‘La Cumbre Escarlata’, un romance gótico perdido

crimson revdest

A estas alturas, no se puede negar que Guillermo del Toro tiene una fascinación con el diseño. Ver sus películas es perderse en los vestuarios, en los escenarios, en el caminar de los distintos personajes y, en los casos más pintorescos, el diseño de las criaturas que deambulan por sus obras. El problema yace en que, al deleitarse la vista, uno automáticamente espera algo más que acompañe semejante despliegue de talento, y del Toro está perdiendo de vista aquello que más le interesaba en sus primeros trabajos.

Tomemos como ejemplo a Pacific Rim, una película grandiosa con un estilo visual impresionante y secuencias únicas en el cine de ciencia ficción, pero no se puede hacer omisión a que su guion carece de coherencia en algunos puntos importantes, y que sus protagonistas son estereotipos básicos. Esa película resultó única porque se trataba mayormente de su espectacularidad y su singularidad visual, mientras que Crimson Peak sufre porque necesita mucho más que eso y, simple vista, lo amerita.

Es cierto que posee una fotografía encomiable, y es una maravilla en cada plano, pero su desarrollo exige personajes más interesantes y una trama mejor pulida, algo que ya afecta bastante durante la primera media hora. Y no tiene absolutamente nada que ver con que uno espere o no una propuesta de terror genérica, a menos que no conozca nada de la filmografía de del Toro, sino que desde la premisa hay deseos de más que no se pueden aplacar.

La historia, que pretende conquistar, sigue a una joven escritora fascinada con los relatos de fantasmas, ya que asegura que la existencia de estos seres sobrenaturales es irrefutable. Su prueba más contundente es haber visto a su madre cuando era pequeña, después de su fallecimiento. Cuando grande, se desvive investigando sobre el tema y escribiendo ficción al respecto, aunque el mundo dominado por hombres se hace problemático para su carrera.

Poco tiempo después, aparece en la ciudad un misterioso hombre que la enamora, a pesar de las distintas advertencias que recibe, una de ellas de su propia madre que reaparece luego de muchos años, aconsejándole a que tenga cuidado con La Cumbre Escarlata. Sin embargo, y aunque el guion no sea digno de los giros que va entregando, ella accede a casarse con él e ir a vivir a su casa, junto a su igualmente misteriosa hermana.

En lo que se refiere al elenco de la película, estamos hablando de artistas que son memorables hasta en sus participaciones menos recomendadas. Mia Wasikowska ha visto mejores momentos, y Tom Hiddleston no convence en ninguna de sus tonalidades, pero el dilema justamente no es culpa de ellos, sino el pobre tratamiento que recibieron sus personajes en papel. Jessica Chastain, por otro lado, ostenta su lado más macabro en el único rol a destacar, y su presencia es siempre inquietante.

¿Quieren saber cuál es el punto de toda la película? No se preocupen. El personaje de Wasikowska lo aclara en voz alta durante los primeros quince minutos, como si no fuera evidente, y sin ninguna necesidad. Lo entiendo, Guillermo del Toro está igualmente fascinado con los fantasmas y la metáfora que sirven, pero eso ya lo hizo en El Espinazo del Diablo y con mucha más satisfacción. Al igual que su heroína, acá tiene un romance gótico con algo que no le permite apreciar el cuadro completo: a Crimson Peak no hay simbolismo que lo haga digno de recordar, aunque visualmente sea un placer.

Acerca de Emmanuel Báez 2282 Articles
Editor en Jefe y crítico de cine en @Cinefiloz, primer miembro paraguayo del Online Film Critics Society, columnista en @amilkmdelmar, hablando de películas en todos lados.

Sé el primero en comentar!

Deja un comentario :D