‘Sin Salida’, del DVD al cine

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Hay dos formas de reírse al ver una película: reírse con ella y reírse de ella. El cine paraguayo dio ejemplos de ambos casos este año. Por un lado tuvimos La Chiperita, que invitó a reírse con sus personajes y sus particularidades, y por otro lado sufrimos Mangoré, que generó risas incómodas de vergüenza, de esas que dan ganas de meter la cabeza en la arena para evitar cualquier contacto con el exterior, aunque también fue sano unirse a las burlas bien merecidas.

Sin Salida es un caso diferente. Es como la primera película de un chico de 10 años que aprendió los conceptos básicos de cinematografía en un taller gratuito impartido por la municipalidad de un pueblo alejado de la gran ciudad, y tomó la cámara para grabar algunas escenas vagamente conectadas, editándolas luego en una computadora de potencia decente para agregar efectos especiales predeterminados. Uno diría, con justa razón, que es un producto horrible, pero tampoco vería razón para destrozarlo ni dedicarle mayores adjetivos.

Así que se trata de una película que por su forma presenta dos opciones de visionado: con un porro en mano, o aceptando lo que es, una película mala hecha para gente que gusta de películas malas, porque las hay, y como son la excepción a la regla de realizadores procurando hacer obras realmente memorables, pero fallando rotundamente, como el caso de Luis R. Vera y el despropósito que fue Mangoré, no veo el caso de causar mayor escándalo. Su único pecado es que está en cines, y por mera esencia eso siempre supone una mirada distinta a la televisión, donde tendría que estar. No hay diferencia alguna entre esta y la cantidad enorme de películas directas a DVD que se estrenan en Estados Unidos todo el año, las cuales tienen un mercado que las consume sin vacilar.

Pero el problema es que está en cines ahora mismo, y su presencia supone una intención inherente de conseguir público que gaste dinero en verla, y como con cualquier otra película, uno querría que su dinero valga algo. El artemarcialista, guionista, director, y actor Héctor Echavarría quizás piense que él lo vale, pero desafortunadamente no. Imagino que le ha de gustar el cine de acción, pero sus intenciones solo van acompañadas de una competencia que iguala a la de Ed Wood. No se lo puede tomar en serio, aunque si su siguiente trabajo mezcla artes marciales e invasión extraterrestre, estaría interesado.

Ya dirigió varias películas, las cuales también escribió y protagonizó, y según se comenta, eligió la ciudad de Asunción y alrededores para su siguiente película cuando vino a promocionar su anterior trabajo, Chavez Cage of Glory. No tengo la más mínima intención de ver sus demás películas, pero asumo que fueron vistas, digeridas, y promocionadas con la misma emoción por su director, y eso me da cierta ternura. No querría que dejara de hacerlas, porque sinceramente no creo que jamás llegue a hacer una buena, y si no se usa dinero público, ¿quién soy yo para decirle que deje de hacerlo?

Sin embargo, vuelvo al hecho de que está en cines, quizás sacando espacios de otros títulos que lo merecen, así que me veo obligado a rescatar algo. Danny Trejo está en la película, haciendo de alguna clase de jefe narco, o algo por el estilo. Trejo es alguien que tiene dos expresiones, aunque parece el tío bueno de la familia, y fue justamente por eso que se hizo de fama. Después está Celso Franco, que sabe actuar ante las condiciones correctas, como tener a alguien como Tana Schémbori, que es una genial directora de actores. Este no es el caso. También hay otras figuras nacionales, que solamente importarán a quienes ven más televisión que cine, y por eso, repito que esta película pertenece a la pantalla chica.

Después está una niña que sí me llamó la atención por su porte, su mirada, su interpretación, y decidí que es como un diamante en bruto para el cine paraguayo. Me interesó tanto que pregunté su nombre, y es Clara Segovia. Ella hace de Macarena, una niña que vive en la calle con su hermano, y de alguna forma se involucra con el personaje de Echavarría y su situación telenovelesca de expolicía con amnesia temporal buscando venganza por la muerte de su esposa. Macarena lo ayuda en varias escenas, y Clara está más que interesante. Podría ser muy memorable con la dirección correcta.

Así que acá estoy, con un sincero dilema con respecto a este tipo de películas. Por un lado, creo que en el futuro sencillamente no debería escribir sobre estas producciones, porque no valen la pena, y por el otro, debería hacerlo si es que, a pesar de sus cualidades, llegan a proyectarse en cines. Supongo que tiene que haber un límite, y eso también está para el debate. De cualquier manera, acabo de dedicarle más de 800 palabras y ustedes me están leyendo, así que les digo que esta película sería un éxito de taquilla si la marihuana se permitiera legalmente en cines. Pueden imaginar ese escenario, e ir a verla con eso en mente, o pueden no hacerlo y decantarse por otra cosa. Otras películas han hecho peor daño a la historia.

Acerca de Emmanuel Báez 2334 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

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