‘Ocurrió cerca de su casa’, el extremo de lo grotesco

En este espacio indie de los martes, comparto un filme que además de indie podría entrar en la clasificación de gore y falso documental. Un cine belga de los años noventa permite que un grupo de aficionados se junten y creen una de las piezas de artes más bizarras del cine contemporáneo.

Les Artistes Anonymes presenta… Ocurrió cerca de su casa (en francés, C’est Arrivé Près de Chez Vous). Un asesinato brutal mediante asfixia. Así es como comienza este filme en blanco y negro que aparenta por cómo se ha realizado una cinta de los 60, mas data de 1992. Los directores del filme son los actores del mismo y es justamente de eso lo que trata la película, un grupo de tipos documentando las hazañas de un asesino. Éste es Ben, un hombre de aproximadamente 35 años que está, por decirlo de alguna manera, cotidianamente desquiciado.

Escenas de asesinato sin censuras a todo tipo de personas, desde una dulce ancianita hasta un niño, sin pasar por alto mujeres, hombres, amigos. Al parecer, el mundo interno de Ben llevaba una turbulencia extrema en la que matar gente representaba una especie de catarsis. Rodeado de una familia amorosa, que lo ve aún como un niño grande (desconociendo evidentemente su oscura obsesión por matar), Ben relata su propia historia con ayuda de su camarógrafo, sonidista y encargado de set. Acción contra unos aparentes contrincantes y monólogos que describen lo grotesco de situaciones aparentemente comunes (como matar gente, o reflexionar sobre uno mismo o sobre el sexo) hacen de este filme disfrutable, en algún sentido. El morbo que despierta y los encantos del protagonista nos hacen hasta divertirnos con cada episodio mortal.

El punto más chocante del filme se da en el festejo del cumpleaños de Ben. Luego de esto, él es accidentalmente descubierto debido a no cumplir con su cometido al acechar una víctima. El sobreviviente lo delata y por consecuencia comienzan los problemas para todos.

Una película llena de momentos emocionantes que al final nos hace sentir culpables (a los que pudimos terminar de verla) de haber disfrutado una hora y media de brutalidad. Y es que esta película no trata específicamente de los asesinatos y lo divertido que resultó para los participantes grabarlos, sino de la degradación humana, un reflejo de una sociedad que a veces, con cortesía, tira nuestros cuerpos envueltos y rellenados de cascotes a algún acantilado. Muchos mensajes escondidos detrás de una cotidianeidad grotesca, una diversión morbosa, una aventura hacia lo más degenerado.

Ben posee una inteligencia bastante desarrollada, no es un idiota que busca diversión, no. Es un ser que busca disfrutar de su afición y liberarse de algo que desconocemos. Las metáforas y la poesía (que nos recuerda mucho a la Belle Epoque) combinadas con vivencias ruines hacen que este bizarro personaje nos produzca la agridulce sensación de simpatía y miedo.

Recomiendo verla, más aún si uno no tiene problemas con las escenas fuertes. Es un clásico, porque además de la historia en sí, fue hecha de manera poco convencional, muy original y aplaudida por la crítica. Un documental ficticio que de tan bueno que es, de repente nos hace creer que eso pueda existir, o al menos que existiendo se lo pueda filmar. Eso sí, no busquen rescatar un valor, no es un bello cuento del cual aprenderán una lección, sino más bien una descripción perversa de quiénes son ellos, y hasta quizá de quiénes somos nosotros mismos.

Con ustedes, el inicio del fime:

Acerca de Bruno A. Comas 31 Articles
Estudio Artes Audiovisuales en la UNA (BsAs), investigo el video y la performance a través de Vena Rota. Escribo guiones, cuentos y textos inclasificables.

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