contraataque aparentemente exitoso en el que Poe Dameron (Oscar Isaac) cree haber triunfado al destruir una nueva nave de combate con armamento poderoso, sin tener en cuenta las lamentables pérdidas. La General Leia Organa (Carrie Fisher) lo degrada por no pensar como un líder a pesar de tener el rango de uno. Mientras que Episodio VII lo introdujo como el típico arquetipo de héroe exaltado habilidoso en la cabina, esta entrega lo destripa de sus capacidades militares y busca promoverlo.

Mientras tanto, Finn (John Boyega), que había estado inconsciente después de su lucha contra Kylo Ren, despierta buscando a Rey, y descubre que se encuentra en medio de una batalla para la cual no había escapado de la Primera Orden. Su interés es solamente llegar a Rey antes de que sea demasiado tarde y su foco realmente no está en la pelea de la Resistencia, sino en algo más egoísta, aunque benevolente. Durante su intento de escape conoce a Rose Tico (Kelly Marie Tran), una de las mejores adiciones al universo Star Wars, ya que a través de su personaje se llega a conocer más de las historias no contadas en la saga. Ambos unen fuerzas -después de un desmoralizador primer encuentro- y se confabulan con Poe para llevar a cabo un plan descabellado que podría introducirlos a la nave del Líder Supremo Snoke y deshabilitar el rastro en hiperespacio que está reduciendo los números de la Resistencia.

Al mismo tiempo, Johnson nos lleva a los últimos segundos del Episodio VII, con el esperado encuentro entre Rey (Daisy Ridley) y Luke Skywalker (Mark Hamill), y su primera decisión es tirar por la borda uno de las reuniones más anheladas de toda la galaxia. Este no es el Luke Skywalker de Return of the Jedi, y ¿cómo podría serlo? Pasaron décadas desde la última vez que lo vimos, y en este tiempo, cometió errores que costaron vidas, lo que lo llevó a una necesaria introspección y un exilio autoimpuesto. Sería bastante tonto pretender no ver ningún cambio en su persona solamente por el hecho de ser una leyenda para los miembros de la Resistencia, mote que le pusieron sus acciones y al que tuvo que responder bajo presión y con miedo al fracaso. Skywalker está avergonzado de la religión Jedi y la llegada de Rey lo obliga a indagar todavía más en sus desaciertos, revelando la podrida base de los Jedi, cuya mitología debe renacer a través de una revisión.

Por si fuera poco, Rey empieza a tener contacto con Kylo Ren (Adam Driver) a través de la Fuerza sin aparente razón, pero ambos aprovechan esta unión para conocerse mejor y tratar de entender los motivos de sus alianzas. Sin embargo, la conexión entre los dos va mucho más allá de la Fuerza y responde a la necesidad de ambos de ser parte de algo más grande; Rey, por no conocer su origen, y Ren, por no vivir más bajo la sombra de Darth Vader. Y en el medio, el maestro de ambos, cuyo actuar es parte de un paradigma que pertenece al pasado y no tiene lugar en el futuro. Johnson -a través de Skywalker- desnuda la religión (todas las religiones) y revela el ego y la vanidad del Jedi (hombre) que, al crearlas, se puso a sí mismo en un pedestal, imponiendo una creencia que, a pesar de las buenas intenciones, también causó estragos en toda la galaxia. Al principio, Rey no puede aceptar ver a su ídolo despojarse de su velo, pero a través de ello va comprendiendo el sentido de la Fuerza y su lugar en esta nueva historia.

Kylo Ren (alias Ben Solo), que ya se presentó como el villano más interesante de la saga en Episodio VII, sigue con conflictos internos realistas que responden a un desequilibrio de espíritu y una duda moral que continúa resquebrajando su ser, pero vislumbrando un desarrollo todavía más portentoso. Mientras que Vader sigue siendo la figura más impactante de Star Wars, Kylo Ren se convierte en el villano más interesante y penetrante, con una mirada demente y una locura in crescendo que podría llevarlo a su caída, aunque por el momento, solo le deja una lección importante acerca de la arrogancia. El problema de la soberbia es uno de los temas recurrentes de este Episodio también con la figura de Snoke (Andy Serkis), que se presentó como el “Emperador” de esta nueva trilogía, pero que encuentra su destino final a manos del propio Ren por haberse creído invencible, algo que también aprende Poe Dameron al pretender enfrentarse a la Vice Almirante Holdo (Laura Dern), quien tomó el mando de la flota luego de que Leia quedara inconsciente.

