‘Brave’, la aventura mínima de Pixar

Brave, la más nueva película de Pixar, comienza con un prólogo hermoso, cargado de ternura y una misteriosa magia que se presenta interesante. Mérida, una pequeña princesa con una larga cabellera del rojo más vivo juega con su madre en el día de su cumpleaños, hasta que aparece su padre, el Rey Fergus, y le regala un pequeño arco. Emocionada, comienza a practicar con sus pequeñas manos, fallando en cada intento, pero sin dejar que decaiga su felicidad en ningún momento. Ya está dicho sin decir mucho, la pequeña princesa crecerá y será una habilidosa arquera, aunque aún falta para que veamos eso.

En su último intento por usar el arco ese día, una flecha se pierde a lo lejos y va a recuperarla. Entonces ve a los “fuegos fatuos”, unas flamas azules flotantes que aunque no nos cuenten, es bastante obvio que se trata de alguna clase de espíritus. Al volver, se refugia en los brazos de su madre poco antes de que aparezca ante ellas el Mor’Dul, un enorme y horripilante oso de aspecto siniestro -mucho más que cualquier oso enojado- e intenta atacarlas. Para la fortuna de todos, el Rey Fergus y los hombres del pueblo son unos verdaderos guerreros.

Así termina el prólogo, y hacemos un salto en el tiempo cuando Mérida ya es una señorita en edad de matrimonio, y esto es lo más cercano que Pixar llega a un homenaje a Hayao Miyazaki. Pronto, aquella ternura y esa misteriosa magia se desvanecen para dar paso a la película más Disney de Pixar hasta la fecha, lleno de personajes demasiado caricaturescos para su propia conveniencia y una historia que traiciona a sus propias sorpresas.

Eso no es decir que la película no sea entretenida. Es un buen cuento que habla acerca de las relaciones entre madres e hijas y los problemas de comunicación, y lo hace de forma amena y con mucha comedia -demasiada, para la tradición de Pixar-, además de tener mucha riqueza visual. Los paisajes y escenarios pueden ser impresionantes, y continúan invocando una mitología más cautivante que nunca llega.

Pero Brave podría haber sido mucho más, y las simpáticas sorpresas que llegan en la aventura de la joven Mérida por deshacer el mal que causó, terminan perdiéndose en la comedia posterior. La moraleja queda por el simple hecho de que hay una ejecución memorable, mas no resaltante, con unos protagonistas que son agradables, mas no legendarios, como en un principio amagaron que iban a ser.

Y es una pena porque Mérida es una heroína con potencial, con el coraje suficiente como para entregar mucho más, con una personalidad curiosa y atrevida, dispuesta a enfrentarse a su propia madre con tal de cambiar su destino, y todos sabemos que pocos enfrentamientos pueden ser más difíciles que con la propia familia. Ella podría embarcarse en las más intrigantes aventuras y adentrarse en lo más profundo del bosque a encontrar enemigos desconocidos. Podría perderse en el enigma de la magia y dejarse llevar por la promesa de la fantasía, tropezando con criaturas mitológicas, o al menos, con personajes que hagan de su odisea algo realmente inolvidable, pero todo lo que recibimos es un oso que hace mímicas.

Es un hecho conocido que en la casa Pixar idolatran excesivamente al maestro Miyazaki y sus grandes fantasías, y hubiera sido gratificante que finalmente le rindan un homenaje a la altura. Afortunadamente, en ningún momento hay tal intención directa, pero el simple hecho de que hayan empezado una historia, que si bien es divertida y agradable, con la promesa de una magia que no llega, hace de Brave un viaje bastante desaprovechado.

Acerca de Emmanuel Báez 2268 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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