‘Death Note’, crónica de un fracaso anunciado

Death Note es una terrible película. No hay manera de endulzar eso. La adaptación a live-action occidental de uno de los mangas y animes más populares de la historia es la crónica de un fracaso anunciado, ya que casi desde el principio se trató de un proyecto que estaba siendo gestado bajo las miradas confusas de los fanáticos de las obras originales de Tsugumi ŌbaTakeshi Obata, acerca de un joven prodigio que recibe un cuaderno en el que puede escribir el nombre de una persona, causándole la muerte de forma natural, o de cualquier manera que sea escrita en sus hojas, tras ser arrojado por un “Dios de la Muerte” aburrido de su monótona existencia.

Sin embargo, su paupérrima calidad no se debe a su mera existencia. Personalmente, no tengo nada en contra de las adaptaciones de esta clase, siempre y cuando exista una justificación sólida para los cambios que realicen en su adaptación occidental. De Tokyo pasamos a Seattle, y de Yagami Light pasamos a Light Turner, pero no hay razón alguna que valga la pena indagar para ninguna de las alteraciones al material original, que presenta una premisa muy bien pensada y desarrollada como para merecer las modificaciones que tuvo el guion, que fue firmado por tres personas distintas a lo largo de varios años, ya que esta producción originalmente iba a desarrollarse bajo el techo de Warner Bros. hace ya largo tiempo, pero finalmente fue adoptado por Netflix en su carrera por la dominación que tiene más desaciertos que aciertos en su grilla de largometrajes originales.

El director Adam Wingard tuvo sus logros con proyectos de menor presupuesto, y posteriormente se encargará del mega evento denominado King Kong vs Godzilla, pero este escalón es un tropiezo deleznable que carece de humor y tensión como para considerarse cualquier cosa que no sea sencillamente un aburrimiento total. Empezando por el casting, con Natt Wolf en el papel de Light, una decisión bienintencionada pero que no es compatible con el material desde el vamos. Wolf actúa como perteneciendo a una comedia de terror, pero el guion jamás va hacia ese lado. Tal vez si era el caso, podría haber sido un film diferente, pero su intención es ganarse el respeto y la consideración del espectador, sin entregar jamás algo que se aleje de lo unidimensional. Tampoco creo que sea su culpa, puesto que el personaje en sí fue destripado de su profundidad original, dejándolo como un simple estudiante aparentemente brillante pero básico en sus motivaciones. No está ahí el joven que es consumido por su sed de justicia que se transforma rápidamente en complejo de dios, pretendiendo ser el último juez del mundo.

Otro de los inexcusables cambios es la adición de un romance, con la presencia de Margaret Qualley como Mia Sutton, que supongo es una versión igualmente vacía del personaje de Misa Amane en el anime original. Esta decisión convierte todavía más en predecible al personaje de Light, que queda como un bufón que no opera por inteligencia sino por inercia y hormonas. Su relación es tan insípida que es imposible sentir un mínimo de empatía por ninguno de los dos cuando las cosas comienzan a salirse de control. De hecho, la aparición de L es como un pequeño respiro que me hizo apoyarlo con ganas de que descubra a Light lo antes posible. Lakeith Stanfield en el rol es idóneo, imitando su extravagancia y su extraña energía, aunque sigue rodeado de elementos insustanciales.

Por otro lado está Ryuk, el “Dios de la Muerte” que era el propietario original de la “libreta mortal”. Con la voz de Willem Dafoe, se logra algo de sabor al material, ya sea por el simple hecho de que la voz de Dafoe es fácilmente asociable a este tipo de personajes y tiene una risa que encaja perfectamente con el mismo. Lastimosamente, está desaprovechado y el diseño del shinigami parece responder a un presupuesto bajo mal tratado, apareciendo solo en las sombras o de espaldas, sin llegar a ser jamás imponente ni amenazador. Queda la esencia de la relación entre Light y su padre, el detective James Turner, interpretado Shea Whigham, lo que hace que la película intente caminar por el camino de un buen thriller, aunque dando pasos en falso en todo momento. Culpa de esto también es un guion apurado que pretende condensar una obra con muy poco relleno en una película de poco más de noventa minutos. Quizás una serie live-action hubiese sido un mejor acercamiento.

Lo poco que tiene para ofrecer la película son las muertes (lo menos interesante de todo el anime), convirtiéndose en un intento de Final Destination, que es lo mismo que decir “cualquier película de terror hollywoodense de los últimos diez años”. Por si no fuera poco, Wingard mismo parece apresurarse con un tercer acto de lo más idiota, acompañando con una selección musical desconcertante, y un desenlace soporífero que se atreve a insinuar una secuela que espero jamás llegue a materializarse.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 15 Promedio: 2.4
Acerca de Emmanuel Báez 2315 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

12 Comentarios

  1. Nunca vean nada que sea producido por Netflix con solo ver el nombre en el poster de alguna pelicula digan no, porque solo dañaran sus ojos, a mi parecer Netflix no tiene mas nada que hacer con su dinero que gastarlo en peliculas Malaassss y lo digo con “M” de Malisimasssss…

  2. Hola a todos, mi humilde opinion, una buena pelicula para mi que no he visto nada de esta franquicia antes, terminas odiando al negro que es el bueno y apreciando al malo que es el dueño de la libreta, ademas, nunca pense que fuera una pelicula de terror mas bien un drama, por las desiciones que tienen que tomar nada mas, una peli palomera que logra su objetivo entretenerme, Benditos sean los ignorantes como yo que pueden ver cine sin hacer tanta critica por no conocer el material original.

Deja un comentario :D