‘Cars 3’, los nuevos días de gloria

RESEÑA CON SPOILERS

Le tomó a Pixar tres películas y miles de millones de dólares en merchandising, pero finalmente Cars es un título digno de su sello. La tercera entrega de la saga menos popular del prestigioso estudio de animación es una película divertida, a ratos más de lo mismo, y luego una mezcla entre nostalgia e inteligencia, dejando un mensaje tierno sobre el paso del tiempo y las oportunidades. En el gran esquema de las cosas sigue siendo un evidente producto pensado para seguir vendiendo juguetes, pero al menos le dedicaron una buena historia que podría servir como una sólida conclusión, aunque sospecho que seguiremos viendo las aventuras de Rayo McQueen.

Pasaron varios años desde la segunda vez que vimos a McQueen, y su carrera como corredor sigue en la misma línea recta de victorias ininterrumpidas. Sin embargo, ya saben lo que dicen acerca de los que están en la cima: la caída suele ser más estrepitosa. Cuando repentinamente aparece un nuevo corredor bajo el nombre de Jackson Storm, quien logra destronarlo casi sin esfuerzo, McQueen se entera de que la tecnología alcanzó su deporte, su vida, y que no puede hacer nada contra la nueva fuerza automotriz que está llevándose todos los halagos y premios que existen. Luego de un brutal accidente y una posterior ausencia de meses, solo le resta aceptar la verdad para tratar de recuperar su lugar.

Es esa verdad lo que hace de esta secuela algo diferente a lo que nos tiene acostumbrados Pixar. La primera película fue una simpática historia sobre superación y ego, y la segunda fue algo parecido a un homenaje a las películas de espía, pero con un exceso de ingenuidad y tonterías que no iban a ninguna parte. En esta ocasión, el guion de Kiel Murray, Bob Peterson, y Mike Rich (quienes adaptan la estructura de Rocky IV) se desarrolla alrededor de un lento intercambio de roles que se produce a través de la aceptación por parte de McQueen al comprender que no podrá hacer lo mismo para siempre, y que tiene que ceder el espacio a nuevos espíritus con más brío que él.

Ahí es donde entra Cruz Ramirez, una entrenadora de corredores que revela que solamente se desempeña como tal porque no logró sentirse cómoda en la pista, además de que nunca tuvo a nadie que se atreviera a empujarla a seguir su anhelo original de convertirse en corredora profesional. Encima de todo esto, es notable que su jefe la presiona para que cumpla con su deber y no se aleje de sus tareas asignadas, algo que ocurre solamente porque es un automóvil del sexo femenino. Cruz es enérgica y optimista, y le da un toque de esperanza a la película, contrastando con simpatía con el pesimismo inicial de McQueen, que no concibe una vida sin poder correr.

A través de esta tierna relación, se rinde tribute también a Doc Hudson, con el regreso de la voz de Paul Newman, que falleció en el 2008. Su aparición se da a través de flashbacks y conversaciones que McQueen tiene con su viejo mentor, algo lógico teniendo en cuenta que ambos pasaron por una situación similar de madurez, éxito, y posterior retiro. La nueva odisea de El Rayo lo lleva a reencontrarse consigo mismo como nunca antes, y conociendo un poco más acerca de la historia de Hudson, comprende que el retiro no significa de ninguna manera vivir menos, sino todo lo contrario. La vida del mentor no es mínima sino es encontrar la felicidad ayudando a alguien más, sin pretender que el tiempo es algo infinito.

Todo esto se da entre emocionantes secuencias de carreras y alguna que otra aventura en terreno desconocido, como una carrera de demolición donde Cruz y Rayo se involucran accidentalmente, pensando que se trataba simplemente de una competición regular que usarían para enriquecer la práctica. Brian Fee debuta como director después de haber trabajado durante varios años en Pixar, y con la obvia supervisión de John Lasseter, le inyecta de suficientes caballos de fuerza a la película como para que llegue a un final emotivo.

Además, esta vez le atinaron al humor más sutil con esporádicas intervenciones de Mater, que funciona bien como un personaje secundario sin mucha participación en la trama principal. El universo de Cars sigue siendo el menos convincente y sustancial de todas las películas de Pixar, pero con esta nueva adición, no solamente divierten a los más chicos, sino que también aprovechan para dejar una moraleja importante acorde a la calidad visual de la película, que es el departamento donde siempre el estudio siempre se supera exponencialmente.

¿Qué les pareció la película? Dejen su calificación y comenten!
Total: 4 Promedio: 3.5
Acerca de Emmanuel Báez 2282 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D