Un párrafo aparte merece Fisher en su último trabajo como actriz, y uno de sus más emotivos, sin lugar a dudas. Es imposible pensar en que podrían haber ajustado algo después de su partida, ya que todas sus escenas son importantísimas, no solamente para la trama y los demás personajes, sino para su propia leyenda. Aunque se la siente un poco más gastada que en Episodio VII, su mirada es siempre angustiante y perspicaz, como la de una verdadera líder que tiene mucho por enseñar, pero que ya va sintiendo el paso del tiempo. “Que la Fuerza te acompañe” intenta decir pero Holdo lo dice al mismo tiempo, y Leia le cede el honor ya que lo dijo tantas veces y ya aguantó tantas muertes. Es una de las tantas escenas sencillas pero conmovedoras y relevantes que tiene la película, y que hablan mucho del universo Star Wars más allá de la saga.

Otras líneas aparte para Phasma (Gwendoline Christie), que sí merecía más tiempo en pantalla y, para una película de dos horas y media de duración, podrían haberle otorgado algo más que hacer que aparecer y desaparecer sin dejar su marca, lo que resulta particularmente frustrante teniendo en cuenta que J.J. Abrams tampoco supo hacer nada muy especial con ella. No es que sea necesario agregar un trasfondo a todos los personajes -Snoke funciona en distintos niveles sin saber nada de él-, pero Finn podría haber tenido un enfrentamiento catártico y esencial, habiendo sufrido a manos de esta despiadada comandante tal vez desde su infancia, pero termina con una pelea poco espectacular. Aun así, el gran cuadro es lo que hace de la historia de este episodio uno de los más emotivos.

Una de las fortalezas más resaltantes es justamente el guion de Johnson. Si bien no es sólido en cuanto a la trama se refiere, sí destaca estudiando este mundo con mayor profundidad, además de que habla más acerca de los sentimientos, las emociones, y el estado mental, mucho más de lo que se llegó a indagar en previas entregas. La subtrama de Rose y Finn, que podría parecer fútil a simple vista, establece nuevos límites dentro del universo tocando temas importantes como el maltrato infantil y la esclavitud, algo que George Lucas ya había introducido previamente pero que Johnson expande agregándoles emociones verdaderas. Ayuda también que Tran sea un descubrimiento actoral fantástico y que la química con Boyega sea palpable y enternecedora. Sí, su misión termina en la nada en sentidos prácticos, pero son personajes tridimensionales que extienden lo que conocemos de este universo y entregan una moraleja trascendental para la lucha de la Resistencia.

Visualmente es también la película más hermosa. Johnson trae consigo a Steve Yedlin, con quien ya colaboró en Brick, The Brothers Bloom, y Looper, y entrega algunas de las imágenes más encomiables de la saga, de las cuales queda en la retina una estupenda escena kamikaze espacial en el que hacen de la acción una pintura digna de encuadrar. Hasta el propio John Williams, una de las leyendas más grandes del cine, vuelve a emocionar luego de haber compuesto una banda sonora simple y fácil de olvidar con El Despertar de la Fuerza. Y con respecto a la acción en sí, aunque no hay un solo duelo de sables de luz (más o menos), Los Últimos Jedi sí tiene algunas de las secuencias más memorables donde el director también consigue apartarse de lo acostumbrado.

