‘El Libro de la Vida’, animación con energía mexicana

El Libro de la Vida es una de las películas de animación más frescas e innovadoras que se hicieron en los últimos años, y es una lástima que no haya sido más reconocida en su momento, ya que no tiene nada que envidiar a otras producciones del mismo género. Por estos lados estamos más acostumbrados a películas de animación que tengan el sello de Pixar o Disney, lo que hace bastante refrescante cuando llega una producción bien diferente como esta, dirigida por Jorge R. Gutiérrez y producida por Guillermo del Toro. Se trata de una propuesta colorida que presenta una mitología enriquecida de energía mexicana, lo que resalta con la animación fantástica con la que está construida.

La historia sigue a un trío de amigos de infancia que al crecer tiene una lucha bastante común. Manolo y Joaquín pelean por el amor de María, la chica más bella del pueblo, pero esa contienda romántica se ve interrumpida por una apuesta entre Xibalba y La Muerte, dos figuras divinas que controlan la Tierra de los Olvidados y la Tierra de los Recordados, respectivamente. Esta intervención probará ser una prueba enorme para los tres amigos, que se enfrentarán no solamente a un mítico bandido, sino también al destino mismo y a sus propios miedos.

No hay nada espectacularmente original en la historia, pero es la presentación lo que hace que sea entretenida y difícil de ignorar. La animación se aleja de lo comercialmente convencional, y la estética en la que se trabajó es acorde a la esencia misma de la premisa, resultando en una simbiosis visualmente atrapante que llega a emocionar. Es un festival de colores y formas memorables, acompañado de un guion sencillo y popular pensado para que la naturaleza de la trama sea más contagiosa. No tiene la profundidad ni la complejidad de títulos de estudios como Pixar, pero eso lo compensa con humildad y ambición visual que funcionan sin mucho esfuerzo.

La trama de la película se complica cuando Xibalba hace trampa en la apuesta y provoca la muerte de Manolo, que despierta en la Tierra de los Recordados y busca la forma de regresar a la vida para defender a su pueblo y a María. La película entonces se divide en dos, pero se mantiene fiel a sí misma y sigue presentando elementos que la destacan y la mantienen rica en formas y colores, sin perder jamás la diversión ni la energía con la que empezó. Hay buen humor, protagonistas entrañables, canciones pop que pueden distraer, pero están pensadas para hacer la obra un poco más comercial, y un loable mensaje sobre el egoísmo y la amistad que no son nuevos, pero convencen por cómo se llegó hasta ahí.

El Libro de la Vida casi pasó sin generar mucho ruido en cines, y es una pena porque en su momento merecía más atención. Quizás el tiempo le dará mejor valor, ya que se disfruta fácil y se digiere aún mejor, y lo que es todavía más interesante, es que presenta algo diferente del mundo y no se queda simplemente en el conflicto romántico de la película, que probablemente hubiese sido el camino de otras producciones. La película no tiene miedo de ser lo que es, y en eso triunfa con simpatía y una onda propia digna de festejar.

Acerca de Emmanuel Báez 2334 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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