‘Jumanji: Welcome to the Jungle’ es una divertida aventura familiar

Debo ser sincero de entrada: la única razón por la cual me interesaba Jumanji: Welcome to the Jungle, es porque quería saber qué clase de referencia metían a la película original, la cual habré visto unas trescientas veces durante mi infancia y el inicio de mi adolescencia. Aquella fue mi introducción consciente a Robin Williams, aunque estoy casi seguro de haberlo visto antes en Toys y Mrs. Doubtfire y, a pesar de que se vendía como una película familiar, había quedado encantado con sus aterradoras imágenes y su fantástica premisa que me inspiró a inventar juegos de mesa que lamento no haber guardado para el recuerdo. Al crecer, dejé de lado los juegos de mesa y fui comprendiendo que no era para nada una película perfecta, pero sí una lo suficientemente entretenida como para colgarse un domingo de tarde.

Creo que para la gran mayoría el efecto fue el mismo, ya que la existencia de una secuela responde claramente a una intención financiera a partir de la nostalgia. Sin embargo, me alegra decir que es una película entretenida, con un humor constante que funciona, y un elenco que se divierte notablemente a cada momento, lo que se transforma en una química palpable que lleva adelante un guion con buenas dosis de acción y aventura. ¿Y la referencia a Robin Williams? Es tan minúscula que ya es suficiente porque así de grande se lo extraña. La trama sigue a cuatro adolescentes que cometen distintas infracciones en su casa de estudios, y terminan en la típica “detención” (algo que probablemente no existe desde hace décadas, si es que alguna vez lo hubo) que solamente se ve en las películas norteamericanas. La tarea que les asigna el director es ponerse a limpiar un viejo depósito que será usado como aula de informática, y allí descubren una consola de videojuegos bañada en polvo, la cual termina transportándolos al mundo de Jumanji.

En este mundo, los cuatros se convierten en los avatares que eligieron antes de empezar el juego. Dwayne Johnson es Dr. Bravestone, un valiente explorador que posee mucha fuerza y agilidad; Karen Gillan es Ruby Roundhouse, una experta en artes marciales; Kevin Hart es Franklin “Mouse” Finbar, un zoólogo y cargador de armas y; Jack Black es Shelly Oberon, un especialista en cartografía, convirtiéndolo en el único que puede leer el mapa de Jumanji. La película habla directamente a más de una generación de gamers, pero de una manera sencilla y comprensible como para que los outsiders también puedan disfrutarla. Eso hace que el guion se vuelva bien simplón porque se la pasan explicando cosas que son básicas para muchos, pero que seguramente podrían confundir a los padres que no formaron parte del boom de las consolas de videojuegos de finales de los noventa.

La falta de balance es comprensible con un guion escrito por cuatro guionistas diferentes, pero el director Jake Kasdan demuestra competencia al pasar por encima de las incoherencias y dejar que el cuarteto protagónico tome las riendas de la historia. Estructurar la película realmente como un videojuego eleva el disfrute, y con buenos espacios de descanso entre acción y acción, donde los protagonistas se van conociendo un poco más y cada actor consigue su momento de destacarse, la aventura llega a su final en poco menos de 120 minutos sin mayores complicaciones. Lo que sí me parece genial es que cae en el subgénero que me gusta llamar películas-videojuego (no películas basadas en videojuegos), en donde la estructura realmente imita al videojuego promedio y los personajes tienen que aprender de sus errores y repetir sus pasos para lograr avanzar a los niveles superiores.

Es bastante irónico que las mejores películas que tengan espíritu de videojuegos no sean las que están basadas en juegos, que es una materia todavía pendiente en Hollywood a pesar de algunos productos medianamente decentes. Un ejemplo perfecto de lo que estoy mencionando es Edge of Tomorrow de Doug Liman, donde Tom Cruise vive el mismo día una y otra vez y debe aprender a avanzar en medio de una invasión alienígena. Jumanji: Welcome to the Jungle triunfa porque toma algunos elementos del mundo de los videojuegos y los adapta en un espectáculo palomitero cargado de buen humor, el típico mensaje de colaboración y prejuicios que, a pesar de lo gastado y repetitivo, está ejecutado sin cinismo y con un entusiasmo genuino que le agrega algo de corazón a la aventura.

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Acerca de Emmanuel Báez 2458 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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