El Episodio VIII es tal vez la mejor película de la serie porque la entiende y la indaga más que ninguna otra, y al final, cuando el guion cierra los diferentes arcos, no solamente cierra esta película sino toda una mitología de décadas de existencia que se mantenía en un podio rodeado de una cúpula de cristal que mantenía borrosas las falencias. Es también una evidente expansión en términos publicitarios, ya que varios de los nuevos elementos seguramente serán explorados en la nueva trilogía ya anunciada y los distintos spin-offs que se seguirán realizando, pero es una película que anuncia la muerte de lo viejo y el paso definitivo a una nueva generación, y con este paso estoy bastante satisfecho porque si siguen este rumbo, la siguiente generación seguirá teniendo una de las sagas más grandiosas del cine.

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Total: 16 Promedio: 4.3
Acerca de Emmanuel Báez 2409 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

8 Comentarios

  1. Así como te sentís con Plasma, así la mayoría nos sentimos con Luke. La mejor de la saga? Si El Despertar de la Fuerza fue un “remake” de una nueva esperanza, The Last Jedi es una mezcla de El Imperio contraataca y El Retorno del Jedi, jamás! Ni podio hace. Ni hablemos de los agujeros de guión.

  2. ¿Tal vez la mejor película de la serie porque la entiende? Esta es la película más infantiloide y sin sentido de todas ellas. Al contrario, la desacredita de muchas maneras. Capítulo aparte se merece la escena del casino y toda la misión de Rose y Finn. Inconducente, parece una simple parodia de sí misma. La resurrección de Leia en el espacio parece un chiste. ¿Cuál es el motivo por el cual la vice almirante Holdo simplemente no explica que su objetivo es llegar al punto A, permitiendo la insurrección y la inquietud a bordo de su nave? ¿Sólo para desacreditar a Poe? ¿Cuál es el motivo de la insistencia en el personaje de Maz, para más, en una escena que no es simpática ni efectiva? El personaje de Benicio del Toro parece un mal remedo de Jack Sparrow. Los chistes no aportan, al contrario, son como bachecitos molestos a cada rato. En fin, una película que deja demasiado que desear.

    • Creo que Holdo no compartió sus planes porque Poe era muy impetuoso y tenía miedo que haga pavadas. Yo la entiendo, aparte, era una superior y no tendría por qué dar explicaciones de lo que hace a un inferior, y encima, degradado.

  3. Jamas perdonare en lo que convirtieron a Luke Skywalker, un ser amargado, cobarde y que paso el resto de sus dias escondido en un isla mientras su hermana encabezaba a la Resistencia; creo que el propio Mark Hamill se dió cuenta del resultado final porque reconoce que este no es su Luke Skywalker, una lastima sin duda alguna.

  4. Muy de acuerdo con casi todo el análisis. Lo que me hace ruido es eso de que Kylo es el villano más interesante de la saga, ni por si acaso. Creo que Kylo es un villano sin personalidad ni carisma y sus dramas internos le sacan aún más personalidad… Eso sí, aún queda una película y ahí todo podría cambiar.

  5. Creo que es muy buena, sin embargo las escenas y el propósito de Finn y Rose en un principio no me cuadra nada.
    Pero en cuanto a luke, me parece todo muy bien montado, después de todo el sirvió más a la rebelión que a la orden Jedi, siempre fue un soñador que corrió con la suerte de ser hijo del elegido, que les guste o no siempre fue Anakin Skywalker Prueba de ello fue que por culpa de su delirio de grandeza quiso convertirse en la estrella de rock que enseña a los padawans.
    Provocando que si no hay equilibrio, light-dark, hay conflicto en el universo. Y esto siempre se ha visto en estas películas. La importancia del equilibrio en el universo. Es por eso que desacredito las quejas de los pseudo fans. Gracias por hacer fácil la detección de estos. Y gracias por darnos una gran obra maestra que si bien, nunca me gustará más que los episodios IV, V y VI, me ha hecho experimentar toda clase de emociones.

  6. No puedo digerir hasta ahora: La Leia mary poppins espacial, el “al pelo” de Yoda fantasma, el entrenamiento (?????) de Rey, la poca química entre Luke y Rey, los primeros 30 minutos de la película que parecen un trailer continuo, Snoke sin trasfondo, entre otros… No me gustó para nada.

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